jueves, 11 de abril de 2019

El Barberillo de Lavapiés en el Teatro de la Zarzuela. 10 de abril de 2019.




Tras el jolgorio y euforia juveniles de las funciones de La Verbena de la Paloma por el proyecto Zarza, le tocaba el turno a otro de los títulos más emblemáticos del género lírico: El Barberillo de Lavapiés, del maestro Barbieri. Se dice que es de las zarzuelas que más han influido para dar al género la forma que hoy tiene. Del casticismo madrileño decimonónico pasamos al folclorismo del Madrid goyesco. Y la popularidad de esta obra ha llenado el teatro, colgando el cartel de "No hay billetes" en casi todas las funciones.


Es una obra que si bien transcurre en un momento histórico determinado, el debate sobre qué político conviene, la división que la política produce en el pueblo y las diferencias de clases siguen ocurriendo hoy en día tanto como en 1777, siendo una obra con un mensaje universal. Tal vez ese ha sido el motivo de la enorme austeridad de la puesta en escena de Alfredo Sanzol, que presenta la obra en un escenario prácticamente desnudo y oscuro, con unas paredes negras que se mueven durante toda la obra formando calles, muros según convenga a la obra. La ausencia de decorados o iluminaciones sugestivas hace pensar en atemporalidad, querer hacer conectar la obra con el público del siglo XXI. La ausencia de ambientación choca con el clásico y rico vestuario goyesco, que nos recuerda en qué época nos encontramos. Ese contraste termina por chocar hasta el punto de que puede llegar a aburrir por momentos. De hecho, un telón negro y pesado es el que da la bienvenida al público en cada función. Y es el vestuario, sumado a las actuaciones lo que terminan de transmitir lo que la casi inexistente puesta en escena no puede. Los vivos colores de los trajes dieciochescos y también las danzas coreografiadas por Antonio Ruz, vistosas y espectaculares pero no del gusto de buena parte de público que esperaba unas danzas más clásicas son los que nos meten de lleno en esta obra. 


José Miguel Pérez-Sierra dirigió a la orquesta con energía y tiempos ágiles, que ayudaban al drama, aunque a veces un poco tendentes a la pomposidad en alguna danza; siendo una buena dirección orquestal que recibió muchos aplausos, que extrajo una riqueza de sonidos muy líricos de la orquesta del teatro.

Borja Quiza es el triunfador absoluto de este reparto, con una gran creación del personaje de Lamparilla. La voz está en buena forma y se deja oír por la sala, con un espectacular agudo prolongado en ¡No seas tirana! en el dúo con Paloma. Y si vocalmente cumplió con la partitura, su caracterización aún fue mejor, ya que es un buen actor con una divertida vis cómica. 

Cristina Faus tiene una preciosa voz aterciopelada, siendo una gran Paloma. María Miró como la Marquesita estuvo a su mismo nivel vocal y con una graciosa interpretación de la aristócrata. El dúo de ambas en el final fue uno de los mejores momentos de la noche. Un tanto insuficiente el Luis de Haro de Javier Tomé, con una zona aguda que le daba algún apuro, pero compensada con su actuación. En cambio Abel García fue un excelente Pedro de Monforte, con una gran voz de bajo profundo.


La función ha sido enormemente disfrutada por el público, tanto por la popularidad de la obra como por el alto nivel musical, pese a los contrastes de la puesta en escena, que ha generado alguna división de opiniones. El próximo viernes 12 será transmitida por internet a todo el mundo, que podrá sumarse al disfrute que han dado estas funciones al público madrileño.


Algunas fotografías no son de mi autoría, si alguien se muestra disconforme con la publicación  de cualquiera de ellas en este blog le pido que me lo haga saber inmediatamente.

miércoles, 10 de abril de 2019

Vivica Genaux in Teatro de la Zarzuela, Madrid. April 9, 2019.


Vivica Genaux is one of the most renowned Baroque opera singers worldwide. In 2002, she released her famed album "Arias for Farinelli", conducted by  René Jacobs. It was a real hit, in which the most famous and complicated arias composed for the voice of Farinelli, the legendary castrato.

