viernes, 12 de octubre de 2018

Video review: Siegfried from Stuttgart Opera, 2002/2003


After watching two great as well as different versions of Parsifal, it was the turn of Siegfried, from Stuttgart Opera. In the past decade, the production of the Ring at Stuttgart  was filmed: four directors, four different aproximations. In this video we see regietheater in all its purity. Indeed, this opera house is well known for its productions in this modern way. This Ring is so controversial that it has supporters and detractors at equal parts.

Directors Jossi Wieler and Sergio Morabito set the action in contemporary world, maybe in a post-atomic, or post-apocalyptical poor city. However, in spite of this radical change of background, the production is in many cases more faithful to the story than expected: Siegfried forges his sword, has a horn to play for awakening the dragon, Siegfried splits Wanderer's spear, and he kisses Brünnhilde and awakens her, and the duets have a great deal of good drama.



The curtain rises to show a ramshackle kitchen, with Mime peeling potatoes before Siegfried's arrival. Siegfried enters with a fur coat representing the bear and sneakers,jeans and a blue T-shirt saying "Sieg Fried". While they argue for Siegfried's ingratitude, they prepare their meal. The Wanderer appears dressed totally in black. The knowing contest between him and Mime are done by pointing one another with a gun. But there is a sign of nonsense: after having lost the contest and after the Wanderer left the house, Mime masturbates while singing Verfluchtes licht. At least Siegfried forges his sword and when doing so the lights of their home turns on and off.


Act 2 takes place in a dark place during the night.A security fence dominates the staging. Alberich is dressed in black, barefoot and smoking heavily. He confronts Wotan, and tries to awake Fafner, who is talking through a pair of bullhorns. Siegfried awakes him trespassing the fence to discover Fafner is like an alter-ego, by wearing a T-shirt with his name inverted. The bird is a young woman with her face painted in white and with signs of being mentally disturbed.

The first scene of Act 3 is set in an abandoned storage room, where Wotan awakes, talks to an absent Erda. Siegfried enters and the bird hides into an armchair. The final scene takes place in a spacious, simply decorated,  and presumably luxurious white room with a big green bed. Brünnhilde is sleeping sit on a chair and Siegfried awakes her, an in a raw realism, she does it as if it were monday and she didn't want go to job. The duet has good dramatic moments, even a tender one with Brünnhilde combing her hair while singing Ewig war ich, but at the end the lovers appear  pulling a sheet before going to bed.



Lothar Zagrosek does an accomplished conduction with Stuttgart Opera Orchestra, by achieving a spectacular sound. The preludes and interludes were played quite well, proving the command of the score by Mr. Zagrosek.

The cast was in a remarkable and quite professional level. And they are skilled at acting.

Jon Frederic West sings the title role. was a known heldentenor during the 90s and 2000s. His voice seems to resist the challenging music and doesn't sound badly but he endures a bit trouble with high register.

Heinz Göhrig is an excellent Mime, quite convincing and a nice sound. Wolfgang Schöne is the true surprise, with a big and beautiful voice, giving his character an amazing solemnity in Act 1. He has the authority necessary to sing Wotan. Björn Waag is a professional Alberich, good at acting but sometimes lighted at singing, nevertheless he has some decent low register. Attila Jun is a good Fafner, as well as Gabriela Herrera with her tender voice for the Forest Bird. Helene Ramada has an attractive contralto voice as Erda, but low register is smooth. Lisa Gasteen is a nice Brünnhilde, with a  good dramatic voice and good acting, but in few occasions her high notes are a bit troubled.


I expected very little from this production, but I was surprised with his dramaturgy, despite some nonsense. It became a classic in Stuttgart Opera and it was well received in Germany, more than abroad. With this modern Siegfried, I close my first serious video approximation to Richard Wagner operas, which began two months ago with the Lohengrin from the 2018 Bayreuth Festival. But for sure I will keep on exploring in the future as many video productions as I can of the operas by my favorite composer.

Vídeo: Siegfried desde la Ópera de Stuttgart, 2002/2003.

Tras la experiencia de dos Parsifales tan buenos como distintos entre sí, termino mi incursión wagneriana de óperas completas con este Sigfrido procedente de Stuttgart, a cuyo experimento he sobrevivido.

A principios de la década pasada, se grabó el Anillo de la Ópera de Stuttgart, que se ha mantenido durante mucho tiempo en cartel. La idea de la Intendencia era producir un anillo con cuatro directores de escena y cantantes diferentes. Este teatro es buque insignia del regietheater en estado puro. Este Anillo tiene a consecuencia de ello detractores (me inclinaría a decir que los más) y admiradores (especialmente en Alemania).



Los directores Jossi Wieler y Sergio Morabito estuvieron a cargo de esta jornada. Habituales de la compañía, su Sigfrido tiene lugar en lo que parece un barrio pobre y conflictivo de alguna ciudad posbélica, posatómica o posapocalíptica de nuestros días. Y sin embargo, resultó ser una actualización más fiel en su dramaturgia y atractiva de lo que me esperaba, que más bien era muy poco. Hay detalles que podremos reconocer más adelante como  Lo único es que en el momento que menos se lo espera uno aparece una genialidad que altera el dramatismo. La dirección de actores está muy bien trabajada, ya que todos resultan creíbles en sus personajes.

