viernes, 21 de septiembre de 2018

Gounod's Faust in Teatro Real, Madrid. September 19, 2018.


The 2018/2019 season of  the Teatro Real in Madrid opened with Gounod's Faust, after an absence of 15 years. In 2003, Aquiles Machado, Roberto Scandiuzzi and Mariella Devia were the stars. For this comeback, a great production from Amsterdam Opera and a big cast were chosen.

The opening night was a glamourous one attended by famous members of Madrid's jet-set and by the King and the Queen of Spain, who where received with a big applause and the orchestra played Spanish National Anthem in their honor.


The famous Spanish group La Fura dels Baus lead by Alex Ollé set a modern and provocative staging of the opera. The action is set in a modern laboratory in Amsterdam. Faust is an aging scientifist. As there is no curtain, a hall with a big mirror receives the entering spectators. During the overture, the staff is moving around the scene. In the left corner, there is an armchair and two laptops. Méphistophélès appears as an extravagant rock star. Act 2 is set on the laboratory's dinning room, where automat girls amuse modern-dressed soldiers and hockey-team dressed students and big busted waitresses. Marguerite wears a black dress with blue-dyed hair, removing the character from any innocence. Third act had some beauty, singing her arias in a beautiful night star projection but inside a  horrible red-lighted building. Act 4 was the best scene: the church is represented by a red lighted cross, and the Devil appears as Jesus Christ, tormenting the praying Marguerite. Chorus scenes are well coreographed, like the Walpurgis Night, represented as a creepy and grotesque bacchanal and female dancers dressed like in a revue. Act 5 shows the prison represented by tube-like cells, where the prisoners are kept. Faust tries to free his mistress, but she is horrified by Méphistophélès presence and rejects him. As the final chorus begins, she transfigured retorned to her cell, which becomes a criogenization red tube. The mirror (which represents the border between fantasy and reality) descends leaving Faust in his fantasy world, while the Devil takes his place in real world, maybe upset by such noble feelings in his Faust.



Despite the spectacularity, in my opinion there has been moments of great visual impact alternating with another tedious ones. The interesting idea of Faust as a scientist bored of life is clashing with the statism of set all the action in a laboratory. And as a result the duet of Marguerite and Faust in Act 3 resulted visually boring.



Dan Ettinger gave a correct conducting, between regularness and high volume. Despite a few refined overture playing, the orchestra finally reached a good sound and level. The Walpurgis night scene was conducted in too fast tempi. The chorus had one of the greatest nights I Heard them recently. Amazing the male chorus in Act 4.

Piotr Beczala is the big name of the cast announced. After his great success in Bayreuth, and after having sung also the Faust of Berlioz La Damnation in 2009, he obtained a great success and outstanding ovation. His voice has a big volume, a heroical sound, powerful high notes and a domain of the character. His version of Salut, Demeure was a great moment due to his good singing despite some trouble in the final high note.

Marina Rebeka was the other star of the night,  despite not so much inspiration on the Jewel aria, with her high notes too weak and being surpassed by the orchestra. But in Act 4 she gave a very good performance, with a dramatical voice and improving remarkably until the end.

Luca Pisaroni was a splendid Méphistophélès, with a dark voice and good acting, despite being also surpassed by the orchestra in Le veau d'Or.

The mezzos Serena Malfi as Siebel and Sylvie Brunet-Grupposo as Marthe sang accomplishedly their parts, specially Malfi with a beautiful contralto-like voice.

Stéphane Degout sang a correct Valentin, despite becoming sometimes gutural and Isaac Galán was again a nice surprise as Wagner, with his great voice.



The performance was musically a success, Beczala and Rebeka getting ovations, so did Pisaroni but someone gave him a boo, as well as Ettinger. La Fura received at the beggining both applause and boos, but when two members of their staff (set designer Alfons Flores and costume designer Lluc Castells) went to the scene wearing the Catalan independentist ribbons, it raised a big outrage in the audience; who went into a strong dissaproval.



The 18/19 season started with a big scandal, but the production is expected to improve as performances will go by.
My reviews are not professional and express only my opinions. As a non English native speaker I apologise for any mistake.
Most of the photographs are from the internet and belong to its authors. My use of them is only cultural.
Any reproduction of my text requires my permission. 

jueves, 20 de septiembre de 2018

Fausto en el Teatro Real. 19 de septiembre de 2018.



Después de 16 años (cuando lo interpretó la gran Mariella Devia), volvía el Fausto de Gounod al Teatro Real, y lo hacía a lo grande con una gran producción y un gran tenor protagonista. La temporada 2018/19 del Real se inaugura con este Fausto, y al estreno asistieron los Reyes de España, ante cuya presencia la orquesta interpretó el Himno Nacional.



