Emociones Líricas
lunes, 1 de junio de 2026
Juliet and her Romeo: Nadine Sierra and Javier Camarena delight the Madrid audience with the Gounod's opera.
Julieta y su Romeo: Nadine Sierra y Javier Camarena deleitan a Madrid con Gounod.
Madrid, 30 de mayo de 2026.
Esta temporada dedicada a William Shakespeare en el Teatro Real se acerca a su final, tras haber ofrecido, entre otras cosas, una encantadora versión de El Sueño de una Noche de Verano de Benjamin Britten el pasado marzo, y Otello en septiembre. Ahora es el turno de una ópera clásica, valorada por el público y presentada con los mejores mimbres: Romeo y Julieta, en la versión operística de Charles Gounod, viene a Madrid hasta mediados de junio. En la ópera francesa también se dieron ejemplos de la fascinación ejercida por Shakespeare: siendo los principales ejemplos esta ópera de Gounod, y el Hamlet de Ambroise Thomas. La última vez que esta ópera se vio en la capital, fue en 2014 en una versión en concierto con el mítico Roberto Alagna y su esposa Aleksandra Kurzak, dirigidos por el mítico Michel Plasson. Un servidor a punto estuvo de ir, pero no se dio la oportunidad al final, dejando pasar una única oportunidad de ver al gran tenor francés en el regio escenario. Sin embargo, sí tuve oportunidad de ver esta ópera en vivo una vez: en la primavera de 2010, la añorada compañía Ópera Moncloa la interpretó en el auditorio de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense, y posteriormente en el Centro Cultural Moncloa. No recuerdo que salvo el aria más famosa "Je veux vivre dans ce reve", me impresionara demasiado, pero reconozco que es una obra encantadora. Y he visto al gran Juan Diego Flórez, notable intérprete de esta obra, interpretar el aria Ah, lève-toi soleil! de tenor en varios de sus conciertos.
Ahora viene al Teatro Real en una espectacular producción procedente de la Ópera de París, dirigida por Thomas Jolly, presidida por una enorme y omnipresente escalera que es una réplica de la que hay en la palaciega Ópera Garnier, en la capital francesa. Además viene acompañada de un espectáculo de luces a cargo de Antoine Travert, la cual el día del estreno ha sido abucheada debido a que las luces destellantes impactaban en las zonas altas del teatro durante largo tiempo. Se asegura que se ha arreglado. Otra de las novedades es la coreografía de Josépha Madoki, que emplea la danza urbana llamada waacking, en un contraste moderno para esta historia clásica. La enorme y barroca escalinata, presidida por un portón en su nivel superior, está decorada con candelabros. Es un escenario giratorio, y como se ha mencionado antes, está presente en todas las escenas de la obra. Las escenas más íntimas, como la boda en el tercer acto, el dúo de los amantes en el inicio del cuarto, o el trágico final donde Julieta yace y luego los amantes caen muertos, tienen lugar en una barca situada debajo de los pilares de la plataforma. La producción tiene un regusto clásico, reforzado por el vestuario de Sylvette Dequest, para el primer acto. Luego se vuelve más moderno, pero en ningún caso resulta chocante. En cuanto a la iluminación, en el festivo primer acto se torna problemática, ya que el juego de luces involucra a la sala. Las luces de los palcos de la tercera planta emitieron un brillo que giraba por toda la sala, y luego las luces de bolas hicieron lo propio. No fue muy cómodo que digamos, pese a su impacto visual.
La bella música fue dirigida por Carlo Rizzi, al frente de la Orquesta del Teatro Real. La dirección del maestro empezó un poco subida de decibelios, pero se fue equilibrando hasta lograr unas bellas intervenciones en las introducciones orquestales de los actos segundo a quinto. Aun así, a veces llegó a sobrepasar a los cantantes. El Coro del Teatro Real, a cargo de José Luis Basso, volvió a mostrar su excelente nivel. Este coro es capaz de pasar del más potente vigor, a apianar logrando un efecto sobrecogedor, como lograron con éxito (algo habitual en ellos), sus integrantes masculinos.
Dos repartos, incluyendo a dos Romeos y tres Julietas, han sido convocados para estas funciones. El primero de todos es el más esperado, pues cuenta con dos aclamadísimos artistas, favoritos en la capital y en el resto del mundo: la soprano estadounidense Nadine Sierra, y el tenor mexicano Javier Camarena. Ambos cantantes llevan años extasiando al público madrileño. Camarena con La Fille du Régiment, L'Elisir d'Amore, Lucia di Lammermoor, La Favorite e I Puritani, ha llevado a los madrileños a tocar el cielo, bisando en las tres primeras. Y Sierra embrujó a los madrileños con aquella exitosa Sonnambula de 2022, y en 2025 con una Traviata en la que cantó un tercer acto de antología, en ambas ocasiones junto a Xabier Anduaga.