In the 2018/2019 season of Teatro de la Zarzuela, this recital dedicated to Farinelli was leaded by Genaux, with the celebrated orchestra Les Musiciens du Louvre, with Thibault Noally as conductor and concertmaster. An oportunity not to be missed.

Genaux' voice has an amazing virtuosism, able to reach the most difficult coloratura, linking notes with an outstanding skill, sometimes tirelessly, despite in some moments in the recital she blew in relief. The voice still has the freshness, beauty, personal voice tone, beautiful high notes and silky middle and low register. However, the volume could be a problem in the upper zones in the hall, projecting better in the parterre and sometimes a bit gutural as it goes to middle-low register, which some members in the audience found even comical, incomprehensibly.



Mrs. Genaux has a great knowledge of baroque music, and any limitation is made up with her artistry still in good shape.Listening to techniques like hers, one could wonder, try to reconstruct how could the castrati have sounded, and try to understand their fame. In addition, she is a very nice woman, smiling at every time, joking a bit with the audience and even talking in a perfect Spanish.

Les Musiciens du Louvre displayed a beautiful sound in the orchestral pieces, specially the violins, and the concertmaster and conductor, Mr. Noally played accomplishedly in the Vivaldi concerto.

Here is the program:

First part
NICOLA PORPORA, Sinfonia from Agrippina
PIETRO TORRI ,«Vo' che in mezzo del furore», from Nicomede
N. PORPORA, «Oh volesser gli Dei… Dolci, fresche aurette grate» from Polifemo
ANTONIO VIVALDI ,Concierto for 2 violas and cellos in G minor, RV 578a
N. PORPORA ,«Il piè s’allontana», from Angelica e Medoro
RICCARDO BROSCHI, «Qual guerriero in campo armato», from Idaspe

Second part
GEMINIANO GIACOMELLI, «Sposa… non mi conosci», from Merope
N. PORPORA, «Come nave in ria tempesta», from Semiramide, regina dell’Assiria
JOHANN ADOLPH HASSE, Fuga e Grave for Strings in G Minor
N. PORPORA, «Alto Giove», from Polifemo
R. BROSCHI, «Son qual nave ch’agitata», from Artaserse

Encores
GIUSEPPE MARIA ORLANDINI, « Giusti cieli! Eterni Dei ! » de L'Innocenza giustificata
A. VIVALDI, «Agitata da due venti», de La Griselda


After the sinfonia, Genaux started with an astonishing  rendition of the Nicomede aria, and later a dramatic and beautifully sung Il piè s'allontana, ending the first part with her famous version of Qual guerriero in campo armato, quite similar to the one from her famous album, despite some trouble in a high note. The second part was better, starting well with the Merope aria, but the most important moment in the night was the beautiful Polifemo's Alto Giove, in which Genaux sang with total devotion and a skilled singing, conveying all the emotions of this solemn aria. The final aria, Son qual nave was sung with the same high musical level. She gave two encores, in which she displayed all her virtuous singing and her command of baroque opera: in the final Agitata da due venti her coloratura made the audience went wild in the final applause.


More Baroque nights are needed in Teatro de la Zarzuela, whose acoustics are ideal for this repertory, and the audience (despite the hall was not highly occupated)  enjoyed and ovationed Vivica Genaux' singing, and felt the magic of the music composed for one of the most gifted operatic voices ever heard in history.



My reviews are not professional and express only my opinions. As a non English native speaker I apologise for any mistake.
Most of the photographs are from the internet and belong to its authors. My use of them is only cultural.

Any reproduction of my text requires my permission.


martes, 9 de abril de 2019

Vivica Genaux en el Teatro de la Zarzuela. 9 de abril de 2019.

Vivica Genaux es una de las cantantes más renombradas del repertorio barroco a nivel mundial. En el año 2002  lanzó al mercado su famoso disco "Arias for Farinelli", dirigida por el histórico René Jacobs y que fue toda una revelación al grabar las arias más famosas de su tiempo, pensadas para el rango vocal del famoso castrado.

El Teatro de la Zarzuela ha programado un recital dedicado a la memoria de Farinelli a cargo de la Genaux, junto a la no menos famosa agrupación Les Musiciens du Louvre, dirigidos por Thibault Noally. Una oportunidad que no había que dejar pasar.