La Fura dels Baus, con Alex Ollé a la cabeza, volvía al Real para poner en escena una versión impactante y provocadora de Fausto, pero que para mi gusto tuvo tanto luces como sombras. La acción fue trasladada a un laboratorio moderno en Ámsterdam. Nada más entrar a la sala, nos recibe un enorme espejo que a la vez será una pantalla y un sofá en una esquina, cerca del cual hay dos ordenadores portátiles. Mientras suena la obertura, el personal avanza por el laboratorio antes de dejar a Fausto solo. Mefistófeles hace su entrada vestido como un rockero estrafalario. En el segundo acto vemos la taberna convertida en el comedor del Laboratorio, en el que tras salir de sus tubos de fabricación o criogenización, autómatas exuberantes con enormes pechos amenizarán la velada a unos soldados vestidos a la moderna y unos estudiantes vestidos con traje de Hockey. En el tercer acto veremos entrar a Margarita vestida con un traje negro y una horrible peluca azul que borra cualquier atisbo de inocencia presumible a esta doncella. La escena de ella cantando sus arias es de cierta belleza, cantando en un horrible edificio iluminado de rojo con un cielo estrellado. Las danzas de los coros estuvieron muy bien coreografiados en el segundo acto, con un momento de vistosidad en la canción del becerro de oro. Las figurantes femeninas aparecen representadas con pechos enormes y vestidas con un rancio glamur. No fue muy lograda la primera parte, pero la segunda mejoró. La escena de la iglesia iluminada de rojo mejoró notablemente, con una aparición pertubadora de Mefistófeles como Jesucristo. La Noche de Walpurgis fue una bacanal grotesca, con mujeres vestidas con coronas doradas casi de revista. Aterrador el momento en el que Margarita ahoga a su bebé en un pozo de sangre. El acto final nos muestra a los prisioneros llevados a celdas minúsculas, donde estuvieron una vez los tubos criogenizadores. Allí Fausto intentará liberar a su amada, pero entonces ésta lo rechazará y volverá a su celda, transfigurada. Mientras el espejo del principio desciende para dejar a Fausto detrás de él mientras que Mefistófeles ocupa su lugar en el mundo real.


No me parece que haya sido el mejor trabajo. En mi opinión, pese a que él es un científico que reniega de su saber, la ambientación en un laboratorio deja a escenas como las más intimistas en un sinsentido que muchas veces roza el aburrimiento. Plúmbea escena de Fausto y Margarita. Al final, Fausto tras perder a Margarita termina su contrato con el diablo y forma parte del mundo de fantasía y juventud que vive a consecuencia de ese pacto. El demonio ocupa su lugar en el mundo real, desconcertado ante los sentimientos de amor de ese alma arrebatada al bien. Aunque las escenas corales han sido las mejor trabajadas, la espectacularidad del montaje no le quita fealdad en muchos momentos, como el ya referido final del tercer acto. Al menos pudo remontar a partir del cuarto, pero no nos ha librado de la sensación de pesadez.


Dan Ettinger dirige a la orquesta del Real de forma a camino entre lo batutero y lo regular. No es malo el sonido de la orquesta aunque en la introducción orquestal no destacó por su refinamiento. Fue a mejor a medida que avanzaba la función aunque las danzas del quinto acto fueron de tempi demasiado rápidos. El coro tuvo una de las mejores noches que le recuerdo en mucho tiempo. Espectacular el coro masculino del cuarto acto.

Piotr Beczala era uno de los principales reclamos. Uno de los tenores más importantes de la actualidad, que ha obtenido un éxito clamoroso en Bayreuth y que cantó en el Real otro Fausto, el de la Condenación de Berlioz en mayo de 2009. Y hay que decir que ha sido con justicia el triunfador de la noche, con una voz poderosa, de sonido heroico y dominio del personaje. El Salut, demeure fue uno de los grandes momentos de la noche, cantado con una técnica exquisita y a bella voz, con el agudo final cantado en forte y solvente. De nuevo se hizo notar al final con un agudo precioso en el trío final. Tal vez no sea el mejor Fausto del mundo ¿o tal vez sí en los niveles que hoy manejamos, Alagna aparte? pero creo que al Real le esperan noches fantásticas.

Luca Pisaroni ha sido un gran Méphistophélès, con una enorme voz y gran nivel de actuación, salvo en la canción del Becerro de oro donde le tapó la orquesta,

Marina Rebeka ha sido otra interpretación, de nuevo en mi personal opinión, con luces y sombras. Hasta la primera mitad, encontré una voz que no me motivaba para nada, que en el aria de las joyas no andaba muy puesta de volumen y los agudos no eran lo mejor de la noche por no hablar de lo cortos que eran. Hasta me vino a la cabeza que Devia lo haría mejor 16 años atrás pese a que tampoco recibió las mejores críticas. Sin embargo, a partir del acto cuarto mejoró notablemente: la voz se adecuaba mejor a los momentos más dramáticos, y dicho acto lo abordó desde este punto de vista. Y en el final estuvo muy bien, hasta el punto de llevarse luego las mejores ovaciones de la noche junto a Beczala.

Stéphane Degout ha sido un irregular Valentin, con una voz enorme y buen nivel interpretativo pero que tiende a la guturalidad. Excelentes las mezzos Serena Malfi como un tierno y musicalmente bello Siebel y Sylvie Brunet-Grupposo como una excelente Marthe. Isaac Galán de nuevo volvió a impresionar con su breve pero bien cantado rol de Wagner.



Pese a que me reafirmo en que la función tuvo altibajos, el sello de gran producción habitual de La Fura estuvo presente y musicalmente no estuvo mal servida. Los artistas fueron muy aplaudidos, ovacionados en el caso de Beczala y Rebeka, pero sorprendentemente Pisaroni se llevó un abucheo y el director de orquesta fue acaloradamente abucheado. Pero lo peor estaría por llegar: el equipo de la Fura salió a escena y fue (como no podía ser de otro modo por el tradicional público de estreno) fuertemente reprobado, pero los abucheos llegarían a un escándalo mayor; posiblemente porque algunos de sus miembros llevaban puesto el lazo amarillo independentista, quizá en un acto de provocación política por la presencia de los Reyes. Creo que ha sido la primera vez que he escuchado al público del Real corear con fuerza "Fuera, fuera".