En esta función, fue Sierra quien se llevó todo el protagonismo una vez más, mostrándose en plenitud de medios desde el inicio de la función. Sus agudos impresionantes, su pirotécnica coloratura, su facilidad para mantener notas, de hacerse oír en todo el teatro, estaban ya presentes en la famosa aria ""Je veux vivre dans ce rêve", pero que no solo se mantuvieron, sino que mejoraron aún más a medida que avanzaba la obra. El momento estrella de la función fue sin duda la gran escena y aria del veneno en el acto cuarto, donde estuvo pletórica, y la ovación tras acabarla fue tan grande que incluso pensé que pedirían un bis.
Camarena, por su parte, fue de menos a más a lo largo de la función. Su interpretación del aria "Ah, lève-toi soleil" del segundo acto fue suave, muy sensible. A partir del tercer acto, y desde la escena de la boda, la voz alcanzó su plenitud, y el vigor que mostró desde entonces se mantendría hasta el final de la función. En la escena que cierra el tercer acto y que termina con la muerte de Tebaldo, la interpretación destacó por su dramatismo. Incluso terminó con un potente agudo, que desgraciadamente fue tapado por la orquesta y el coro. Otra de las virtudes que tiene esta voz es su capacidad de cantar en piano, de forma exquisita, como hizo al final del segundo acto. La química con Sierra es evidente, y así en el dúo del acto cuarto, a nivel actoral como vocal, ambos transmitieron a una pareja dulcemente enamorada. Incluso diría que gracias a Sierra, Camarena también brilló.
Impresionante como siempre el bajo Roberto Tagliavini como Frère Laurent, el sacerdote, con su oscura, carnosa y potente voz, que transmite autoridad en escena.
En el resto del largo elenco, podemos encontrar al veterano Laurent Naouri como Capulet, el padre de Julieta, quien tiene la voz ya muy gastada, pero aún se deja oír, y su entrega escénica sigue intacta. La también veterana Sonia Ganassi interpretó a la nodriza Gertrude, también con la voz ya bastante madura, aunque sus graves ayudan a retratar lo matronil del personaje. Heloïse Mas se robó la breve escena en la que aparece gracias a la divertida aria de Stephano, su personaje, interpretado con una voz deliciosamente carnosa. David Lagares también destacó con su imponente voz de bajo en sus breves escenas como el Duque. Notables Benjamin Appl y Maciej Kwaśnikowski como Mercucio y Tebaldo.
Cuando una ópera está bien presentada, aun con sus más y sus menos, el disfrute está siempre garantizado. Esa fue la sensación del público del Real, que llenó prácticamente la sala, y que confirmó a Nadine Sierra como una de sus divas favoritas, premiándola con una fortísima ovación. Hasta el 13 de junio hay funciones, siendo la última de ellas televisada a centros culturales y por MyOperaPlayer. No quiero cerrar mi crónica sin considerarme afortunado al tener la oportunidad de ver actuar en vivo a dos estrellas Camarena y Sierra, en la plenitud de sus carreras. No ocurre con todos los cantantes: Netrebko y Kaufmann nos han visitado en su madurez. Y aún esperamos una ópera completa con Lise Davidsen, Jonathan Tetelman o Benjamin Bernheim. Una suerte, pues.
Las fotografías escénicas son propiedad del Teatro Real.
lunes, 25 de mayo de 2026
ESP/ENG: La valquiria schubertiana. Lise Davidsen en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
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Madrid, 24 de mayo de 2026.
El Círculo de Bellas Artes cumple cien años, y esta temporada lo ha celebrado con un concierto excepcional (fuera de abono), y el más esperado de su Ciclo de Cámara. La gran soprano wagneriana de nuestros días, la noruega Lise Davidsen, y el pianista James Baillieu, han interpretado un recital compuesto exclusivamente por lieder de Franz Schubert; en el bello Teatro Fernando de Rojas, el cual se encuentra dentro del edificio del CBA. A sus treinta y nueve años, tras haber debutado con éxito el rol de Isolda en Barcelona y Nueva York, Davidsen se encuentra de gira con estos recitales dedicados a Schubert. Antes de venir a la capital, actuó en Gerona. Y llevará este programa a Londres y Nueva York, próximamente. Tan esperado era este concierto que consiguió agotar todas las localidades hace unas pocas semanas. En el entreacto, además, se ofreció una copa a los espectadores con motivo de esta celebración.