La voz de Genaux es pura pirotecnia, capaz de conseguir la coloratura más endiablada posible, quizá como en su día sonó en la voz de Farinelli. Hay momentos en que la voz parece disparar notas cual perdigones sin el menor signo de agotamiento, aunque al acabar algunas arias se puede ver que la cantante suspira aliviada. La voz sigue teniendo ese timbre bello que en el famoso disco pero adolece de algunas dificultades: en algunos momentos suena gutural, algo que algunos espectadores encontraban cómico; así como el volumen de su voz que no es muy sobrado. Por este motivo, se disfrutaba más, llegaba más al patio de butacas que en las zonas más altas del teatro.

Genaux es una experta en este repertorio, y esa impresionante técnica nos hace pensar muchas veces en cómo debían de sonar los castrati. El agudo sigue siendo excelente y a medida que transcurría el recital la voz entraba en calor, dejándonos una segunda mitad maravillosa. También es una persona simpática, capaz de reír, hacer bromas y hablar con el público en un castellano perfecto.

La orquesta también tuvo su parte, dado su renombre, y el primer violín y director alcanzó momentos de belleza.

He aquí el programa del recital:

Primera parte
NICOLA PORPORA, Sinfonía de Agrippina
PIETRO TORRI ,Aria de Nicomedes: «Vo' che in mezzo del furore», de Nicomede
N. PORPORA, «Oh volesser gli Dei… Dolci, fresche aurette grate» de Polifemo
ANTONIO VIVALDI ,Concierto para 2 violas y violonchelo en sol menor, RV 578a
N. PORPORA ,«Il piè s’allontana», de Angelica e Medoro
RICCARDO BROSCHI, «Qual guerriero in campo armato», de Idaspe

Segunda parte
GEMINIANO GIACOMELLI, «Sposa… non mi conosci», de Merope
N. PORPORA, «Come nave in ria tempesta», de Semiramide, regina dell’Assiria
JOHANN ADOLPH HASSE, Fuga y Grave en sol menor
N. PORPORA, «Alto Giove», de Polifemo
R. BROSCHI, «Son qual nave ch’agitata», de Artaserse

Propinas:
GIUSEPPE MARIA ORLANDINI, « Giusti cieli! Eterni Dei ! » de L'Innocenza giustificata
A. VIVALDI, «Agitata da due venti», de La Griselda



La velada empezó con la sinfonía de Agrippina de Porpora, y continuó con Vo' che in mezzo del furore de Torri, donde la artista empezó fuerte, con una pasmosa coloratura. El concierto de Vivaldi fue de lucimiento para la orquesta, especialmente para el primer violín en el primer movimiento, como ya dije antes. El aria Il piè s'allontana de Porpora fue de una gran belleza, de gran dramatismo. La primera parte terminó con la conocidísima Qual guerriero in campo armato, donde estaba igual de deslumbrante que en el disco, aunque algún agudo le bailó, pero la coloratura y el grave siguen iguales que hace dos décadas.

En la segunda parte se vio a la cantante ya entrada en calor, y el Sposa, non mi conosci del Merope de Giacomelli fue cantado con mucha belleza. Pero el verdadero éxtasis llegó hacia el final, con la emotiva y archiconocida Alto Giove de Porpora, donde la coloratura y el aterciopelado timbre de Genaux alcanzaron el momento cumbre del recital. En la también famosa Son qual nave ch'agitata mostró su dominio con unas notas disparadas de forma virtuosa, y más cuando se para uno a pensar en la lentitud y casi estertor de la versión de Nella Anfuso.

Aquí terminó el concierto de forma oficial, pero la mezzo dio dos propinas: Giusti cieli, eterni dei de Orlandini y la famosa Agitata da due venti, de Vivaldi (según la artista, a petición de una amiga que siempre se lo pide cada vez que la ve) , donde la Genaux alcanzó cotas de virtuosismo demencial y que fueron premiadas con una gran ovación del público.


Un recital de los que hacen más falta en el Teatro de la Zarzuela, sitio ideal para los conciertos barrocos, cuya magia se hizo notar con esta maravillosa música, y el público, aun sin llenar la sala, disfrutó mucho y aplaudió aún más.