La temporada empieza caliente, aunque se prevé que la producción vaya a mejor conforme transcurran las funciones.

Algunas de las fotografías no son de mi autoría, si alguien se muestra disconforme con su publicación en este blog le pido que me lo haga saber inmediatamente.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Video review: The productions by Wieland Wagner.

Wieland Wagner, the grandson of Richard Wagner, started a revolution in performing and understanding his grandfather works since the reopening of Bayreuth Festivals since 1951.
Sadly, he died in 1966, when Opera filming was still in its infancy; but despite all we have four of his stagings filmed: The famous Tristan and Walküre from Osaka in 1967, the first part of Act 3 of Die Meistersinger von Nürnberg and a reconstruction in-house filmed of Der Fliegende Holländer in Rome Opera House in 1997. All those recordings have survived in low quality, and filmed in black and white, excepting Holländer which is in color; what we cannot perceive his magical lighting work who was the most important part of his productions. Wieland worked with expressions to transmit the psychology and emotions of the characters, sometimes making them to sing in distance, to make the audience to perceive their respective inner worlds who come closer and closer until they are at last together.

Die Meistersinger von Nürnberg, 1963. A still from the video.

In 1963, the first part of Third Act of Die Meistersinger von Nürnberg was filmed for a broadcast television. This production was so disliked that was cancelled after its second season in 1964. After the prelude, we could see a big curtain with images of Nuremberg and fantastical images, and in the centre the Sachs' workshop in a tiny house full of shoes in the middle of the scene. That tiny house was the world of  Sachs, the rest representing the outside world. Wieland treated this opera like another drama, not focusing too much in its comedy side or traditionalism. A comic moment is when Beckmesser enters, spying everywhere and with his lute wrecked as a consequence of the fight of the previous night. Sachs renounces to love and gives his blessing to Stolzing and Eva (dressed in a fantasy fairylike costume), singing in the quintet by her side, taking her and before Stolzing does. At the end, as all characters are leaving the scene, David puts a sign saying Geschlossen (closed) in the table.

Musically, is conducted by Thomas Schippers, doing a decent job with the orchestra. Singers are of the historical New Bayreuth school: Josef Greindl doing a great and wise Sachs despite being vocally past his prime. Wolfgang Windgassen sings a beautiful Stolzing with an aristocratic air. Anja Silja is a charming and nicely sung Eva, a role appropriate to her natural voice. Carlos Alexander has a Nosferatu-like appearance as Beckmesser, playing it as a comic villain. Erwin Wohlfahrt is an amazing David, and Ruth Hesse has a nice low note in the quintet as Magdalene.

In 1967, Bayreuth Festival went on tour to Osaka, Japan, for performances of  Tristan und Isolde and Die Walküre. Wieland had  recently died, and this films of this productions are his artistical testament. The Japanese NHK Orchestra was in charge of the music, under Bayreuth conductors.

Birgit Nilsson and Wolfgang Windgassen in a still from Tristan und Isolde, 1967.

His second and most famous version of Tristan was premiered in 1962 and he was at the peak of his artistical creativity. He created and abstract world of beauty and patetism. Pesimism flows is in the air during the whole performance. In the first act we see projected the shape of the ship at the bottom, a tiny monolithic stanza where Isolde stays and all the male characters throghout the scene. Act 2 has the famous celtic monolith with two gaps in the top and lighting creating an oniric effect where the lovers express their passion. Act 3 shows an imponent rocky alike setting, showing the ruined castle of Tristan, dying as well as his owner. Here the emotions and gestures express the tragedy: Isolde is an energic but fragile woman, Tristan a tormented hero or Marke a nobleman seeming a good man but heartbroken after the betrayal of his friend and bride.

Wieland commissioned Pierre Boulez to conduct Tristan, as they both wanted to start a music revolution in musical approaching to Wagner's works but his death left Boulez in trouble. His lack of preparation was worsened by the unexperienced orchestra, despite being a good ensemble. The leading couple helped him with the tempi, but his modern style was the opposite of the romanticism displayed in the score and as a result his conduction was too fast and not adequate.

The cast was legendary, being the only film including Birgit Nilsson, Wolfgang Windgassen and Hans Hotter, who worked and conveyed the expressions and pathos of their characters in a magistral way. Nilsson was at the peak of her vocal power, singing almost perfectly, with amazing high notes and technique. To hear her Liebestod is always a supernatural experience. Windgassen was past his prime but his voice was still beautiful. He reserved his voice for the third act, singing with powerful volume and heroically. His performance was so chilling and heartbreaking, conveying the agony of Tristan to an unsurpassable level, even 51 years later. His is one of the best Wagnerian performances even filmed and has no rival. Hotter was past his prime too, but his style remained still a reference. Despite the tireness, the great bass-baritone sings his long monologue with beauty and impressing with his authority on stage. Herta Topper and Frans Andersson were accomplished Brangäne and Kurwenal, despite not being at the level of their parts fellow singers in Bayreuth.

Theo Adam as Wotan in a still from Die Walküre, 1967.

Die Walküre was the second title in Osaka. Wieland's Ring was a hit in its Bayreuth premiere in 1965. In this Ring he took distance from the extreme minimalism of his past Ring production, by adding some mythological like sets and props, but in his minimal style. Here, lighting played a big role, too. Again, gestures and expressions take importance, considering the complex net of emotions of the characters in the Ring.  Act 1 opens with an imposing ash tree set dominating the whole scene, with two horse skulls pending on it and of course the sword. In Act 2 we can see a big rocky mountain, a menacing sight for the drama which is to come. Act 3 returns to minimalism, with the empty stage, and the colour lighting as the only set. The dramaturgy is specially moving and intense in Act 1, with the welsungs moving with their grief and anxiety expressions. The costumes are simple, but in the case of the gods they give a powerful appearance despite their simplicity.