El programa fue el siguiente:
PARTE I
Am Bach im Frühling, D 361 (Junto al arroyo en primavera)
Ganymed, D 544 (Ganímedes) Der Zwerg, D 771 (El enano)
Gretchen am Spinnrade, D 118 (Margarita en la rueca)
Mignon-Lieder. Kennst du das Land, D 321 (Canciones de Mignon. Conoces la tierra)
Gesänge aus Wilhelm Meister, D 877 (Cantos de Wilhelm Meister): Heiss mich nicht reden, n.º 2 (Nome hagas hablar) So lasst mich scheinen, n.º 3 (Dejadme lucir) Nur wer die Sehnsucht kennt, n.º 4 (Sólo quien conoce el anhelo)
Der Tod und das Mädchen, D 531 (La Muerte y la doncella)
PARTE II
Der Musensohn, D 764 (El hijo de las Musas)
Lachen und Weinen, D 777 (Reír y llorar)
Suleika I, op. 14, n.º 1, D 720 (Suleika I)
Auf dem See, op. 92, n.º 2, D 543 (En el lago)
Der Blinde Knabe, op. 101, n.º 2, D 833 (El muchacho ciego)
Du bist die Ruh, D 776 (Tú eres la paz)
Die Allmacht, op. 79, n.º 2, D 852 (Omnipotencia)
Die junge Nonne, D 828 (La joven monja)
Erlkönig, D 328 (El rey de los Alisos)
Litanei Auf das Fest aller Seelen, D 343 (Letanía en el Día de Difuntos)
BISES:
An die Musik
An Die Natur.
Davidsen tiene unos medios vocales poderosos, que la han elevado a los altares wagnerianos. Su poderosa e imponente voz, que barre todo a su alrededor, cuenta con un volumen que recorría toda la sala, unos agudos impactantes y un timbre oscuro, dramático, ideal para las obras del genio de Bayreuth. Verla cantar en vivo hace pensar a veces en que uno está no solo ante una continuadora de la escuela escandinava wagneriana que Flagstad y Nilsson llevaron a lo más alto, sino también que lo más parecido que estamos a vivir lo que debió de ser escucharlas a ellas, es escuchar la voz de Davidsen. En un principio, uno podría pensar que para algo tan íntimo como el lied, esta sobrenatural presencia (tanto en lo vocal como en lo físico, pues esta mujer mide casi un metro noventa de altura) podría ser demasiado. Sin embargo, esta estrella wagneriana ha demostrado que con esos recursos, existen otras formas de cantar y transmitir el por otra parte heterogéneo mundo de los lieder schubertianos; que son igualmente válidas. Que canciones con una fuerte carga narrativa o que representan diálogos, se pueden interpretar como si de óperas se tratasen, ya que de alguna fuente Wagner tuvo que formarse para poder crear la vocalidad de sus dramas musicales. Y que Davidsen es capaz también de adaptarse y encontrar el modo de transmitir con éxito las intenciones del variado repertorio que ofreció anoche. Del mismo, la primera parte tuvo buenos momentos, pero la segunda fue para el recuerdo.
De este modo, Davidsen pudo transmitir ternura cuando describía el país que describe Mignon en el evocador Mignon-lied, o con su excelente grave y su desgarradora declamación, reflejar la desesperación de la joven que huye de la muerte en Der Tod un das Mädchen, en la primera parte. Además, cada dos o tres canciones, tanto ella como el pianista se dirigían al público para introducirles en las piezas que estaban a punto de interpretar.
En la apoteósica segunda parte (para la que Davidsen se cambió de vestido), se convirtió en la genuina voz del amor en Suleika, dio una memorable interpretación de Du bist die Ruh, atacando la frase "von deinem glanz allein erhellt", primero con un poderoso agudo y luego en su repetición con un bello pianissimo. En Die Allmacht, cantó con todas sus fuerzas, como si fuera una mensajera de Dios, en un canto que traspasaba toda la sala, con solemnidad wagneriana. Erlkönig es una pieza cuya intensidad se presta a ser interpretada como una escena operística, algo que Davidsen logró, dando la sensación de que estuviera interpretando los grandes roles wagnerianos en los que es especialista. El programa se cerró oficialmente con la bellísima Litanei “Auf das Fest aller Seelen”, una preciosa e íntima pieza, que interpretó con una dulzura y una calma que, en contrapunto a Die Allmacht, eran totalmente angelicales. El concierto concluyó con dos bises, An die Musik y An die Natur, que interpretó bellamente.