El primer acto tiene lugar en una casa destartalada con las ventanas rotas. Mime pela patatas mientras canta su entrada. Sigfrido entra con un abrigo de piel y un sombrero ruso típico como evocación del oso. Mientras dialogan preparan la cena. Sigfrido viste con vaquero y zapatillas, con una camiseta blanca que lleva su nombre: " Sieg Fried". El Viandante entra por la casa con unas llaves (¿sería el casero?) y vestido con pantalones,  chaqueta de cuero y gorra negros, como alguien que desea pasar de incógnito. En el torneo del saber se apuntan con una pistola mientras responden sus enigmas,  un momento de gran teatralidad. Pero la insensatez ya tardaba en salir. Una vez que Wotan-Viandante se va, Mime se masturba mientras canta su desesperada aria "Verfluchtes licht". Por lo menos, podemos ver a Sigfrido fraguar su espada de verdad.


El segundo acto tiene lugar frente a la valla electrificada de lo que parece un psiquiátrico de alta seguridad, en una noche totalmente cerrada. Alberich vigila descalzo fumando sin parar. La escena con el Viandante es teatro puro,  ya que las dos fuerzas del bien y el mal se enfrentan en la oscuridad de la noche que intensifica la acción. Fafner habla por unos megáfonos. El momento más desangelado son los Murmullos del bosque, ya que esa música descriptiva no termina de casar bien con la fealdad del escenario. Cuando se enfrenta al dragón, este se revela como un alter ego de Sigfrido, con su misma camiseta pero puesta del revés. El pajarillo del bosque es una mujer joven en chándal y con la cara blanca, aturdida quizá por una lobotomía.



La primera escena del tercer acto se desarrolla en unos baños destartalados, que parecen conectar con algún edificio de lujo. Erda aparece con un camisón largo de color rosa y parece estar muy aturdida. Wotan la hace dormir en la bañera y cuando llegan Sigfrido y el pajarillo, éste se esconde en un armario. El enfrentamiento entre el dios y su nieto es muy creíble dramáticamente y pese a todo vemos que Sigfrido parte la lanza de su abuelo. La segunda escena tiene lugar en una amplia y sencilla pero elegante habitación de color blanco con una cama verde. Brunilda duerme sentada en una silla inclinada sobre una larga mesa donde se adivinan un peine y un bote de laca. Sigfrido le quita el casco tal y como está escrito. Cuando le da el beso se tumba con ella y en una escena que de realista resulta cómica, Brunilda se niega a despertarse y se acurruca sobre Sigfrido como si fuera un lunes y no quisiera ir al trabajo, para luego estirarse. Un tratamiento curioso es que Brunilda en un principio invita a Sigfrido a yacer con ella, cosa que en el libreto a priori no da a entender que ocurre pero que casa perfectamente con el texto. El dúo de amor está muy bien tratado dramáticamente: ambos intentan comprenderse y acercarse lentamente, e incluso Brunilda desprende ternura cuando se peina mientras canta su aria Ewig war ich. Pero cuando ambos cantan su dueto final, inexplicablemente aparecen agitando las sábanas de su cama para luego caer en ella y reírse de dicha trastada.


Lothar Zagrosek es un excelente director de orquesta, y consigue que la Orquesta de la Ciudad de Stuttgart suene maravillosamente, pese a que a veces algún instrumento suene toscamente. Los preludios y el interludio musical del tercer acto están muy bien dirigidos y transmiten el conocimiento del director de la música, e igualmente la orquesta aún con sus pequeñas limitaciones.

Jon Fredric West fue uno de los habituales del protagonista hasta la década pasada. Dicen que en directo la voz es muy grande. Aquí se percibe una resistencia enorme y una proyección notable pese a la inclemente partitura, aunque la voz no siempre es tan bella e incluso algún agudo sale calado. Aun así la interpretación consigue salir airosa e incluso es mejor que muchos tenores wagnerianos que se atreven con el papel hoy en día.

Heinz Göhrig es un excelente Mime, tanto a nivel vocal como actoral, con una voz bella y que se antoja de gran volumen.

Wolfgang Schöne como El Viandante-Wotan es la gran sorpresa de este DVD, con una impresionante voz, y gran autoridad tanto vocal como escénica. Su entrada en el primer acto antes del torneo del saber es simplemente memorable, y muy creíble como actor en los actos siguientes.

Lisa Gasteen es una Brunilda bastante digna, con una voz muy apreciable aunque a veces el agudo puede flaquear.

Björn Waag es un Alberich bastante notable, aunque la voz se me antoja un poco ligera para el personaje aunque hay momentos en que llega a ser lo suficientemente grave. Attila Jun es un excelente Fafner. Helene Ramada es una Erda de bello timbre de contralto, pero la voz no parece ser demasiado grande y el grave tampoco es su fuerte, siendo por lo tanto más una buena comprimaria que una secundaria de lujo como suele pedirse para este personaje. Gabriela Herrera es un cumplidor Pájaro del bosque.

Y con este modernísimo Sigfrido termina mi primer periplo por las grandes óperas de Wagner, que ha durado dos meses. Confio en volver pronto a ellas y también a las obras de juventud como Rienzi. Quizá vuelva más pronto de lo previsto, porque la música del maestro es una fuente inagotable de nuevas y diversas interpretaciones dramáticas  y de una belleza cautivadora sin límite.

lunes, 8 de octubre de 2018

Video review: Parsifal from the Metropolitan Opera, 1992


After having returned to present-day Bayreuth, I wanted to see the classic Parsifal from the Met, conducted by James Levine. This is one of the most important video versions of this masterpiece, with a splendid cast, an accomplished conductor and a classical staging. This production reminds us a way to do opera which is staying more and more in the past, even in the Met. From 2013, another and more modern production is on the repertory.