The ride of the valkyries from Walküre.

Thomas Schippers led the orchestra with a good level despite some fails of the instruments due to their inexperience. The cast was excellent. Jess Thomas as an heroical and moving Siegmund and Helga Dernesch as a Sieglinde well acted, with a powerful voice and dramatic low notes. Gerd Nienstedt is an accomplished Hunding, with a brutal performance of his umpleasant character. Theo Adam was the Wotan of the 60s, not always a beautiful voice but he has great moments and also astonishing low notes. His acting is excellent, since he conveys a tragic and authoritative profile of Wotan. Anja Silja has the perfect appearance for Brünnhilde: blonde, tall and beautiful and young. Vocally, despite her characteristic high notes, she sings her part well and her level would be missed in our days. Her acting is solemn and the lessons of Wieland are quite visible. Grace Hoffman is a good Fricka, and the valkyries are at a good level too.

Sue Patchell and Glenn Winslade in a still of Der Fliegende Holländer. Rome, 1997.

In 1997, Wieland had been dead for thirty years. The Teatro dell'Opera di Roma commissioned a reconstruction of his famous 1959 Bayreuth production of Der Fliegende Holländer to Winifred Bauernfeind, and according to the Italian press, the results weren't too faithful to the original staging, introducing differences with it, specially in Act 2. A color video in-house film is online on YouTube. In Höllander, Wieland made his most faithful staging, introducing into a harsh realist version of the story. Act 1 is really beautiful, with the Dutchman ship dominating the scene, with its red sails projected through an impressive lighting effect. The ship is seen from Daland's ship, suggested by the wooden big rudder in the middle. Act 2 is shown empty, only with the spinning wheels and Mary and Senta sit on the middle. In Act 3 we see the same setting for Act 1, The Dutchman dissapears on the darkness to be followed by Senta (in the original he died on stage) and the ship vanishes to reveal a blue-white spiral cloud which represent Dutchman's redemption by love. The costumes of the women were unattractive, with grey top and skirts of different colours, so as the sailors in Act 3, all ochre-coloured. The characters's costumes  are simple and  classic, excepting the Dutchman who wears a spectral and complex costume.

A 23 year-old Philippe Jordan conducts the orchestra of the Opera House, achieving a good level with the Italian ensemble, but still far from the style he would reach today. The Overture is well played, and the conduction is enjoyable as the acts go by. The chorus are in a splendid form.

José Van Dam is a Dutchman worthy to be in any original Wieland production. His voice is not the same of a decade ago but still astonishing with his beautiful style and excellent acting skills who try to convey through his expressions a tormented and spectral portrait of the character. Sue Patchell is a dramatic and improving Senta. Glenn Winslade was in a good moment and his voice sounds heroical despite his troubled high notes in the third act aria. Ulrich Dünnebach is an excellent Daland and nice to hear. Mette Ejsing has an stunning contralto voice and her Mary steals the show whenever she appears. Tommasso Randazzo has a good heroical voice for the Steersman, despite having a bit long vibrato.

A video of this production is visible on this link: https://www.youtube.com/watch?v=UO620zQGc4g

These examples are the visual legacy of Wieland's stagings for Wagner Operas, along with the famous photographs. Low quality is a true handicap but even to get an idea of the significance of Wieland's revolution are worthy to see. With his magical colour lighting effects and expressions, he gave his grandfather's operas a new lecture which reinforeed their universal and contemporary message, valid for  all time. In artist families not always the genius is completely inherited, but fortuntately it was the case of Richard Wagner and his grandson Wieland.


My reviews are not professional and express only my opinions. As a non English native speaker I apologise for any mistake.
Most of the photographs are from the internet and belong to its authors. My use of them is only cultural.
Any reproduction of my text requires my permission. 


Vídeo: Puestas en escena de Wieland Wagner. Parte II: Tristán y el Holandés Errante.



Siguiendo con los montajes de Wieland Wagner, le toca el turno ahora al legendario Tristan que Pierre Boulez dirigió en Osaka.

En esta ocasión, sigue siendo de lamentar el que sea la imagen en blanco y negro ya que esta producción legendaria se resiente, pero lo bueno es que la calidad es un poco mejor


a la de Walkiria. Wieland llega con este montaje a una de las cimas de su carrera artística, una producción abstracta y atemporal donde la iluminación y la escenografía nos transladan a un mundo onírico pero a la vez lleno de patetismo. El pesimismo flota desde el principio en el ambiente, rodeando a los personajes. De nuevo Wieland llega a trabajar los gestos y las emociones de los personajes, haciendo que en ocasiones canten a distancia y con una reducción de sus movimientos (aunque tampoco llega a convertirlos en estatuas) nos pueda llegar el enfrentamiento entre sus respectivos mundos psicológicos, llegando la confrontación de posturas al espectador de forma visible y clara.