Baillieu demostró su alto nivel como pianista, con unas interpretaciones memorables del Mignon-lied y Auf dem See, de gran belleza. Al final de la primera parte, además, interpretó de seguido las dos últimas piezas de la misma, sin descanso.
El concierto se cerró con fuertes ovaciones a la soprano, e incluso no se pudieron contener después de algunas piezas, como ocurrió tras Die Allmacht, algo normal después de una exposición vocal tan abrumadora. Davidsen con su sola presencia hizo que esta velada musical fuera inolvidable y que, sin haber nada wagneriano en el concierto, supliese la ausencia de este compositor esta temporada en la capital debido a su estilo.
Am Bach im Frühling, D 361
Ganymed, D 544
Der Zwerg, D 771
Gretchen am Spinnrade, D 118
Mignon-Lieder. Kennst du das Land, D 321
Gesänge aus Wilhelm Meister, D 877 : Heiss mich nicht reden, n.º 2 So lasst mich scheinen, n.º 3 Nur wer die Sehnsucht kennt, n.º 4
Der Tod und das Mädchen, D 531
PART TWO
Der Musensohn, D 764
Lachen und Weinen, D 777
Suleika I, op. 14, n.º 1, D 720
Auf dem See, op. 92, n.º 2, D 543
Der Blinde Knabe, op. 101, n.º 2, D 833
Du bist die Ruh, D 776
Die Allmacht, op. 79, n.º 2, D 852
Die junge Nonne, D 828
Erlkönig, D 328
Litanei Auf das Fest aller Seelen, D 343
ENCORES:
An die Musik.
An Die Natur.
lunes, 18 de mayo de 2026
Wagner with a superb Hunding and a charming Sieglinde: Die Walküre's Act One in concert in Madrid.
Madrid, May 17, 2026.
The end of the current Spanish National Orchestra and Choir season is approaching, the last under David Afkham's baton. He has led the orchestra to a glorious era, making it the finest available in the Spanish capital for major symphonic works. The living legend Kent Nagano will succeed him from next season onwards, and it is hoped he can guide the orchestra into a new successful era. In its final stretch, one of the most anticipated events for local opera lovers, and of course for Wagnerians, has been scheduled: the first act of Die Walküre, the first journey of Richard Wagner's Ring, and its most popular opera, will be performed in three concert performances. With no complete Wagnerian operas staged in the capital since 2024, and awaiting the new Tannhäuser in 2027, this is the highlight of the year for Madrid's Wagner enthusiasts.
As noted above, Die Walküre is the most popular opera of the entire Ring cycle. Its lyricism, overflowing in the first act, the portrayal of the emotions and inner conflicts of its heroic and divine characters, alongside its beautiful music; with celebrated moments such as the entire first act, the famous Ride of the Valkyries, and the grand finale, are enough reasons to explain why this opera has often been performed independently of the complete cycle. Within this independent context, the first act is regularly performed separately in concert, given its immense popularity. Numerous outstanding recordings and radio broadcasts of this act have been available for decades, both studio and live, always performed by the greatest singers of each generation.
The music of this first act is passionate, theatrical, wild, and at the same time lyrical and beautiful; thanks to Wagner's genius for creating atmosphere and emotion, in a work overflowing with theatricality and musicality. Its harrowing prelude stirs the strings, revealing the tension of Siegmund's escape on a stormy night. The strings gradually lower their intensity, but not their harshness, until, just before Siegmund opens his mouth, they are silenced not sweetly, but with sharp, staccato blows. Wagner conveys his weariness to us. After the encounter with Sieglinde, empathy takes over; it is here that the strings convey tenderness and sensitivity, with a beautiful cello solo, an instrument that shines in this act. Hunding's brutality is reinforced by the brass. The third part of the act is the most famous and the most lyrical, moving from Siegmund's whirlwind of emotions upon finding the sword and calling out to his father, Wälse, followed by the solemnity of Sieglinde recounting her story, and then to the delight of the arias "Winterstürme" and "Du bist der lenz," followed by the lovers' duet that closes the opera. In this duet, the music reveals Wagner's genius for conveying to the audience the overflowing passion, the exquisite spring night that contrasts sharply with the heavy storm that opened the act, and the joy of two young siblings and lovers reuniting after so many years apart.
