sábado, 17 de marzo de 2018

Vídeo: Maria Callas como Tosca (1958 y 1964)


Todo aficionado a la ópera se encuentra con la figura divina de Maria Callas. Ya sea empezando su afición al género, o como un aficionado de raza, la figura de la soprano griega es un referente omnipresente y un mito universal. Y también por los no tan melómanos que ven en ella a un icono con su elegancia inigualable. 

Es muy difícil escribir sobre ella. Al menos para mí lo es de forma minuciosa y objetiva, por que ella es inabarcable. Más que una leyenda, un antes y un después. La Callas era el drama hecho soprano: una voz bella (aunque controvertida) con un instinto dramático y un temperamento que hacen vivir la historia, aunque sólo sea por medio de un disco. Y Maria, la mujer, un personaje que vivió una vida intensa y llena de sufrimientos.

Pese a su legado como cantante e intérprete, los aficionados de hoy tenemos pocos testimonios para hacernos una idea de ese animal escénico que esta gran soprano fue y que ha sido siempre referido. Pero por suerte, tenemos además de filmaciones de recitales dos versiones del acto segundo de Tosca; ambos legendarios: uno en 1958 en París y otro en 1964 en Londres.

Tosca fue uno de sus roles insignia (y tuvo tantos). La heroína de Puccini y la Callas son casi sinónimos en el subconsciente operístico, y parte de la culpa de ello lo tiene su mítica grabación en disco de 1953; un hito de la discografía.



El 19 de diciembre de 1958, Maria Callas debutaba en París, en la legendaria Ópera Garnier. Tal magno evento contó con la asistencia del mismísimo presidente de Francia. Además, fue emitido por televisión  y millones de personas pudieron seguir esta velada mágica. Primero empezaría con una selección de arias, y la segunda parte comprendería el segundo acto de Tosca. La filmación es buena, pero no muy cuidada. Callas estaba aún en buena forma vocal en 1958, y podemos ver una actuación musical excelente con un "Vissi d'arte" potentísimo e igualmente impecable en lo actoral: por ejemplo cuando Scarpia le pregunta innumerables veces si Cavaradossi estaba solo y ella le responde enérgicamente "Solo, sì!". 

Si Tosca es sinónimo de Maria Callas, Scarpia es sinónimo de Tito Gobbi. Sin embargo, en esta versión aunque su Scarpia es excelente, no alcanzará los niveles excelsos de ocho años después. Aquí Cavaradossi es Albert Lance, un modesto tenor australiano. La puesta en escena es convencional pero no tiene una dirección de actores muy trabajada y no saca el provecho de los artistas que debería. La dirección corrió a cargo de Georges Sebastian, competente director de orquesta.


Aunque las fotografías que he subido están a color el vídeo es en blanco y negro.

Seis años después estamos en 1964. Para ese entonces, Maria Callas estaba vocalmente casi acabada. No cantaba una ópera entera en tres años y en su vida personal la relación con Onassis le había pasado aún más factura. Regresó a Londres a principios de ese año para cantar unas funciones de Tosca que se convertirían en leyenda. Y se volvería a filmar y televisar el intenso segundo acto, que ahora contaría con la dirección de escena de todo un experto como Franco Zeffirelli, quien sacaría (si es que fuera posible) aún más rendimiento de Callas y de Gobbi, además de crear una lujosa ambientación. 

Aunque sólo sea un acto, el más intenso de la obra, esta filmación es la mejor que se haya hecho nunca de Tosca: no hay nada más allá de esto: es ópera en estado puro y la tensión dramática se respira en todo momento. Cincuenta y cuatro años después, no ha sido superado.

Callas ya no es vocalmente lo que había sido, pero como intérprete sienta cátedra y no ha sido superada. Sus expresiones, sus ademanes, su entonación son un torbellino que deja al borde del asiento. Para el recuerdo su mirada asustada (es que uno se siente acorralado con sólo verla) cuando Scarpia le insinúa sus intenciones, el terrible grito de "Assasino" que le lanza cuando descubre que su amado se ha desvanecido por la tortura, la expresión doliente en el Vissi d'arte, el terrible "questo è il bacio di Tosca" cuando apuñala a Scarpia, cómo le coloca el crucifijo al cadáver toda estupefacta y cómo sale corriendo de la estancia cuando baja el telón. Es impresionante, imposible describir la sensación. Como ya he dicho antes, vocalmente ya no está en su mejor momento pero es capaz de emocionar, porque la voz sigue siendo bella y su histrionismo ayuda a salvar la noche. Aunque ya le cuesta el Vissi d'arte consigue salir airosa. Es una interpretación que todo aficionado a la ópera no debe perderse, porque vivirá en la historia. 

Tito Gobbi aquí está igualmente insuperable. Puede que su voz no fuese bella, puede que fuese un intérprete más rudo que otros grandes barítonos, pero él es Scarpia. Nadie como él ha sabido entonar, interpretar, transmitir la maldad del personaje. Tampoco está ya en su mejor momento pero igualmente su interpretación es legendaria. A partir de "Ha più forte sapore" las cosas se ponen en un nivel excelso: sus expresiones de sadismo y brutalidad aterrorizan. Insuperable en todo momento, aterrador en la escena de la tortura y repulsivo en las escenas de coacción a Tosca.



Renato Cioni es un tenor digno de tal nombre. Aunque no sea una leyenda como Corelli o Di Stefano estamos ante un cantante excelente. Los Vittoria son potentes y su actuación es igualmente excelente, posiblemente animada por sus coprotagonistas y por el gran trabajo de Zeffirelli. Personalmente siempre me ha gustado la potente y juvenil voz de este tenor.

Robert Bowman canta Spoletta con un fortísimo acento británico, y no muy agradable de escuchar siempre. La orquesta está dirigida por Carlo Felice Cillario, quien logra una estupenda dirección orquestal.

Me ha resultado muy difícil hacer esta reseña, porque hacer justicia a Maria Callas es una labor titánica debido a su enorme envergadura y significancia para la historia de la ópera. No contamos con una ópera completa pero afortunadamente estas dos filmaciones de uno de sus mejores roles nos permite disfrutar y comprender aún más del arte de la que quizá fue la mejor soprano que jamás subió a un escenario.


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