Otto Schenk, a classical wagnerian director, leads a scenical team with the accomplished Günther-Schneider Siemssen as set designer and Rolf Langenfass as costume designer, which delivers us to a a legendary time in Middle Age. This production could be dusty for many today operagoers used to modern and reflexive ones. But it pretends to show the story in its original background, trying to be as close as possible to Wagner's libretto indications. In this way, it could be necesary as a first aproximation to the work. Acting could be limited in this sense, but expressions and gestures appear not only to make singing easier but also to convey emotions sometimes ignored or replaced on regietheater.

For Act 1 we can see a painted landscape, with big trees and a set with a beautiful blue-toned landscape with trees and a pond. We see Amfortas being brought to the lake in a wooden stretcher, and all dressed like true medieval knights and esquires. The Grail scene takes place not in the romanic-sytle temple Wagner imagined but in a rocky, cave-like temple with a natural dome as skylight. In the middle is the table where the Grail is put, kept in an urn. The procession of knights entering is a moving and solemn moment. Amfortas discovers the  Grail and shining beams of light enter in the temple and the chalice becomes illuminated.


 Act 2 is maybe the finest recreation in the show. The first scene shows a tower in which Klingsor is looking with his magic mirror and observing a tormented Kundry. The garden is a beautiful scene, with a sunset sky in brown tone, and the flowers (not the soloists) in suggestive transparent costumes. When Parsifal has taken the Holy Spear from Klingsor the magic garden disappears and becomes a dark grey moor. Act 3 takes place in a spring landscape with a shining green grass full of flowers, and the entrance to the forest at both sides.

Thanks to Brian Large's camera artistry we can see the spectacular change of scenes, and the expressions of the singers matching with the music.

James Levine, as the great wagnerian conductor he is, gives an accomplished conduction of the Met orchestra, showing a complete command of the score, in slow tempi but in a beautiful style. We can appreciate on it the solemnity the work requires.  The chorus are also magnificent.

The cast is maybe the best available in DVD. The singers know how to sing and perform Wagner.

Siegfried Jerusalem sings the title role. Maybe past his prime, he commands the character, portraying it with his good acting skills. The voice has its particular heldentenor tone but in the Amfortas! Die Wunde he gives a terrific dramatic performance of the aria. In Act 3 he sounds solemn and heroical.

Kurt Moll sings an authoritative and big-voiced Gurnemanz. Bernd Weikl is a tormented Amfortas. His acting is convincing but vocally has some ups and downs in his Act 1 monologue, but his performance is moving anyway. His expressions of anger and tireness are impressive. Jan-Hendrik Rootering has a nice dark-bass voice for his Titurel.

The veteran Franz Mazura is still able to sing an unforgettable Klingsor, and to show why he is a reference in this role. The voice is still good despite some signs of decay, but this are solved with his acting skills, showing a creepy villain, with horryfing expressions.

Waltraud Meier was 36 years old in this recording, and she was at her peak of her beauty and career. The voice has a beautiful and seductive mezzo-soprano sound with an attractive low register (Nur ruhe will ich) but highly enough to do soprano roles, as she started to do in early 1990s. High notes are perfectly projected and sung, and her diction is very dramatic (Da traf mich sein blick). Her acting is so accomplished that one can understood why she is regarded as a historical Kundry: her expressions of doubt and lack of certitude when she meets Parsifal for the first time, or her malevolent smile when Klingsor laments his castration or her lustful smile at seducting the hero. Supreme and unique.


The rest of supporting roles are at a good level, finding in the cast future stars as Paul Groves as a knight or Heidi Grant Murphy as Flower Maiden.

This performance is a classic of Parsifal discography for all the reasons mentioned in this post, and also it is an example of a way to do opera that shouldn't be discarded at all (despite it can be improved with our present technology) for its inmense beauty and faithfulness to Wagner's first intentions for the story and as a way to introduce ourselves for the first time in this marvellous opera.





My reviews are not professional and express only my opinions. As a non English native speaker I apologise for any mistake.
Most of the photographs are from the internet and belong to its authors. My use of them is only cultural.
Any reproduction of my text requires my permission. 

Vídeo: Parsifal desde el Metropolitan Opera de Nueva York, 1992.

Tras el Parsifal de Bayreuth de estos últimos años, vuelvo a la tradición con un clásico: el del Metropolitan Opera House de Nueva York, dirigido por James Levine.

Este vídeo, que ya tiene 26 años es una forma de hacer ópera que cada vez va quedándose anclada en el pasado. En el Met siguen cantando las estrellas, pero ¿cuántas producciones tradicionales quedan ya? Y en Wagner cada vez menos, ya sólo el Tannhäuser (porque me niego a considerar clásico al Anillo de Lepage pese a ser fiel en el vestuario). Este DVD es una referencia obligada para todos los wagnerianos en general y amantes de Parsifal en particular. Un reparto sólido, y que daría sopas con honda a la mayoría de los que se ven en Bayreuth y en todo el orbe. Y una producción quizá polvorienta para gran parte de los espectadores (sobretodo jóvenes) de hoy, pero bella y necesaria como referencia de las primeras intenciones de Wagner. Una introducción como puerta a futuras lecturas.