Siegmund is a vigorous, courageous man, tormented by the misfortune that haunts him. On this occasion, the Scottish tenor Nicky Spence portrayed him. However, the performance was lackluster, dragging the orchestra down with it. At the beginning of the act, his voice didn't sound particularly grand or heroic, but it suited the scene of a weary Siegmund. Even when he recounted his story to Hunding, even when he was already showing signs of weakness, he remained at a decent level. However, the real test came from the grand finale onwards. In the powerful "Ein Schwert verhiess mir der vater," his voice struggled to be heard, and in fact, in the two "Wälse" he was supposed to sing, there was no impact whatsoever; even his timbre didn't sound too much heroic. It seemed a Siegmund who was mainly muttering. In the celebrated "Winterstürme," the first half suited his rather lyrical voice, but in the second half he again struggled to be heard at several points. Lines that should have been sung with vigor, or at least conveying it, sounded like delicate whispers. It is no wonder that Sieglinde and Hunding overwhelmed him on stage.
Vida Miknevičiūte is one of the most acclaimed Wagnerian interpreters today, especially in the role of Sieglinde. This Lithuanian soprano has a delightful voice, more lyrical than dramatic, which lends a freshness to the character, but when she has to tackle dramatic moments, she does her best to convey them to the audience with her lyrical voice. Thus, her high notes, while not overwhelming, have sufficient volume and sound perfectly appropriate in the most intense moments. She was remarkably successful in the beautiful "Der Männer Sippe," where she conveyed the solemnity and melancholy of that moment, and in the final duet, her singing was youthful and committed, complemented by her captivating stage presence.
The best performer was undoubtedly Jongmin Park as Hunding. This South Korean singer is one of the world's leading dark basses. His performances in Wagnerian operas have taken him to top opera houses such as Milan, Berlin, Bayreuth, and soon, New York. In Madrid, he sings regularly in the Teatro Real seasons, where he has given unforgettable performances in roles such as Fafner, Ramfis, and Pogner. Here, he displayed his powerful resources: a powerful voice that resonated throughout the auditorium, and a dark timbre ideal for this brutal character. Any lethargy that some audience members might have been experiencing was shattered when he vigorously sang the line, "Heilig ist mein Herd: heilig sei dir mein Haus!" (Holy is my House: holy be your house!). Throughout his entire performance, he maintained his powerful voice. Although I didn't particularly like that when he tells Siegmund to beware because they will face each other the next day, the last word of the threatening phrase was "hüte dich wohl!" (Hold yourself safe!) It couldn't be heard because the brass covered it. Even so, nothing detracts from an outstanding performance.
The Spanish National Orchestra, under the baton of David Afkham, has an amazing level for this repertoire. However, as I mentioned before, it was somewhat marred by the timbre and volume of the tenor. After a prelude that, despite the vigor of the strings, hadn't quite warmed up, the orchestra began to show its true potential, and the cello sounded wonderful. The brass provided a fitting complement to Hunding's powerful vocals. However, it gives the impression that the orchestra lowered its volume so as not to overpower the tenor. Even so, it managed to shine in moments such as when, after the "Wälse" that Siegmund exclaims to summon his father, the trumpet shone when the hero sees the sword in the tree. During the final duet, there were moments of beauty, such as in the "Winterstürme," but also some quieter moments, also to avoid drowning out the tenor. However, the orchestra ignored this when Siegmund proclaimed "so blühe denn, Wälsungen-Blut (may the blood of the Wälsungs flourish)", as the orchestra closed the concert with a spectacular tutti at the height of the work's ecstasy.
It should be added that before this first act, "Inferno," a part of the symphonic poem The Divine Comedy by Conrado del Campo, a talented Spanish musician whose Straussian inspiration is evident—some have even called him the Spanish Strauss—was performed. The piece of beautiful music was very well played.
Despite the popularity of Wagner's work, there were plenty of tickets available for the three concerts this past weekend, although some people assured me that quite a few were sold on Friday and Saturday. Those who attended the concert, enthusiastically applauded the performers, especially Miknevičiūte, Park, and Afkham. The artists even had to take an extra bow because of the audience's enthusiastic applause. Outside, there was quite a crowd at the artists' entrance, and Spence signed many autographs. I waited for the great Park, who took photos with all the music lovers who were there. This concert series has seen the female members of the orchestra dressed in street clothes, in protest against the formal attire provided by the orchestra, which they apparently found uncomfortable and even hindered their work.
The 2026-2027 season of the Spanish National Orchestra has been announced, the first with Nagano as leading conductor, and no operas will be performed. A real shame, so we must thank Mr. Afkham not only for his great labour but also for including great operas and lyrical excerpts in these seasons, because this orchestra has proven its worth in the genre.