El telón se abre en el primer acto para mostrar un pequeño monolito con un asiento de piedra, situado en una esquina mientras que en el fondo se proyecta la proa del barco. Representa la estancia de Isolda, mientras que los demás personajes y el coro de marineros están repartidos por el escenario, rodeando el camarote. El segundo constituye el momento más estético, con el famoso menhir celta largo y la iluminación haciendo el resto, aunque el blanco y negro no haga justicia a la magia. El tercer acto es el más impactante tanto a nivel escénico como actoral y musical en esta velada. Tristan e Isolde se funden en un largo abrazo tras beber el filtro. A principios del primer acto Tristan al escuchar al coro se va atormentado y no va a ver a Isolde. Durante su dúo, los amantes cantan sentados y juntos, transmitiendo su amor inmenso. Marke aparece como un hombre de gran nobleza, pero fatigado e inmensamente dolido por la traición de su amigo. Muy tierno el momento en que le abraza al final de su monólogo. Isolda levanta los brazos al cielo al ver a su amado muerto mientras la luz la ayuda a recrear ese momento intenso. Esta vez vemos una estructura rocosa que representa a las ruinas del castillo de Tristan, que se alzan amenazantes y con reminiscencias a los decorados rúnicos y célticos del Anillo del propio Wieland. En este acto veremos a Tristan cantar primero tumbado y luego alzarse y desgarrarse por la ausencia de su amada: un excelentísimo y referencial trabajo.

Boulez había sido elegido por Wieland para dirigir el Tristan en Osaka. Pero el nieto del maestro murió el año anterior y Boulez se quedó sin su mentor y llegó a Japón sin la preparación adecuada. Pese a la ayuda de la pareja protagonista, el estilo del francés distaba de ser romántico y dirigió la obra con su habitual aproximación moderna de tempi muy rápidos. Tampoco ayudó la bisoñez de la orquesta de la NHK, ya que los nipones nunca habían dirigido Tristan con anterioridad. El preludio es incómodamente veloz, no pudiendo disfrutarse el romanticismo y la transfiguración de la pieza. A medida que pasa la obra, uno deja de fijarse en la rapidez y termina percibiendo la dirección de la orquesta como poco relevante o de mero acompañamiento. La orquesta no da un mal resultado, pero en el primer acto se notan algunos excesos de volumen en algunos instrumentos. A destacar la bella melodía del pastor en el tercer acto a cargo del solista Takehiko Nitori.

 Birgit Nilsson y Wolfgang Windgassen en un momento del vídeo.

Esta filmación es la única en la que podemos ver a tres solistas de la época dorada de Bayreuth actuar juntos: los legendarios Wolfgang Windgassen y Birgit Nilsson como la pareja protagonista, y el no menos legendario Hans Hotter como el Rey Marke. Y el resto del reparto, sin llegar a los niveles de Bayreuth, también alcanza el mismo nivel del divino terceto. Un nivel lamentablemente imposible de conseguir hoy.

Nilsson está en plenitud de facultades en el momento de esta filmación. Su poderosa voz y dominio del personaje están presentes, con sus conocidos agudos potentes y magníficamente emitidos. Una voz que no parece estar fatigada en ningún momento. Impresionante la maldición del primer acto, y sus intervenciones del tercero; con su magnético e inolvidable Liebestod final que lo deja a uno al borde de la silla. A nivel actoral su Isolda tiene autoridad pero a la vez es una mujer frágil y presa de sus sentimientos.

Windgassen no está ya en su mejor momento vocal, pero la suya es la mejor interpretación de la velada de largo. Sus expresiones nos muestran en el primer acto un Tristan atormentado. Un héroe incapaz de disimular su malestar pero sin perder la clase. Sin embargo, es en el tercer acto donde realiza una creación inolvidable; casi a la altura de la Tosca de Callas en Londres. El tenor alemán se reserva para este momento, cantando con una entrega y una resistencia que ni de lejos se encuentra hoy en día. Su interpretación nos muestra una agonía espeluznante de Tristan, que uno llega a sufrir con y por él. Consigue estar espléndido de voz. Han pasado ya 51 años y no ha sido superado: con la voz en declive y con mala calidad de imagen sigue siendo la más conmovedora representación del personaje que haya sido grabado en vídeo. Y vocalmente no tiene rival en épocas posteriores.

Hotter también está en su ocaso vocal, aunque como intérprete sigue siendo enorme. Su Marke llega a impresionar por la clase y la capacidad de transmitir la psicología del anciano rey que descubre el engaño y asume su dolor con auténtica nobleza. Pese a que sus medios están mermados su versión es conmovedora. E igualmente en el tercer acto está impresionante en su corta intervención.

Herta Topper es una gran Brangäne, a la altura de las clásicas del personaje. Tiene una hermosa voz de contralto y su aviso del segundo acto es excelente.

Frans Andersson es un Kurwenal que puede resultar vulgar comparado con Neidlinger o Wächter: su interpretación es socarrona en el primer acto pero mejora a medida que transcurre la función. Tiene una voz de volumen generoso y convincente en el acto final.

Los comprimarios están a un gran nivel, con un destacable Gerd Nienstedt como Melot y el Timonel. Correcto Sebastian Feiersinger como el pastor. Georg Paskuda no tiene la voz más agradable del mundo para el joven marinero, pero es mucho mejor que los que cantan el personaje hoy en Bayreuth.

Este Tristan es historia de la ópera. Pese a las precariedad de la filmación es sin embargo de obligada referencia para los wagnerianos debido al gran trabajo escénico y la enorme talla artística del reparto que compensa la tediosidad de la mala imagen. No hace falta decir que el visionado es obligado.


El Holandés Errante, Bayreuth 1959.

Y terminamos este seguimiento a la obra de Wieland  con el vídeo de su producción de El Holandés Errante, en una reconstrucción para la Ópera de Roma en 1997. Al igual que las anteriores, la calidad de vídeo es mediocre, aunque con los avances de una grabación casera o interna del teatro que se puedan hacer treinta años más tarde de las funciones japonesas. Y esta vez nos acompaña el color.