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domingo, 24 de febrero de 2019

La Verbena de la Paloma en el Teatro de la Zarzuela, 23 de febrero de 2019.




El Proyecto Zarza es una iniciativa del Teatro de la Zarzuela, que busca acercar a los jóvenes nuestro género lírico, adaptándolo a nuestra época; con el fin de acercarles a  la zarzuela de forma que puedan conectar con ella, sin prejuicios de casticismo rancio que suelen asociarse a la misma. Todo ello interpretado por cantantes muy jóvenes, de hecho su lema es "Zarzuela por jóvenes y para jóvenes". Tras dos años de éxito, la apuesta para este año ha sido con una de las cumbres no sólo del género chico sino de todo el género: La Verbena de la Paloma. Personalmente, una de mis asignaturas pendientes era ver en vivo la que posiblemente  se considere la más emblemática de las zarzuelas, y dada su popularidad, supuso una oportunidad para mí. Y había bastante afluencia de público.



La idea del Proyecto Zarza es acercar a la juventud actual a la zarzuela, y para este fin, cree necesario modernizar el género: la mayoría de jóvenes tiene una idea del género asociada a un casticismo rancio y hasta nostálgico, con unos elementos culturales con los que no conectan e incluso rechazarían, más cercano a sus abuelos que a ellos mismos. Por eso, para llevar estas obras a una nueva generación el equipo de esta producción cree conveniente modernizar la ambientación a una época con la que puedan sentirse identificados, porque como dice Daniel Bianco, el sainete reflejaba la realidad de su época. Y ciertamente, esta obra ha pasado a la historia como uno de los estandartes del casticismo madrileño, cuya cultura era una realidad cotidiana en su estreno de 1894.


En la búsqueda de esta modernización, el director de escena Pablo Messiez traslada la acción a un nuevo centro cultural de un barrio madrileño en nuestros días. La obra empieza con una discusión entre Julián y Susana. El calor, un elemento importante en la historia, hace estragos y la directora del centro, ante la imposibilidad de coordinar las diversas actividades del centro (que incluirán una función de La Verbena), deja pasar a los sufridos muchachos, que están delirando por las altas temperaturas. En lo alto del escenario, hay una pantalla donde se proyecta un documental silente donde vemos a niños y adolescentes hablando de lo que representa el amor para ellos. A lo largo de la función veremos a los artistas cantar los  números mientras realizan diversas actividades como tai-chi, ballet o danza. Los diálogos de Bretón son sustituídos por otros totalmente distintos, en los que se habla de temas tan modernos como el poliamor, de las formas diversas de amar reflejada en el amor no correspondido entre dos de los personajes masculinos o el beso de las dos cantaoras, del género no binario; o de la inmigración que se refleja en Marta, una joven china asistenta de la directora del centro (Rita) y entusiasta de la zarzuela, y el racismo, reflejado por ejemplo en la escena del sereno -convertido aquí en celador y limpiador-, que se atreve a hacer un saludo fascista. Hay dos tramas amorosas: una entre un Julián y Marta y otro entre los Julián y Susana de la zarzuela. A mitad de función, cuando Julián y Rita (no la directora del centro sino la cantante) cantan el dúo frente a la casa de Antonia, aparecen vestidos con trajes típicos de color negro y maquillados de blanco, y uno a cada lado de la escena canta su parte haciendo gestos sin moverse de su sitio, un claro guiño a las producciones de Robert Wilson. Al final, triunfa el amor y los jóvenes cantan Por ser la virgen de la paloma en plena apoteosis musical.  Aunque me ha gustado mucho, no puedo evitar sentir que he visto y al mismo tiempo no he visto la Verbena: al interpretarse la partitura completa, el montaje consigue que lo que se canta sea creíble y pueda más o menos seguirse el argumento. Pero al modificarse los diálogos para su modernización, se pierde el elemento castizo (patrimonio cultural de la ciudad) característico de la obra; y no porque los personajes no se vistan de chulapos y chulapas sino porque al transformar el argumento original de Bretón y De la Vega, ocurre que el público habitual de la zarzuela termina por no reconocerlo. De hecho, los mayores que estaban a mi alrededor estaban escandalizados porque tenían esa sensación.