Otto Schenk, un clásico en la dirección wagneriana, dirige una producción que intenta ser lo más fiel posible a las acotaciones del libreto de Wagner. Por un lado, la dirección de actores puede ser tachada de mínima, debido a la economía de movimientos de los cantantes. Pero por otro esto les facilita a la hora de abordar sus difíciles partes, y también dejar paso a los gestos y las expresiones que también cuentan y transmiten los sentimientos de los personajes, como diría Anita Cerquetti. Y el hecho de contar con un reparto que, independientemente del nivel de sus voces, sabe de qué va esto de cantar Wagner permite que esta producción transmita más de lo que se cree. No obstante, es cierto que hoy en día, los telones pintados pueden dar la sensación de ranciedad, pero creo que la tecnología podría ayudar a la hora de apostar por lo clásico y China nos puede dar un ejemplo de ello. Junto a Schenk se encuentran el gran decorador Günther Schneider-Siemssen, encargado de los decorados, y Rolf Langenfass a cargo del vestuario.

Al terminar la obertura se abre el telón y vemos un precioso bosque, con frondosos árboles de atrezzo. al fondo se ve un decorado con un paisaje pintado en un precioso tono verde azulado, reflejando el lago y los árboles, como sombras en la distancia. Gracias al genio televisivo de Brian Large, podemos ver primeros planos de los gestos de los artistas, como la tierna oración de la mañana de Gurnemanz al despertarse. Entran los caballeros con preciosos trajes medievales y Amfortas en una camilla hecha con madera y lo que finge ser pieles de oso. Kundry aparece con un traje de uniforme del Grial de color azul oscuro. El vestuario de Parsifal en los primeros actos parece ser más propio de Gepetto en el Pinocho de Disney, es verdad, pero lleva un arco y flechas y se ve un cisne muerto. Y se comporta como un joven tonto. Otro logro del vídeo es que podemos ver los cambios de escena: impresionante la transformación del bosque en un templo. El templo del Grial es una de las cosas que más indeciso me tienen: no se trata del impresionante templo románico que Wagner ideó, sino de un templo sencillo que da la impresión de estar dentro de una gruta, debido al aspecto de las columnas. La cúpula es un enorme tragaluz natural abovedado. Las procesiones de entrada y salida de los caballeros y toda la comitiva de Amfortas son uno de los mejores momentos, que casan con la solemnidad de la música. En el centro se encuentra la mesa donde los jóvenes escuderos ponen la urna que custodia el Grial. Amfortas descubre el cáliz que además se ilumina en el momento clave mientras la intensidad de la luz del día que cae de la cúpula nos hace partícipes de una legendaria liturgia medieval. Gurnemanz toma un papel importante asistiendo a Amfortas, además de llevar aquí una preciosa capa gris a tono con los demás caballeros.


El segundo acto es el mejor logrado. El telón se abre con una torre del castillo de Klingsor, que tiene todos los utensilios de hechicería y viste como un harapiento y temible brujo. De las profundidades emergerá Kundry, ataviada con velos negros. El jardín de las flores es otro gran éxito, porque podemos ver las hojas de los árboles frondosos y las flores mientras que al fondo hay unas escalinatas y un cielo de color anaranjado que muestra el anochecer. El problema aquí es el vestuario de las solistas muchachas flor: que parece más propio de principios del siglo antepasado, en contraste con las bailarinas del cuerpo de ballet que van casi desnudas (con una malla que deja ver su cuerpo, recordemos que estamos en Estados Unidos, pero no deja de ser sensual). Kundry aparecerá con un vestido rosa un poco amplio y una larga melena decorada con flores como lo estuvo alguna vez Amalie Materna, quedando un poco kitsch. Al final llega otro gran momento: Klingsor tira la lanza y una vez que hace la señal de la cruz con ella vemos cómo se derrumba literalmente el jardín, con un cielo nuboso de color ocre, tras lo cual cae el telón.

Tenía mis reservas sobre el floripondil paisaje del tercer acto, pero tras leer las acotaciones de Wagner y ver de nuevo el vídeo, fui capaz de apreciar su belleza. Todo el escenario está cubierto de flores y hay una fuente de donde cae el manantial sagrado, mientras que al fondo se alza un paisaje de colinas llenas de flores y un cielo azul muy agradable. Al final volvemos a ver el espectacular templo rocoso, con Gurnemanz bendiciendo a los soldados con la lanza y Parsifal alzando el Grial en la mesa y Kundry muriendo tras alzar sus manos hacia él, ya redimida. mientras Amfortas y los caballeros asisten conmovidos, llegando esa emoción a nosotros mientras cae el telón.

James Levine se mueve aquí como pez en el agua, ya que domina la obra y junto a la orquesta forma un gran equipo. A diferencia de Haenchen en Bayreuth, los tempi son lentos pero convenientes a la solemnidad de la obra, impregnando de esta al sonido de todos los instrumentos. Los preludios son excelentes, glorioso el primero, electrizante el segundo con un sonido increíble y aterrador de las cuerdas así como el tercero con un gran patetismo. La escena del Grial también es única, cerrando con la sección de viento de forma sensible y emocionante, prolongando la última nota del primer acto. Y por una vez, el impaciente público americano se reprime las ganas de aplaudir: puede oírse al final cómo se se silencian algunos intentos de aplausos.



El reparto es casi inmejorable en su época, y lo es sin duda alguna en la nuestra.

Siegfried Jerusalem sabe de qué va su personaje. Aunque la voz puede estar ya en declive, domina a la perfección su personaje y en cuanto a volumen supera a muchos de la actualidad. Su voz es peculiar, pero suena a héroe y sus tablas le ayudan. En el primer acto se le ve muy a tono con lo travieso de su personaje, luego aterrador en el Amfortas! Die Wunde y en el tercer acto suena muy tierno al confortar a Kundry.