En 1997, Wieland Wagner ya llevaba 30 años muerto y el mundo de la ópera era completamente distinto. El teatro romano encargó a Winfried Bauernfeind la reconstrucción del montaje que se estrenó en 1959. Y al parecer, según la prensa italiana, no hizo tampoco justicia al montaje de Wieland, incluso si comparamos con las fotografías disponibles hay diferencias entre original y reconstrucción.

En su día, Wieland llevó a la escena de Bayreuth el que posiblemente fuera su montaje más realista y distinto al minimalismo provocador que le caracteriza. Según Frederic Spotts, todo el mundo tuvo la sensación de acudir a una representación histórica; ya que junto a él estaban Wolfgang Sawallisch en el foso y George London y Leonie Rysanek como pareja protagonista. Y eligió la versión original de Dresde sin el romántico motivo de la redención. Y con un vestuario muy sencillo pero más fiel a la idea que el público tiene de la obra que en otros montajes.


Al abrirse el telón se ve la cubierta de un barco con el timón en el centro y los marineros moviéndose de un lado a otro, con unos uniformes de color azul brillante. La aparición del buque del Holandés es espectacular a la vez que siniestra: se ve entrar la tétrica proa del buque. Sus velas rojas aparecen recreadas por la iluminación. El Holandés aparecerá con un brillante y siniestro traje gris que refuerza su aspecto espectral. El primer acto es por tanto el más bello de todo el espectáculo. El segundo acto muestra las diferencias entre el original y la reconstrucción: las fotografías del original muestran una estancia de madera que domina la mitad inferior del escenario, con el retrato del Holandés en la mitad superior, imponente. Bauernfeind lo reduce todo a un escenario completamente desnudo y de tenue iluminación azul o gris oscuro donde debería estar el retrato , mientras que mantiene el vestuario original (de blusa gris y faldas y cofias de colores) y las ruecas de las hilanderas, con las sillas de Mary y Senta en el medio. Las hilanderas rodean a Senta para escuchar su balada y de nuevo los gestos y las distancias de espacio en el dúo de los protagonistas nos lleva a ver cómo dos esferas psicológicas diferentes se acercan. Vemos que al final de este acto el Holandés besa las manos de Senta como señal de gratitud mientras Daland y las hilanderas celebran la inminente boda. En el tercer acto volvemos a ver la cubierta del primero, ahora los marineros llevan unos trajes de colores ocre y algunos unas gorras demasiado actuales para ser del siglo XVII. La mala calidad y ángulos del vídeo en esta parte no permite ver muy bien el efecto lumínico y dramático de la larga escena coral. Al parecer, de nuevo el final nos muestra otra diferencia: en el original el Holandés moría en escena. Aquí desaparece entrando en su barco y Senta le sigue. Al final el barco desaparece y vemos como una espiral azul de aspecto de Vía láctea ocupa su lugar.

Un veinteañero y aniñadísimo Philippe Jordan, sustituyendo a Jeffrey Tate, dirige a una competente Orquesta de la Ópera de Roma. La obertura tiene algunos desajustes pero la agrupación italiana consigue salir airosa y la dirección en general es amena y tiene personalidad. El suizo consigue sacar un sonido bellísimo a la orquesta, aunque no alcance todavía el gran nivel que tiene hoy en día. A diferencia del original bayreuthiano, aquí se usa la versión con el motivo final de la redención y con pausas en cada acto. No sabemos lo que pensaría Wieland de esto.

José Van Dam interpreta un Holandés digno de estar en las producciones originales de Wieland. Su voz es impresionante y domina los recursos dramáticos del personaje, ya que con su porte y sus tablas consigue hacer una aproximación fiel a las intenciones del original que tanto trabajaban las expresiones. Su Holandés es esquivo, atormentado pero al mismo tiempo elegante. Aunque la voz ya no sea la misma que una década atrás aún puede hacer un protagonista inolvidable. Gran versión del monólogo.

Sue Patchell es una Senta digna y de voz muy dramática, pero no a la altura de Rysanek o Senta. La voz peca de ser un poco pastosa en la balada pero a lo largo de la función logra un dramatismo y un nivel decente. Además la voz parece tener mucho volumen. A su favor podemos decir que hay momentos de la balada que hace en un bello pianissimo.

Glenn Winslade es un Erik que tiene un destacable timbre heróico, aunque pocos años más tarde se habría desgastado a tal punto que en las funciones de Tannhäuser de Bayreuth bajo Christian Thielemann sería una tortura para el oyente. Aquí consigue un nivel vocal decente gracias a su registro medio, pero el aria del tercer acto le supone un problema en el agudo, que tiene que cortar y no suena tan bien.

Ulrich Dünnebach, a quien hemos de agradecer que haya subido el vídeo a Youtube, es un estupendo Daland, con una bella voz y excelentes graves. Los comprimarios mandarían a los que hoy cantan en Bayreuth al paro: Mette Ejsing -de hecho, habitual de Bayreuth en los 90- con una impresionante voz oscura de contralto que se roba la función en sus breves apariciones y Tommasso Randazzo como un excelente Timonel, con voz heróica aunque excediéndose un poco de vibrato.

Un momento del vídeo. Roma, 1997.