El reparto estaba formado, como ya se ha dicho antes, por jóvenes cantantes y actores de menos de 30 años, cuyas voces no parecen especialmente líricas sino más bien propias de musical  y teatro (de hecho, durante algunos momentos tuve la sensación de que me sentía más bien viendo un musical en la Gran Vía). No obstante, podía palparse la entrega, la energía y el entusiasmo en sus interpretaciones, que han cautivado al público. Creen en este proyecto, gracias a él están aprendiendo a amar la zarzuela, y desean transmitir esos sentimientos al público más joven; y a tenor de las reacciones lo consiguen. Entre los cantantes podemos destacar a Etheria Chan como Marta, con una estupenda voz de soprano de coloratura que deslumbró al público. Mitxel Santamarina con sus divertidas actuaciones, y su convincente caracterización del Sereno que logró hacerse coger un poco de tirria al hacer el saludo fascista. Lara Chaves fue una divertida Rita-directora con una voz apreciable, y Laura Enrech una estupenda y expresiva Rita-cantante . La canción En Chiclana me crié fue cantada por dos cantaoras estupendas: Cielo Ferrández y Clara Muñiz, ambas protagonistas de uno de los mejores momentos musicales de la noche. Ya resulta curioso imaginarnos a un Don Hilarión jovencísimo, pero José Miralles logró convencer, igualmente Natán Segado con su divertido Tabernero. La pareja protagonista estuvo a cargo de David Pérez y Nuria Pérez, cuyos atractivos Julián y Susana tuvieron bastante frescura y energía, además de contar con buenas voces.



La orquesta estaba formada por ocho músicos, imaginamos que en parte para no tapar demasiado las ligeras voces del elenco. La agrupación musical estaba dirigida por Óliver Díaz, director musical de la casa e implicado como el que más, por lo que se pudo ver después. La partitura se interpretó completa, ya que una de las máximas del proyecto es no tocar ni una nota musical. Al acabar la función hubo un coloquio en el que el público hizo preguntas al equipo musical, y uno de los momentos más tiernos vino de una niña que preguntó al elenco que qué sentía cuando cantaba.



Si uno busca una visión clásica, con chulapos y chulapas paseando por las calles del centro de Madrid, este montaje puede hacer que se salga escaldado. Pero si se atiene a la máxima del teatro de conectar con el público del momento y se va con la mente abierta, entonces se puede salir con una sonrisa en los labios. Ese fue el sentir general en el público. Y si los más jóvenes pueden empezar así a introducirse, emocionarse y disfrutar del género y de su bella música, entonces este montaje es más que bienvenido.

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sábado, 23 de febrero de 2019

Bryn Terfel in Teatro Real, Madrid. February 22, 2019.


The celebrated bass-baritone Bryn Terfel has made his debut in the Teatro Real few hours ago, in the cycle of great voices in the 2018/2019 season. However, this was not his debut in Madrid, since he has sung a concert performance of Der Fliegende Holländer in 2016 in the Auditorio Nacional, with high acclaim from the audience and critics. With him, the Orchestra of Teatro Real was conducted by Josep Caballé-Domenech.

Terfel is a major opera star, and his repertory includes successful renditions of Wagner, Mozart, Puccini's Tosca, musicals among many genres. For his presentation here, the program is a representation of that variety:

First Part: Wagner.

- Lohengrin: Prelude to Act 3
- Die Meistersinger von Nürnberg: Was duftet doch der flieder
- Die Walküre: Ride of Walkyries and Wotan's Farewell.