Kurt Moll es un bajo imponente, con una voz atronadora. A veces puede pecar de ser estático e incluso puede reñirse en belleza a un Zeppenfeld de hoy en día, pero la autoridad que emana es incontestable. Sale airoso de su monólogo del primer acto y borda el tercero.

Bernd Weikl es un Amfortas más autoritario y cansado que atormentado. La voz tiene altibajos en el primer acto, pero en general el canto es bueno. Sus expresiones son imponentes, como las de un rey harto de cargar con la cruz de descubrir el Grial y ello abrir sus heridas.

Jan-Hendrik Rootering es un muy buen Titurel, con una bella voz de bajo profundo.

Franz Mazura, sigue, a los 67 años (en 1992), siendo uno de los mejores Klingsor de la historia. Su peculiar voz, que sigue en su sitio, ayuda a crear un repulsivo personaje, que como actor transmite perfectamente - con unas horribles sonrisas, por ejemplo- . Además los atuendos de la puesta en escena lo hacen todavía más repulsivo. Una grandísima creación.

Waltraud Meier tenía solo 36 años en el momento de esta grabación, que la recoge en la cima de su carrera artística y su deslumbrante belleza. Aquí podemos verla en todo su esplendor interpretativo, por tener las más dramáticas expresiones (qué gestos de incertidumbre cuando escucha a Parsifal contando sus orígenes, qué sonrisas de maldad al lamentarse Klingsor de su condición mutilada o de deseo cuando Parsifal reconoce sus lascivas intenciones). La voz está en su mejor momento, con unos agudos perfectamente emitidos, dominio del vibrato y los graves también son buenísimos (Nur ruhe will ich) y la pronunciación dramática (Da traf mich, sein blick). Su voz tiene un bellísimo timbre de mezzo, aunque lo suficientemente aguda como para hacer roles de soprano, que empezó a abordar justo en esta época. Y también transmite una sensualidad deslumbrante en el canto. Una creación histórica.

Los coros del Met están estupendos. Los comprimarios tienen un gran nivel, y entre ellos podemos destacar a Paul Groves como caballero del Grial y Heidi Grant Murphy como muchacha flor, que luego tendrían una carrera internacional.

Esta grabación es historia wagneriana por motivos de gran trabajo musical, escénico y vocal. Pero sobretodo como testimonio de una forma de hacer Wagner que aunque puede resultarnos antigua y lejana, no debe perderse su belleza. Todos deberíamos ver alguna vez las obras del autor en la época que marca el libreto. Y conocerlo, para bien o para mal.


miércoles, 3 de octubre de 2018

Video review: Parsifal from the 2016 Bayreuth Festival.


After an intense month focused on Wieland and Chinese Wagner productions, I returned to present-day Bayreuth to see this Parsifal from the 2016 Festival. This production came to remplace the  Stefan Herheim's production from 2008 to 2012. And it succeed in the audience.

Uwe Eric Laufenberg sets Parsifal's action in present-day world in a very efficient way. It's situated in an unknown city in Middle East, threatened by the bombs and occupation by the Daesh, in the peak of its territorial expansion in 2016. Focused on religion, the production treats the how fundamentalism endangers society and people persecuted for this reason. The production is faithful to many indications of the text, from a modern perspective.



During the prelude, projections of solar system and outer space are seen. When the curtain rises, the hall of an almost ruined small temple in a likely Early Christian architecture style, with a dome . A group of refugees or helpless men are sleeping. One of them awakes with the first light of sunrise, and then the Grail Knights (dressed in classic uniforms) assist those men before leaving the hall. At the bottom of the scene there is a big baptismal font, where Amfortas takes the bath. Kundry appears dressed like a muslim conservative woman, with a black hijab. The entrance of Parsifal is announced by the death of a child, maybe by a bullet of any Western regiment. Western soldiers are seen on stage sometimes. The Grail Scene takes place on the same hall, now with the font in the middle of the scene. Amfortas is appearing as Jesus Christ in the cross, and when he is asked by his severe father to discover the Grail, the knights hurt him to take his blood while Titurel is actually discovering it. One of the rare occasions to see Titurel on stage.



Act 2 takes in the same hall, now decorated in arabic coloured tiles. Amfortas is kidnapped by Klingsor. The Flower Maidens are dressed in black burqas (or actually chadors?) but after encountering Parsifal  they quit their ones to show their sugerent  bikini-like bellydance clothes. Kundry appears with a suggestive black gown and when she kisses Parsifal Amfortas is seen and remplaces him with her, while the tormented Parsifal sings his monologue in anxiety. Act 3 shows the Hall now taken by vegetation and a jungle-like garden is seen at the bottom. Kundry and Gurnemanz are now aging, and after Parsifal is proclamed king, the Flower Maidens appear on stage dressed like for summer but more conservative and in a cherful mood, las if they were now redeemed. In the bottom, the "tears of repented sinners" are raining in the garden. The final scene shows an aging Amfortas refusing to discover the Grail and surrounded by the knights and men from all religions. When Parsifal enters and restores the order, Titurel's coffin is opened and all men are throwing relics to it. The temple dissappears and all men join to be in the new grace of God, a new era of peace and harmony for all people of any religion, as the stage is empty.


Musically, it was an accomplished performance. Hartmut Haenchen makes his debut with rapid tempi, but despite all an enjoyable and personal style. Act 3 was simply memorable.