Quizá el paso del tiempo haya convertido al legendario Wieland Wagner en tradicional y muy clásico si tenemos en cuenta lo que se ve ahora. Pero su categoría artística es sin duda innegable: con sus lecturas revolucionó la forma de entender a Richard Wagner, consiguiendo que el espectador se preocupe más del drama que de una espectacular puesta en escena con acotaciones de un siglo atrás. Con su dirección de actores consiguió que no sólo se viera una representación de ópera sino también el abanico de emociones que son sus personajes. Su estética minimalista y la influencia de la tragedia griega que plasmó en sus producciones dio a las obras de su abuelo una atemporalidad que hace que su vigencia continúe. Y con su genialidad iluminadora consiguió una belleza estética que revolucionaría la forma de entender la ópera en Alemania y en el mundo entero, aunque no siempre en un sentido deseable. La mala calidad de los registros en vídeo de sus producciones que nos han llegado y las fotografías disponibles sólo nos permiten hacernos una idea de lo que fue y de lo que significó para la interpretación de Wagner y la ópera en general. Pero ni siquiera esta limitación disminuye un hecho que raramente se da en una familia de artistas: que el genio pase a las siguientes generaciones. Y ese fue el caso de Richard y Wieland Wagner.

El vídeo de la función de El Holandés Errante desde Roma se puede ver en este enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=UO620zQGc4g

Artículo del diario La Repubblica sobre esta función, pero dirigida por Jeffrey Tate:
http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1997/04/26/un-po-di-disordine-sul-vascello-fantasma.html

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Vídeo: Puestas en escena de Wieland Wagner. Primera parte: Maestros y Walkiria.


De la obra de Wieland Wagner tenemos escasísimos testimonios en vídeo y muchos (aunque no baste) en fotografías, que les dan un aura legendaria pero también inaccesible. Esos testimonios filmados, desgraciadamente son de pésima calidad y en blanco y negro, lo que no hacen justicia a un artista que trabajó e hizo milagros con la iluminación. De sobra conocidos son sus montajes filmados de Tristan y Walkiria en Osaka bajo Pierre Boulez y Thomas Schippers, pero también nos han llegado el primer cuadro del acto tercero de los Maestros Cantores en el propio Bayreuth en 1963 y una reconstrucción de su Holandés Errante para la ópera de Roma en 1997. En esta entrada de blog se tratarán ese tercer acto y la Walkiria de Osaka.

Esta producción se estrenó, como sabemos, en medio de un gran escándalo, y sólo duró un año más. Al parecer casi toda la acción estaba montada sobre un teatro isabelino, contemporáneo con la época de la obra. Esta escena es la excepción. Los trabajos de Wieland, como ya he dicho, no tienen el mismo efecto en un pobre vídeo en blanco y negro, pero gracias a las fotos sabemos que el acto empieza con un pequeño taller en el centro del escenario, repleto de libros y zapatos, protegido por un techo. Al fondo en un telón pintado se encuentra la omnipresente ciudad de Núremberg. La pequeña estancia es el mundo de Sachs y donde actúan los cantantes, mientras que el resto del escenario es el mundo exterior. Wieland trabajaba la luz, pero también las expresiones. Los cantantes se mueven poco y con solemnidad, aunque a veces no favorezca a la obra.
Imagen
La producción tal y como se veía originalmente.

David entra en escena y se encuentra a su maestro dando vueltas. Al principio puede cansar pero ya desde el monólogo de Sachs la cámara enfoca las expresiones y se aprecia un poco lo que Wieland quería transmitir. La entrada de Beckmesser es el momento más cómico y ágil, ya que entra con el Laúd destrozado, merodeando el tallercito-casa y finalmente tira el instrumento; recuerdo de la derrota de la noche anterior y dispuesto a fisgonear. Muy tierno el momento del encuentro de Eva y Walther, porque desde este momento Sachs renuncia al amor y bendice a la pareja de amantes. Cuando llegan David y Magdalena, Sachs canta la canción del bautizo en una posición de altura respecto de las dos parejas. Durante el quinteto, Wieland introduce una novedad: Sachs canta junto a una Eva radiante, tomándola de la mano y besándola paternal y tiernamente cuando acaba la pieza. Otra originalidad es el final de la escena: Sachs manda a David cerrar la tienda y éste coloca un cartelito sobre la mesa donde dice "Geschlossen", cerrado en alemán.

Un fotograma del vídeo.

Wieland trata a su manera esta comedia con tintes profundos. No la trata como una obra tradicional y costumbrista, sino como a uno drama más de los de su abuelo. Aunque no sean musicalmente unos Maestros de referencia, el reparto tiene un nivel que hoy consideramos legendario e incluso inmejorable. En él nos encontramos a un Josef Greindl ya tocado vocalmente, pero con tablas y autoridad suficientes para hacer un buen Sachs. Wolfgang Windgassen interpreta a un Walther rebosante de juventud, energía y con su habitual voz bellísima nos quedamos encantados. Cierto es que está también mayor pero su técnica nos lo hace olvidar, aunque esa capacidad ahorradora que caracterizaba a su voz podía jugarle alguna mala pasada cuando iba al grave. Carlos Alexander es un correcto Beckmesser, caracterizado con un traje negro perfectamente sacado de la familia Adams, o de Nosferatu. La voz no es grandiosa pero su actuación transmite lo grotesco del personaje, apareciendo gruñón, malicioso e inevitablemente cómico. Erwin Wohlfahrt es un gran David tanto de apariencia como de voz.  Anja Silja, la bella musa de Wieland, aparece con una presencia casi etérea, con un traje fantasioso, coronada por una diadema curiosa. La entonces jovencísima soprano está en su mejor momento vocal, y en el mejor papel que le haya oído esta este momento: el de Eva. La canta con una voz dulce aunque con su característico agudo, que por suerte esta vez no molesta. En el quinteto está espléndida; y quizá sea este el papel que mejor fuera a su voz de aquél entonces, con permiso de Senta o Elisabeth. Ruth Hesse (con un traje parecido más bien al de una enfermera actual con una cofia enorme que el de una señora del siglo XVI) interviene poco como Magdalena, pero en el quinteto se le escucha un precioso grave.