Second Part:
- Offenbach : Overture from La Belle Helène
- Boito: Son lo spirto che nega from Mefistofele
- Weill: Die Moritat von Mackie Messer from The Threepenny Opera
- Rodgers and Hammerstein: Overture and Oh, What a beautiful morning from Oklahoma!
- Loewe and Lerner: How to handle a woman from Camelot
- Bock and Harnick: If I were a rich man from Fiddler on the roof

Encore:
- Traditional: Ar Hyd y nos 

He made his entrance with a good rendition of the Meistersinger monologue: sang with good entonation, and amazing the audience with his big-volumed sound, despite it seems a bit less refined for Sachs. The Walküre ending is another story: he has trouble with high register, the highest the note was, the most gutural it sounded. He sang with moving tenderness the line der freier als ich, der Gott. On the other hand, his performance is so solemn,so powerful that the singer lets the character appear: his gaze and gestures convey the power and authority of Wotan, his hands moving as if he was conducting Loge's flames to round the stage... one could feel like attending a real production of Die Walküre. He ended his scene singing in high volume Wotan's final words: Wer meines speeres spitze fürchtet, durchschreite das feuer nie! and left the scene while the orchestra ended the music, as if he really had left any Brünnhilde sleeping. The orchestra was not at the same level: it wasn't the same as in Rheingold last month, since it seemed to lack some rehearsals, and the tempi were sometimes too fast and the wind section was not too much in vein, indeed the last chord of Walküre was far from being moving.

The second part was more comfortable for the orchestra as well as for Terfel. The conductor's style was more appropriate for the overtures of La Belle Helène and Oklahoma. In Son lo spirto che nega the singer did a good performance despite the singing was limited, but again his skilled acting saved the rendition, and his amusing whistles made the people whistle with him in the applause. The Weill song was very well performed, as well as the musical songs, in which Terfel succeded, with an accomplished singing as well as humoruousness.

Surprisingly, there were only an encore. While receiving the final applause, a man from the audience asked him to encore a song, but he said in Spanish he preferred to sing a Welsh song, the beautiful Ar Hyd y nos (All through the night). It was a charming way to close the concert, with both the singer and the orchestra being perfectly fit.


Terfel's voice has been missed in Teatro Real seasons during all these years. He could have sung in a production of Falstaff allegedly planned by the late Gerard Mortier, as it was rumoured in the press and opera forums. But it's always a pleasure to listen a talented artistry like his, no matter if the voice was or not at the height of his powers if his voice is still able to move and amaze the audience, who received him warmly in this late but necessary debut.


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Bryn Terfel en el Teatro Real. 22 de febrero de 2019.

En el ciclo de voces del Teatro Real de esta temporada hacía su debut en el concierto de hoy el bajo-barítono galés Bryn Terfel, después de 25 años de larga y dilatada carrera. Aunque hace tres años ya había cantado un Holandés Errante en el Auditorio Nacional con un enorme éxito de público y crítica, nunca se había escuchado su enorme voz en el regio coliseo.

Terfel es una de las figuras más importantes del panorama lírico internacional. Aclamado en todo el mundo, empezó siendo un notable intérprete mozartiano, para luego ser un gran intérprete de roles como Scarpia, Wotan o Hans Sachs, y también ha cosechado éxitos en Broadway. De su variado repertorio ha dado cuenta en este recital de presentación.
La orquesta del Real ha estado dirigida por el director catalán Josep Caballé-Domenech.


La primera parte del concierto estuvo dedicada exclusivamente a Wagner. La orquesta empezó con el preludio del tercer acto de Lohengrin, tras el cual Terfel hizo su entrada y cantó el monólogo de Sachs Was duftet hold der flieder, del acto segundo de Los Maestros Cantores de Núremberg. Abordó está aria maravillosamente, con una proyección ideal, y un estilo de nivel, convenientemente pausado; si bien el enorme volumen de su voz sugería un poco de bastedad para Sachs, aunque no inconveniente del todo para el personaje.