La ONE se despide de la ópera por una temporada: Primer Acto de la Valquiria con Park y Miknevičiūte.
Madrid, 17 de mayo de 2026.
Se acerca el final de esta temporada de la Orquesta y Coro Nacionales de España, la última de David Afkham al frente de esta orquesta a la que ha llevado a una época gloriosa, hasta convertirla en la mejor disponible en la capital para grandes obras sinfónicas. El mito viviente Kent Nagano, le sustituirá a partir la siguiente temporada, esperando que pueda llevarla hacia una nueva y exitosa época. En su recta final, se ha programado una de las citas más esperadas por los operófilos locales, y por supuesto para los wagnerianos: el primer acto de La Valquiria, primera jornada de El Anillo del Nibelungo, de Richard Wagner, y su ópera más popular, se interpreta en tres funciones en concierto. Sin óperas wagnerianas completas representadas en la capital desde 2024, y esperando el nuevo Tannhäuser en 2027, esta es la gran cita del año para los wagnerianos madrileños.
La Valquiria es la ópera más popular de todo el Anillo. Su lirismo, desbordante en el primer acto, la presencia de las emociones y conflictos internos de sus heroicos y divinos personajes, y su bella música, con momentos célebres como el primer acto al completo y especialmente su dúo final, la famosa cabalgata de las valquirias o el gran final del tercer acto, son razones por las que esta ópera muchas veces se ha llegado a representar independientemente del ciclo completo. Dentro de esta independencia, el primer acto regularmente se interpreta suelto en concierto, dada su gran popularidad. Múltiples grandes interpretaciones discográficas y transmisiones de radio de este acto se han nos han llegado desde hace décadas, tanto en estudio como en vivo, siempre por los más grandes cantantes.
La música de este primer acto es pasional, teatral, salvaje y al mismo tiempo lírica y hermosa; gracias al genio de Wagner para crear ambientes y emociones, en una obra que desborda teatralidad y musicalidad. Su estremecedor preludio agita las cuerdas, mostrando la tensión de la huida de Siegmund en una noche de tormenta, las cuerdas van bajando la intensidad, pero no la tosquedad, hasta que antes de que Siegmund abra la boca, se apagan no dulcemente, sino a golpes secos. Wagner nos transmite su cansancio. Tras el encuentro con Sieglinde, se da paso a la empatía, es aquí cuando las cuerdas transmiten ternura, sensibilidad, con un precioso solo de violonchelo, instrumento que se luce en este acto. La brutalidad de Hunding viene reforzada por el metal. La tercera parte del acto es la más conocida y la más lírica, pasando del torbellino de emociones de Siegmund cuando encuentra la espada y clama a su padre Wälse, seguido de la solemnidad cuando Sieglinde cuenta su historia, pasando a la delicia tras las arias "Winterstürme" y "Du bist der lenz", seguidas del dúo de los amantes que cierra la obra. En ese dúo la música da cuenta del genio de Wagner para transmitir al público la pasión desbordante, la deliciosa noche primaveral que contrasta con el frenesí de la tormenta que abría el acto, y el entusiasmo de dos jovenes hermanos y amantes al conocerse después de tantos años separados.
Siegmund es un hombre vigoroso, valiente, atormentado por la desgracia que le acecha. En esta ocasión, el tenor escocés Nicky Spence ha sido el encargado de interpretarlo. Sin embargo, la interpretación ha sido descafeinada, arrastrando a la orquesta con ella. Al inicio del acto, la voz no es que sonara ni muy grande ni muy heróica, pero se adecuaba a la escena de un Siegmund cansado. Incluso cuando contaba su historia ante Hunding, ante la que ya daba señales de debilidad, se mantuvo en un nivel correcto. Sin embargo la prueba de fuego vino a partir de la gran escena final. En la poderosa "Ein Schwert verhiess mir der vater", la voz luchaba por hacerse oír, y de hecho en los dos "Wälse" que debía cantar no hubo impacto alguno, ni volumen, incluso el timbre se reveló poco heroico. Era un Siegmund que musitaba. En la célebre "Winterstürme", la primera mitad se ajustó a su voz más bien lírica, pero en la otra mitad volvió a mostrar con problemas para hacerse oír en varios momentos. Frases que deberían ser cantadas con vigor, o al menos transmitirlo, parecían delicados susurros. No es de sorprender que Sieglinde y Hunding lo aniquilaran en escena.