Klaus Florian Vogt is a well sung and well acted Parsifal. He proves to convey the drama and take it to his singing. Elena Pankratova is a revelation, since she has an attractive voice and a perfect technique, with proper high and low notes. Her acting is good, but still a bit cold compared to amazing singer-actresses like Anja Kampe or Waltraud Meier. After Meier's retiring of the character, should we say that we have in Pankratova a new queen in Kundry's throne?

Georg Zeppenfeld is an accomplished Gurnemanz, with a beautiful bass voice. Ryan McKinny is a well acted than sung Amfortas, better in first act than third. Gerd Grochowski's Klingsor is better acted than sung, but not bad. Karl-Heinz Lehner is a Titurel with good singing, but with an even better acting. His Titurel is severe and non-comprehensive to his ailing son, he is only interested on discovering the Grail.

The performance was well received by the picky Bayreuth audience, with few boos to Laufenberg's team. This production shows how Bayreuth could and should treat actuality (the problem of religious fanatism) and not being ridiculous in attempting it.



My reviews are not professional and express only my opinions. As a non English native speaker I apologise for any mistake.
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Vídeo: Parsifal en el Festival de Bayreuth de 2016.


Tras un intenso mes dedicado a Wieland Wagner y a China, vuelvo a ver un Wagner moderno, en concreto el Parsifal del Festival de Bayreuth de 2016. Después del histórico Parsifal de Herheim, la obra de Bayreuth por antonomasia volvía a su lugar, con una producción que se anunciaba conservadora... pero no lo termino de ver así aunque creo que eso sólo lo puede pensar un amante radical del regietheater.

Uwe Eric Laufenberg consigue llevar la acción de la obra a nuestra época de forma bastante eficiente. Este Parsifal tiene lugar en un lugar recóndito de Oriente Medio, amenazado por las bombas y las invasiones del Estado Islámico, que en aquél año se encontraba en su momento de mayor expansión territorial. El tema de la religión es el principal que se trata, el rol que ésta tiene en la sociedad y los peligros que el fanatismo puede acarrear a sus fieles y a los perseguidos. Esta orden del Grial tiene lugar en un país rodeado por la amenaza del yihadismo. A su manera, la puesta en escena es fiel a muchos detalles del libreto, pero en el contexto del siglo XXI.



Durante el preludio, una proyección nos lleva a un viaje por el espacio exterior. A mitad del mismo se abre el telón y nos muestra un pequeño templo medieval, de posible aspecto paleocristiano, en estado de ruina. En ella vemos a un grupo de refugiados o de hombres sin hogar. Amanece y un hombre de melena y barba larga despierta con los primeros rayos del sol. Los caballeros los asisten antes de que abandonen el lugar, para preparar el baño de Amfortas, en una enorme pila bautismal en una sala abovedada al fondo del escenario y tapada por una cortina. Entran soldados brevemente en escena, posiblemente soldados estadounidenses. En contraste con los más desfavorecidos, los caballeros del Grial visten un uniforme clásico. Kundry entra en escena vestida cubierta de negro y con un hijab, rodeada por un grupo de hombres que la atosigan. La entrada de Parsifal es anunciada por un niño que cae en escena, presumiblemente abatido por una bala que viene de fuera. La escena del Grial tiene lugar en ese mismo templo, con los caballeros rodeando la pila bautismal que ahora ocupa el centro del escenario, completamente iluminada. Amfortas se tumba en el centro de la misma, mientras al fondo se ve a Titurel aparecer lentamente y pidiéndole a su hijo que descubra el Grial. Es una de esas raras veces donde se ve a Titurel en escena. El Grial se descubre como una representación de la pasión de Jesús. Amfortas está vestido como Jesucristo en la cruz, con una corona de Espinas, y los caballeros le hieren para que de su sangre puedan llevar a cabo la última cena. El cuerpo de Amfortas se llena de sangre y todos los asistentes beben de ella mientras Titurel descubre el Grial. ¡Cómo no se va a oponer su pobre hijo a sufrir una y otra vez semejantes torturas!

El segundo acto se abre en el mismo interior que el templo, ahora decorado con azulejos en estilo árabe. Klingsor tiene secuestrado a Amfortas mientras que la torre desde donde vigilará a Parsifal es ahora una sala repleta de crucifijos. Las muchachas flor aparecen vestidas con burkas negros, pero después de romper el hielo con Parsifal se los quitan y aparecen vestidas con sugerentes y ligeros trajes de danza del vientre Kundry aparecerá vestida sugerentemente de negro y las muchachas se marcharán. Cuando ella besa a Parsifal, Amfortas aparece y ocupa su lugar mientras canta su doliente aria. Al final, después de que el héroe al arrebatarle a Klingsor los restos de la lanza y formar una cruz con ella, el escenario se oscurecerá y se ve un derrumbamiento en el fondo del mismo. El tercer acto nos lleva al templo del principio, ocupado por la vegetación y la ruina, con Gurnemanz y Kundry muy envejecidos. Durante el encanto del Viernes Santo aparecerán las muchachas flor alegres, recatadamente vestidas y completamente redimidas, llevando a una débil Kundry en silla de ruedas al fondo de la sala, donde lloverán las "lágrimas de pecadores arrepentidos". En la última escena, los caballeros y hombres de todas las confesiones le pedirán a un también envejecido Amfortas que descubra el Grial. Parsifal aparecerá con la lanza y tras pedir que se descubra el Grial, se abrirá el ataúd de Titurel repleto de tierra, donde los hombres dejarán reliquias de sus religiones. La obra termina con todos los presentes asistiendo juntos a la gracia de Dios en el fondo de un escenario ya vacío, como alegoría del inicio de una nueva época llena de paz entre todas las religiones del mundo y de todos los hombres.