Y llegó el momento de La Walkiria: tras una interpretación orquestal de la cabalgata, Terfel volvió para acometer los tremendos adioses de Wotan, otro de sus grandes personajes. Wotan ya es otro cantar, y aquí el galés dio una de cal y otra de arena. El problema del registro agudo es que tiende a ser demasiado gutural, casi de ladrido. Con mucha dulzura cantó der freier als ich, der Gott, para luego acometer mejor Der augen leuchtendes paar. En el final de la escena, el fuego mágico fue realmente la encarnación del dios, dentro de sus posibilidades, y terminó cantando las palabras finales  Wer meines speeres spitze fürchtet, durchschreite das feuer nie! a pleno volumen. Si musicalmente fue irregular, con un problemático agudo, la interpretación fue intachable. Pese a que no me gustó que en los primeros acordes estaba de espaldas mirando al director, inmediatamente se dio la vuelta y el cantante desapareció para dejar paso al dios: con esa mirada autoritaria, totémica, propia de un animal escénico. Cuando empezó a invocar a Loge, mientras la flauta y el xilófono sonaban, Terfel movía la mano con una sonrisa, como si estuviera dirigiendo el rumbo de las llamas que rodean la roca de las Walkirias. Y tras cantar con solemnidad sus palabras finales se fue mientras la orquesta iba cerrando la escena, como si realmente se tratase de una representación escenificada de la obra. En cuanto a la orquesta, esta no era la misma que acometió el Oro hace un mes: le faltaba práctica y al parecer el director iba demasiado rápido, con una dirección más de acompañamiento que destacable: las partes orquestales no destacaron demasiado, quizá mejor en la Cabalgata que en Lohengrin. En el monólogo de Maestros es donde estuvo más inspirada, especialmente el viento. En el final de Walkiria a veces sobrepasaba al cantante, y el viento estaba poco refinado y tampoco el compás final transmitió mucho.

La segunda parte fue mucho más ligera y accesible para ambas partes (sobretodo para el bajo,la verdad sea dicha), aunque tras alcanzar el cielo con la música de Wagner al principio parecía saber a poco. Así, en la obertura de La belle Helène de Offenbach la orquesta estaba más cómoda y el estilo del director de orquesta más adecuado. Luego llegó el aria Son lo spirto che nega del Mefistófeles de Boito, donde Terfel volvió a mostrar cierta soltura, y sobretodo gracias al uso de la brutalidad musical que le caracteriza, logró una gran caracterización del demonio operístico, con unos silbidos tan característicos que en los aplausos logró hacer silbar al público. Finalizada la parte operística siguió el famoso Die Moritat von Mackie Messer de La Ópera de Tres Peniques de Kurt Weill, que acometió muy bien. Siguió la obertura y Oh, what a beautiful morning de Oklahoma de Rodgers y Hammerstein, el número How to handle a woman de Camelot de Loewe (del que habló un poco antes de cantar, y dando las gracias al público por venir) y el famoso If I were a rich man de El violinista en el Tejado, de Jerry Bock. Números que fueron los mejor cantados de la noche junto al monólogo de los Maestros. En ellos, Terfel cantó con estilo, vis cómica y la voz sonó maravillosa. En la obertura de Oklahoma la orquesta estuvo muy bien.

En los aplausos finales, alguien del público le pidió que cantara un número. pero el cantante replicó diciendo que "me gustaría cantar una canzón galesa": la preciosa Ar Hyd y nos (Durante toda la noche), que fue un precioso cierre de recital con cantante y orquesta en buena forma. Fue el único bis que Terfel dio, suponemos que para sorpresa de algunos.


Pese a que quizá no haya podido estar en su mejor momento vocal, el público acogió calurosamente al artista, que habría cantado en el Real en una producción de Falstaff; según se rumoreaba en la prensa y los foros, si el desaparecido Gerard Mortier no hubiese fallecido. Sea como fuere, siempre será un placer escuchar en este teatro a grandes voces, y al mismo tiempo animales escénicos como el señor Terfel.

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lunes, 11 de febrero de 2019

El sueño de una noche de verano de Gaztambide en el Teatro de la Zarzuela, segundo reparto. 9 de febrero de 2019.


Dice un artículo en el Diario El Mundo que la idea de rescatar esta obra de Joaquín Gaztambide del olvido le vino al director del Teatro de la Zarzuela, Daniel Bianco, tras buscar en Internet alguna Zarzuela basada en William Shakespeare, pero al examinarla descubrió que era otra historia. La de Gaztambide trata en realidad de una trama ficticia, en la que Isabel I de Inglaterra, enamorada de Shakespeare, le busca por todas las tabernas para encargarle una obra, que será El Sueño de una noche de verano. Por tanto, con el clásico del bardo inglés y la ópera de Britten sólo comparte el título. Desde que se anunció en la nueva programación del teatro, se convirtió en uno de los reclamos de esta temporada.