Vida Miknevičiūte es una de las intérpretes wagnerianas más aclamadas en la actualidad, y especialmente en el rol de Sieglinde. La soprano lituana tiene una voz deliciosa, más lírica que dramática, lo que le da frescura al personaje, pero cuando tiene que afrontar momentos dramáticos hace lo posible por transmitirlos al público con su lírica voz. Así, los agudos sin sonar impactantes, tienen el volumen suficiente y suenan lo suficientemente correctos en los momentos más intensos. Cumplió notablemente en la bella "Der Männer Sippe", donde transmitió la solemnidad y melancolía de ese momento, y en el dúo final su canto fue juvenil, entregado, además de completarlo con su presencia escénica.
El mejor intérprete fue sin duda Jongmin Park como Hunding. Este bajo surcoreano es uno de los más importantes exponentes de la cuerda de bajo profundo en el mundo. Además sus interpretaciones en óperas wagnerianas le han llevado a los más grandes teatros líricos: Milán, Berlín, Bayreuth y próximamente Nueva York. En Madrid es habitual en las temporadas del Teatro Real, donde ha dejado inolvidables interpretaciones de roles como Fafner, Ramfis y Pogner. Aquí mostró sus poderosos medios: una potente voz que corría por todo el auditorio, y un timbre oscurísimo ideal para este brutal personaje. Cualquier letargo en el que pudiera estar algún espectador, se rompió cuando pronunció "Heilig ist mein Herd: heilig sei dir mein Haus!", frase vigorosamente emitida. Durante toda su intervención mantuvo su poderosa línea vocal. Aunque no me gustó mucho que cuando le dice a Siegmund que se guarde porque se enfrentan al día siguiente, la última palabra de la amenazante frase "hüte dich wohl!" no se pudiera oír porque el metal le tapó. Aun así, nada empaña una interpretación sobresaliente.
La Orquesta Nacional de España bajo la batuta de David Afkham tiene un excelente nivel. Sin embargo, y como he dicho antes, se vio empañado por el volumen del tenor. Tras un preludio en el que aún no se entraba del todo en calor pese al vigor de las cuerdas, la orquesta empezó a mostrar su verdadero nivel, y el violonchelo sonó maravilloso. Los metales fueron un complemento que acompañó bien a la brutalidad de Hunding. Sin embargo, da la impresión de que la orquesta ha bajado su volumen para no tapar al tenor. Aun así pudo brillar en momentos como cuando tras los Wälse que Siegmund exclama para invocar a su padre, la trompeta brilló cuando el héroe ve la espada en el árbol. Durante el dúo final hubo momentos de belleza como en el "Winterstürme", pero también otros momentos más bajos para no tapar al tenor. Sin embargo, la orquesta pareció mandar al traste todo cuando Siegmund proclama "so blühe denn, Wälsungen-Blut (florezca así la sangre de los welsungos)", pues la orquesta cerró el concierto con un tutti espectacular y a la altura del éxtasis de la obra.
Hay que añadir que antes de este primer acto, se interpretó, "Infierno", una parte del poema sinfónico La Divina Comedia, de Conrado del Campo, un talentoso músico español cuya inspiración straussiana es evidente, incluso algunos le han llamado el Strauss español. La pieza de bellísima música estuvo muy bien interpretada.
martes, 28 de abril de 2026
ESP/ENG: Huw Montague Rendall, la nueva sensación del lied, en el Teatro de la Zarzuela.
For English, please scroll down.
miércoles, 15 de abril de 2026
The delightful Czech first major opera: Smetana's Bartered Bride at the Teatro Real.
Madrid, April 14, 2026. Opening night.
The four main languages of opera are Italian, French, German, and Russian. Perhaps English could be added as the fifth one due to its large output in the 20th and 21st centuries, but if I had to stick to what has become part of the operatic repertoire, I would have to put Czech language in that position. The Czech Republic, when it was Bohemia and Moravia, and part of the Austro-Hungarian Empire, gave birth to its most important classical composers, who have given us many great operas: Antonín Dvořák with his Rusalka; Leoš Janáček with his brilliant theatrical operas such as Jenůfa, Katia Kabanova, The Cunning Little Vixen, From the House of the Dead, and The Makropoulos Affair; Hans Krása with his children's opera Brundibár (although it is usually performed in the vernacular of the country where it is staged); and Bedřich Smetana, considered the father of Czech music and known for the beautiful piece The Moldau, from the symphonic poem My Country, and for The Bartered Bride, the first great opera in this Slavic language.