Hartmut Haenchen debuta en Bayreuth sustituyendo de última hora a Andris Nelsons. De sobras conocido es el talento del maestro Haenchen, sobretodo en Madrid donde nos dejó inolvidables trabajos con la orquesta del Real. La dirección de la orquesta transcurre con cierta rapidez, pero aun así se puede disfrutar de un trabajo personal y emotivo, especialmente en el tercer acto. El coro, como siempre magnífico.

Klaus Florian Vogt realiza un Parsifal sorprendentemente mejor que cuando lo vi unos meses antes en el Real. Parece haber trabajado concienzudamente el personaje y la regie de Laufenberg, y vocalmente dentro de su ligereza muy apreciable y su actuación consigue resultar dramáticamente convincente.

Elena Pankratova es la sorpresa de este DVD, pero con matices. Vocalmente es una Kundry intachable, con una voz enorme, perfectamente proyectada y con los graves y agudos en su sitio. La pega es que escénicamente resulta un poco fría (porque pese a todo parece ser una artista temperamental) aunque dramáticamente es muy convincente. Por ejemplo, Anja Kampe vocalmente está más limitada pero como actriz la supera. La sombra de Waltraud Meier es muy larga; pero creemos que al menos musicalmente el trono de Kundry seguirá ocupado, ahora por la rusa.

Georg Zeppenfeld es un excelente Gurnemanz, con una voz en perfecta forma y sin agotamiento, con un sonido bellísimo de bajo. Ryan McKinny como Amfortas está mejor en el primer acto que en el tercero, donde aparece algo cansado. Gerd Grochowski interpreta a un Klingsor mejor actuado que cantado, pero a un nivel muy digno en lo vocal. Karl-Heinz Lehner interpreta a un buen Titurel en lo musical y más imponente aún en lo escénico, representando a un padre severo e incomprensivo con su débil hijo.


La producción fue y sigue siendo muy bien recibida, y con poco escándalo. Una aproximación interesante y actual de uno de los aspectos de la obra más importantes: la religión y su peso en la vida de las personas, a veces espiritual y gratificante, otras veces devastadora. Esta vez Bayreuth se ha apuntado un tanto con este magnífico trabajo.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Video review: Wagner in Beijing. The last bastion of Wagnerian traditionalism? The Ring and Holländer.


Since the last decade, productions of Wagner operas had become a great success in China and became a part of the repertory in opera productions there. The NCPA (National Center for Performing Arts) in Beijing started hosting traditional productions of the The Flying Dutchman, Tannhäuser and Lohengrin, and Chinese National Opera House, a company working in that theatre, staged their own production of Der Ring des Nibelungen, in a traditional and spectacular staging.  There are four productions available in Youtube: A 58-minute video of Holländer's Act II, excerpts of Siegfried and both Das Rheingold and Götterdämmerung complete; thanks to the artists Qiulin Zhang, Hugo Mallet, Christian Voigt and Ye Chen, for making us possible to see these marvellous productions.

Nowadays, occasions to see traditional Wagner stagings are rare, specially in Europe. In the Ring, the Chinese directors seem to pay many attention on making the sets spectacular and intending them to be as much as close to the legendary times of the German- Scandinavian myths which where the sources for Wagner's masterpiece. On the other hand, in contrast with the spectacular sets, the production don't seem to care too much of acting and sometimes the costumes are more reminding us of Manga or The Lord of Rings.

Technology has been used as a powerful resource and thanks to LED video animations we can forget painted sets and enter in 21 century by watching virtual sets showing a living forest, a burning Walhalla, storms, rainbows, landscapes or even birds flying.

In 2012, NCPA commissioned to Giancarlo del Monaco a new production of The Flying Dutchman. In Act 2 we can see a spacious but austere hall, with ten windows in the centre, and the floor a bit risen up. There, the spinning girls are sit singing and doing their chores. At both sides of the hall we see the brave sea. The costumes are classic and in a romanticism style. Senta and Mary dressed in black, and The Dutchman in a sinister Pirates-of-the-Caribbean appearance, even with Sparrow-like braids. When the Dutchman and Senta are alone, the walls of the house disappear and a calm sea is the background of the first meeting of the lovers. The sea seems to be connected with the mood of the characters. Acting is well care, showing Mary as a severe matron, Daland as a greedy man more interested in his businesses than in his daugther.

Under Lu Jia's baton Eva Johannson leads the cast as a shy Senta. Johansson is past her prime and voice is tending to scream sometimes, but her experience and dramatism lead her to convey emotions in the duet with the Dutchman, a moving moment in her performance. Egils Silins is a well both sung and acted Dutchman. Qiulin Zhang as Mary has a deep contralto voice, with a great dark low register. Franz Hawlata as a dark Daland and Peter Svensson as a heroic Erik complete the cast.

In 2014, Siegfried was produced by Chinese National Opera House, with some international singers too. The sets are really colorful, with a faithful recreation of the cave, with a furnace to forge the sword and a rocky exit. But the highlight is the forest in the second act. Green is the predominant color in this act, something rare in modern European productions. We can see rocks, big trunks, trees and Fafner's cave, all covered by vegetation, and in the bottom we see an animation of the forest trees, with daylight entering and birds flying. This is probably one of the best Wagner stagings in last years and by far one of the best recreations of a forest ever in an opera house. The recreation of Fafner is amazing too: a tyranossaur-like dragon appears on stage, with lighting eyes and a scary mouth. Act 3 shows a big Walkyrie rock, but with stairs who remove any sense of realism, despite Brünnhilde is sleeping with her helmet and shield.