Hija de su época, la obra de Gaztambide tiene un estilo belcantista, que además era el principal en el repertorio operístico de los teatros españoles de su tiempo. Y la sensación que se tiene es la de estar ante una entretenida ópera bufa, con momentos que imitan a los grandes clásicos del género. Uno cree escuchar a veces Don Pasquale o I Puritani. Pese a su inspiración y lo agradable de su escucha, dicen los entendidos que sin embargo estamos ante una obra menor del autor.


Para su reposición, 160 años después de su estreno, se había designado a Gustavo Tambascio como director de escena, pero su fallecimiento impidió una colaboración más allá de unas ideas y esbozos que su colega italiano Marco Carniti ha terminado, con los textos de Raúl Asenjo como adaptador del libreto original. Esta obra nunca se ha grabado completa, ni siquiera un solo fragmento, por lo que estamos ante un estreno moderno, cuya ambientación en el rodaje de una película española en la Roma de finales de los años cincuenta y patrocinada por el gobierno de Franco ha terminado por dejar la obra  no sólo en difícil de reconocer sino prácticamente en una obra de teatro con música de Gaztambide. Hay referencias a personajes de la época, a cineastas como Orson Welles, que es un personaje de la obra, a elementos conocidos de la actualidad y los personajes de la obra como Shakespeare o Falstaff son convertidos en Juan Sabadete o Guillermo del Moro, y la Reina Isabel es la princesa Isabella Tortellini. El argumento del montaje es pues el propósito de rodar en cinemascope una Zarzuela, precisamente la de Gaztambide. Por ese motivo, en el segundo acto, del cual gran parte es la alucinación de Del Moro/Shakespeare para firmar el contrato de la película; es realmente el argumento original de la obra, o parte de ella.



Tras un diálogo largo sobre la idea de rodar esta producción, el telón se abre para mostrar un restaurante romano con carteles de cine de películas como Dos Mujeres, de Vittorio de Sica, con una vista de la Plaza de España y su impactante escalinata. En determinados momentos baja la fachada del mismo y se puede ver el nombre de la lujosa Via Condotti romana.  El segundo acto es quizá la parte más llamativa y fiel al título, ya que al abrirse el telón se ve el bosque fantástico de la obra de Shakespeare al fondo del escenario. Isabel I/Isabella baila una danza de puntillas, antes de convertirse en Isabel I. De gran belleza es la escena de la "alucinación", donde se ve a criaturas bacantes y personajes de la era isabelina, así como a Shakespeare y Falstaff con su caracterización original, con el referido bosque de fondo y bella iluminación. Del mismo modo, Orson Welles aparece como un doble de sí mismo para desbaratar los planes de rodaje de la película con una burla final, en la que aparece el coro, y los principales protagonistas caracterizados como en el siglo XVI y fotografiados por paparazzis.

La Orquesta de la Comunidad de Madrid hizo un gran trabajo a manos de Miguel Ángel Gómez-Martínez, quien logró sacar de la orquesta un sonido muy belcantista, por ejemplo en la obertura (dentro de lo que los diálogos permitieron escuchar) o en el solo de clarinete de la danza de Isabella en el segundo acto.



El segundo reparto fue liderado por la Isabel/Isabella de María Rey-Joly, de voz estupenda y notable vis cómica, aunque los agudos a veces le costaran un poco en el segundo acto. Antoni Lliteres fue un Guillermo/Shakespeare de bella voz, un tanto juvenil. Valeriano Lanchas fue un aceptable, aunque con mejor actuado Juan Sabadete/Falstaff y Sandra Fernández una estupenda y bien actuada Olivia de Plantagenet. Toni Marsol estuvo a un gran nivel como Arturo Látimer. El resto del elenco estuvo entregado al espíritu cómico de la obra.

El Teatro de la Zarzuela ha cosechado un cierto éxito de público, pese a la recepción no siempre tan amigable de la crítica, que pese a todo se lo ha pasado en grande ya que las risas se escuchaban casi en todo momento. Y la labor de recuperación de obras olvidadas siempre es bienvenida, sea una obra mayor o menor.


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