Madrid, 11 de julio de 2026.
Las representaciones de Il Trovatore de Verdi entran en su recta final, ya que concluyen el día 20. Como es habitual en las óperas veraniegas, navideñas y de inicio de temporada, elencos de fabulosos cantantes internacionales se alternan en las funciones. Ya he reseñado anteriormente el exitoso primer reparto, cuya función del pasado día 10 se ha emitido en pantalla gigante en la Plaza de Isabel II para miles de espectadores, coincidiendo con la Semana de la Ópera que el Real organiza cada verano. Sin embargo, he tenido la oportunidad de ver un reparto más, tan estelar como el primero.
En la función del día 11, cantó el segundo reparto, cuya trayectoria internacional nada tiene que envidiarle al del primero. Dos aclamados artistas españoles, Saioa Hernández como Leonora y Juan Jesús Rodríguez como el Conde de Luna; y dos estrellas internacionales que hacen su debut en el Real, tras muchos años de gloria en los principales teatros, el italiano Vittorio Grigòlo como Manrico y la georgiana Anita Rachvelishivili como Azucena.
Hernández es una de las sopranos más aclamadas en la capital, y que al fin está consiguiendo hacer la carrera que merece en los principales teatros del mundo. Vuelve al Real tras su éxito con Madama Butterfly hace dos años, y la tendremos en Manon Lescaut a finales de este verano. En la función que nos ocupa, su Leonora sonó con cuerpo (una visible voz de pecho), con un timbre dramático, y unos bellos agudos que crecen en intensidad. Estas cualidades llegan a su cénit en su gran escena del acto cuarto, ofreciendo una versión dramática del "D'amor sull'ali rosee", en una voz de spinto, muy aplaudida.
Rodríguez tiene una voz potente, pero su estilo no puede diferir más del de Rucinski en el primer reparto. La voz del barítono español tiene más cuerpo y su interpretación del Conde de Luna crea un personaje más tosco. Su interpretación de "Il Balen del suo sorriso" fue bastante entregada y buena en general, siendo muy aplaudido tras ella.
Grigòlo debuta por fin en el Teatro Real. El tenor italiano lleva más dos décadas de carrera, y cuenta con una importante discografía. Mucho ha tardado en venir aquí, y ahora lo hace como Manrico. Su voz es bella, sonora, con suficiente volumen, con timbre lírico, juvenil. Pero no las tiene todas consigo, porque hay momentos en que suena poco refinada. Un poco anárquico sonó en la entrada con el bello "Deserto sulla terra". En la bellísima aria del tercer acto "Ah sì ben mio" pasó por algunos apuros con la inclemente tesitura. Tiró de tablas y espectáculo en la Pira que cierra dicho acto. Muy bien en su última escena en el acto cuarto, tanto con Azucena como con Leonora.
Rachvelishvili es una de las mezzosopranos más importantes de los últimos veinte años, con aclamadas interpretaciones, entre otras, de Carmen o Azucena en este Trovatore. Durante su época de gloria, y eso que aún es muy joven, tampoco la vimos por aquí. Parece que desde hace unos años, su rendimiento vocal ya no es el mismo. Sin embargo, el material que aún mantiene, pese a las dificultades, es tan poderoso que pienso que aún puede ofrecer mucho como artista ¡y cómo debió ser en su mejor momento! Su voz tiene un timbre oscuro, casi de contralto, que suena imponente y bello. Su entrega en escena es total, y lo mejor de todo es que su grave, es casi de ultratumba, y pone los pelos de punta. En 25 años viendo ópera en vivo, he visto pocos tan impactantes como el de esta mujer. No niego que hubo momentos en los que lo pasé mal, cuando el agudo no le acompañaba (como al final del "Condotta ell'era in ceppi", aunque el resto del aria lo hiciera bien; o en el final, que no le salió en el "sei vendicata, o madre" que cierra la obra) , pero los buenos momentos me han merecido tanto la pena, como un impactante "Stride la vampa", el grave sobrecogedor en "Ma nell'alma dell'ingrato" o en los dúos con Manrico, que deseo volver a ver en vivo a esta artista consumada.
El resto del elenco estuvo igual de notable, la única variación respecto del primer reparto fue la Ines de Mar Morán, con una voz tan imponente que a veces se fundía con la de Hernández en la escena de ambas en el primer acto.
En esta ocasión, siento que pude oír al coro en la primera parte, en la que la sección masculina se pasa encerrada debajo de la puesta en escena, que el día del estreno, pudiendo apreciar ahora sí en su fuerza al coro masculino en el famoso coro de gitanos. En la segunda mitad sonaron tan bien como siempre, debido a que no cantan dentro de ningún decorado. Una vez más vuelven a deslumbrar con su gran nivel canoro y actoral.
La orquesta bajo el maestro Luisotti siguió sonando con la misma pasión, aunque la noté mejor el día 13 que el 11.
La respuesta del público fue entusiasta para ambos elencos. Ningún abucheo y muchos aplausos. En la función del día 11 fueron muy emotivos los saludos de Grigòlo y Rachvelishvili, generosamente recompensados por el público, y ambos artistas se emocionaron, tocando el escenario como un gesto cariñoso de agradecimiento.
Aún quedan unas pocas funciones de esta ópera, que estarán hasta el día 20.Estas funciones han proporcionado al público un gran disfrute en forma de festín vocal, con muchas de las voces más competentes disponibles para esta ópera, poniéndonos al nivel de los grandes teatros del mundo por una vez. No recuerdo un entusiasmo así desde la inolvidable serie de Toscas que tuvimos en 2021, que contó con Kaufmann, Radvanovsky y Netrebko, entre otros, para todas esas funciones. Recordaremos con cariño este final de temporada.
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