Hugo Mallet and Christian Voigt sang the title role professionally. In addition, Mallet acted well his part and his Siegfried was daring and adventurous. Liu Yian is an accomplished Mime, at the same level of the tenors singing this role here. Lisa Livingstone is a correct but a bit matron-like Brünnhilde.

In 2015, Götterdämmerung was set. It is difficult to put on stage this monumental opera, with its movie-like stage indications set by Wagner, who was really ahead his time. It was impossible to perform properly in 1876 and still a task in 2018. Wang Huquan leads a production team with ups and downs.

The staging is really spectacular and impressive. In the curtain there is a big ring who illuminates itself when the music starts, and inside landscapes related to the scenes are seen. The Norns appear spinning a big thread with the World Ash behind. The walkyrie rock is a rocky-like big platform opened and in the bottom there is projected a rocky mountain landscape, with the burning fire in sight, Mordor-like. The great achievement of this production is the Gibichung castle. Act 1 shows a big hall, with two big statues at both sides of the stage and a big arch between two towers, with the Rhine waters projected. Act 2 is the highlight of the show: we see from the dark night in the duet of Alberich and Hagen to the sunrise, to show a beautiful grey landscape of the river across the hills and mountains,with the light of red torchs. Act 3 shows the platform and the landscape perfectly divised and even with the crows flying as Hagen asks Siegfried if he saw them. The ending is moving: as Brünnhilde lights the pyre and throws herself on it and people leaves, we can see the animated Walhalla burning and destroyed, and the waters recreating the flooding of the stage. Not always we can see the Walhalla collapsing as the libretto is saying.  On he other hand, the costumes are reloaded and sometimes they cannot hide their plasticness, specially in the case of Gunther and Gutrune, or the Rhinemaidens have Asian-like large costumes.

Yu Feng conducts the orchestra in Siegfried and Götterdämmerung, in a strong style, like a tank. The percussion and the metals are in serious trouble, but despite all Yu tries to save the music and succeeds.

Liu Yiran is a competent Siegfried, who has ressistance and  not ugly voice. Wang Wei has a nice voice, but light for Brünnhilde. As she is focused on singing, she is not very aware of acting. Ye Chen is a nice Hagen and accomplished in Act 2 but with inexpressive acting. Yu Jingren has a great voice as Gunther but a bit overacted. Liang Runni is a nice Gutrune, and Song Fengrun an excellent sung Alberich. Wang Hong has a good mezzo voice as Waltraute. Better the Rhinemaidens than the Norns.

And finally, Das Rheingold in 2016. Here the artists and musicians have improved their singing, acting and playing skills.

As the prelude begins, the curtain rises and shows the depth of the Rhine and the blue water flowing. This second curtain rises to show the scene, in what seems a sunk ship where the maidens and Alberich move. This is a beautiful setting and the best in the show. The gold illuminates the scene, but Alberich only takes a big part. Scene 2 shows the rocky big platform in Götterdämmerung, with the sight of the Walhalla in the digital set. The Nibelheim is a dark cave, and we can see in the top the gods entering or leaving. At the end we see the rainbow reaching the Walhalla and the Gods being lifted up in a platform in which is projected the image of golden stairs.

The orchestra is led by Zhu Man, an accomplished female conductor who did an interesting and dynamic version. Her quite well conducting has dramatism and power, despite the orchestra is still unexperienced and for example trumpets still need some help. She is a promise in her country and hers is possibly a career to follow.

Yu Jingren is a good Wotan, and improved his acting skills. Liu Yinran is an excellent Loge and seems more confortable here than in Siegfried. Wang Hong is a good Fricka and her voice is beautiful, as well as Wang Ye as Freia. Tian Hao is an accomplished Fasolt and Ye Chen is a nice Fafner, improved his singing. Niu Shasha is an enigmatic and well sing Erda. Ji Maomao is a comical and tormented Mime, and Zhao Yiluan and Yin Hai are good Donner and Froh respectively. Geng Zhe is an unforgettable Alberich, but not as we could imagine: he has a good voice for the nibelung, but shortly afterwards of his entrance, he forgot his texts and he hadn't found any other solution than inventing the words. A real torment through the first scene. The Rhinemaidens are good exactly as they were in Götterdämmerung.

Will China become the last bastion for traditional Wagner settings? It could be, regarding these productions; despite the last invited ones for Tristan and Meistersinger were from The Met and Royal Opera House, not traditional at all. All the credit to the Chinese productions for preserving a way of doing Wagner not easy to see in Europe. Art is diverse, and in the name of this diversity modern and traditional stagings for Wagner operas could live together in tolerance, because each production could tell us a different aspect of the works.

The Ring could end with the chorus watching televisions (Harry Kupfer, Bayreuth), the working class people gazing to the audience in uncertainty ( Patrice Chéreau, Bayreuth), or with a surviving Hagen watching devastated to the ring burning into an oil barrel while the Rhinemaidens sit close to the Kebab food stalls regented by the Gibichs (Frank Castorf, Bayreuth) and move intensely the audience. But the Walhalla burning while the Rhine floods everything is a classical image in opera history, and shouldn't be forgotten at all due to its inmense beauty.




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