The Teatro Real has staged all the aforementioned operas, including Rusalka in recent times with the diva Asmik Grigorian, and during the 2000s, Janáček's operas delighted audiences. However, a classic like The Bartered Bride has only been seen twice in the capital, as the playbill indicates: once in 1924 with the Czechoslovak National Opera at the Teatro Real itself, before its closure due to structure wreck the following year, and again in 1973 by the Belgrade Opera on tour at the Teatro de la Zarzuela. Meanwhile, in much of the Western operatic world, it was known, until the 1970s, by its German translation, Die verkaufte braut, although at the Met it was sung in English. This comic opera, with elements of Czech nationalist music, comes to the Teatro Real under the direction of Laurent Pelly, an expert in comic operas and a regular at this venue.
Pelly hadn't visited us for two years, since his dark production of Die Meistersinger von Nürnberg. This time, his vision of Smetana's opera is quite minimalist, reminiscent of his staging of the aforementioned Wagnerian work, which evolves into the colorful circus. Pelly manages to make the audience laugh, but much of the production is indeed dark and sparsely set, as if he wanted to draw us into the characters' feelings and, at the same time, the difficulties and oppressive social environment that tries to force her to marry a man she doesn't love. But it is still a comedy, and the result is guaranteed fun. The first act shows an empty stage, while above, suspended in the air, are a hodgepodge of chairs and bicycles. The chorus and the characters are dressed as working-class people from any town or neighborhood in a timeless era (the 1950s or 60s), albeit in various colors. Jeník sometimes resembles a kind of John Travolta in Grease, but in a working-class version. In the second act, a huge hut appears, very similar to the one in the same act of the Meistersinger production. Vasek arrives on a bicycle. The third act shows the comedians dancing in their colorful costumes and setting up the circus tent, though it eventually collapses. To the left of the stage is a huge statue of a clown. Above the circus stalls, Marenka laments her fate, while her family tells her she must accept Vasek. At the end, the chorus dances, celebrating Jeník and Marenka's marriage, while Kecal flees in humiliation.
Gustavo Gimeno leads the Teatro Real Orchestra with a performance that begins with a very forte sound, at the beginning to the overture. Nevertheless, the strings sound wonderful throughout the entire performance. Their tremolo is particularly prominent in the overture. Throughout the rest of the work, the orchestra sounds inspired, especially in the dances and circus numbers of the third act. Although there are moments when the orchestral volume puts the singers at a disadvantage. The Teatro Real Chorus, directed by José Luis Basso, once again demonstrates its full musical and dramatic potential, especially in the second act, where the male section showcases its powerful voices, without diminishing the equally potent female chorus.
As for the cast, the lead pair of Svetlana Aksenova as Mařenka and Pavel Cernoch as Jeník improved as the performance progressed. Aksenova has a dramatic-timbred voice and displays impressive high notes, although some in the first act sounded strained. She was good in the second and third acts. I would like to see her in more dramatic roles. Cernoch was very good in the second act with his lyrical voice, and his portrayal of the charismatic fiancé was convincing, further enhanced by his physical attractiveness. Gunter Groissböck, an athletic bass, is unrecognizable here as the matchmaker Kecal, with glasses, a bald head, and a paunch. Groissböck has a powerful voice with a beautiful timbre, despite lacking a bit of lower voice, but his funny acting carries the performance. His voice is very well suited to the comic role of Kecal. He had not been seen at the Teatro Real since he sang Boris Godunov in 2012, when Gerard Mortier was the artistic director.
However, the best performer of the evening, the most complete, was Mikeldi Atxalandabaso with his portrayal of the stuttering and rather unattractive Vašek. His singing is impeccable, with a beautiful timbre; voice is clearly heard throughout the hall, successfully navigating the difficult challenge of singing while stuttering, and as an actor, he perfectly captures the awkwardness of his character. One of the best spieltenors in the world is Spanish, and we Spanish opera goers can be proud of that. Among the rest of the cast, Rocío Pérez stands out as the dancer, and tenor Jaroslav Březina as the lead comedian. This Czech tenor sang in the Spanish premiere of Janáček's "Osud" at the Teatro Real back in 2003.
The gossip press reports that local celebrity and Julio Iglesias ex-wife Isabel Preysler wore a €7,000 outfit for the occasion, and that several promiment local aristocrats and celebrities attended this premiere performance too. But what truly matters is that the beauty of this opera, its excellent staging, and great cast was greatly appreciated by the opening night audience, even though the theater wasn't at full capacity, despite deserving it. The most important numbers were applauded. At the end of the performance, there were standing ovations for everyone: the cast, conductor Gimeno, and director Laurent Pelly and his team.
I believe that alongside Ariadne et Barbebleue, and I Masnadieri, this Bartered Bride is placed among the best of this current season at the Teatro Real.