Thomas Schippers dirige bien la orquesta, aunque no sea Kna o Böhm (quien la dirigió el año siguiente), pero es que con esa orquesta en estado de gracia, me parece que todo el mundo dirige maravillosamente.

Qué pena que las condiciones de su época no permitiesen grabar al menos el acto entero. Y que Wieland no viviera para ver sus producciones filmadas una o dos décadas más tarde. Este vídeo nos da una idea de sus originales ideas, aunque no para apreciar las emociones a flor de piel de quienes vieron sus producciones en el teatro.

Seguimos con el vídeo de la producción de Die Walküre para Bayreuth en su gira por Osaka en 1967. 

Como ya dije antes, es una lástima que de los grandes montajes de Wieland Wagner para el Festival de Bayreuth sólo queden estos testimonios, porque sobretodo porque en la grabación que ahora nos ocupa, se adivina un gran trabajo escénico.

Estas borrosas imágenes en blanco y negro no hacen ninguna justicia a lo que debió de ser un mágico espectáculo, ya que Wieland era un genio de la iluminación y la explotación psicológica de los perfiles de los personajes. El nieto del compositor revolucionó la escena y la interpretación wagneriana con estos principios y otros como la minimización de atrezzo y la reducción de movimientos. Así, el espectador podía centrarse en el drama en toda su pureza: una saga familiar aunque mitológica, con los mismos problemas emocionales que una familia de cualquier época, con un mensaje universal. Wieland lograba así equiparar el Anillo a las grandes tragedias de la Grecia clásica, que influyeron en su formación.

Theo Adam como Wotan en un fotograma del vídeo 

En esta producción que se estrenó en 1965, se volvía a una época mitológica; distanciándose paulatinamente del minimalismo extremo de su montaje en los años 50. Pero al incorporar los elementos anteriormente mencionados, también se alejaba de la austeridad pero con atrezzo clásico de las producciones de su hermano Wolfgang; que no obtuvieron éxito. Una cosa que llama la atención era la fijación de Wieland por los detalles, por pequeños que fueran. Cada gesto, cada expresión eran importantes y necesarias para transmitir lo que los personajes quieren decir. Por ejemplo, la intensidad de Sieglinde cuando abre los brazos y exclama: So bleibe hier! Nicht bringst du Unheil dahin, wo Unheil im Hause wohnt! (¡Entonces, quédate!¡No podrás traer el infortunio donde ya habita!) o este mismo gesto repetido por Wotan y Brunilda antes de darse el abrazo cuando el padre emocionado se despide de su hija, los abrazos, las sonrisas, la entrada autoritaria de Hunding, la solemne y totémica entrada de Brunilda en el anuncio de la muerte o la indignación de Fricka. Un momento de mucha fuerza es el primer acto, cuando los tres personajes permanecen de pie a cierta distancia, formando un triángulo (naturalmente amoroso) escénico; desde el que inmóviles emplean sus gestos para transmitir con fuerza sus emociones. El vestuario es típico de la estética de Wieland, también minimalista pero clásico a nuestros ojos: con un predominio del cuero. Sencillo en el caso de los welsungos, con reminiscencias griegas en el tocado de Fricka, sencillo pero emanante de autoridad en el caso de Wotan y Brunilda, esta última con un gorro. Hunding lleva un martillo enorme, y sus expresiones son brutales.

El telón se abre para descubrir un enorme árbol de madera que predomina la escena, con un par de cabezas de caballo colgadas en él. En un momento determinado, Siegmund sacará la espada para la excalamación de Sieglinde. En el acto segundo, en el escenario vemos un monolítico, amenazador e imponente decorado que se revela como la montaña rocosa, cuyos lados confluyen en un oscuro centro: la cueva donde saldrán los Dioses y Brunilda. El tercer acto es una vuelta al minimalismo típico en las producciones de Wieland: el escenario completamente desnudo, en el que la luz tiene un enorme protagonismo y se convierte en el único decorado; aumentando la intensidad de la acción. El final hace honor a su nombre: un mágico juego de luces recrea el fuego que rodea a la heroína, lástima que al estar en blanco y negro debamos imaginarnos esa intensidad.



Esta vez  Schippers realiza una excelente dirección orquestal, con una tremenda intensidad en el preludio del primer acto y conmovedor en los adioses, además de ser espectacular en el final del primer acto y el final del tercero. Lástima que la orquesta de la NHK Japonesa no tuviera en ese momento mucha experiencia con Wagner. Es una muy buena orquesta, pero su bisoñez en aquél momento hace que en no pocas ocasiones los instrumentos se hagan notar con tosquedad.

El reparto, pese a no alcanzar la excelencia del Anillo de Böhm o los de Kna/Keilberth se mueve en ese nivel que llamamos "legendario", y por el que daríamos lo que fuera con tal de escucharlo en nuestra época.

Jess Thomas es un gran Siegmund, con su peculiar timbre heróico y baritonal. Helga Dernesch realiza una impresionante Sieglinde, con una voz poderosa y autoritaria y un grave desgarrado a la vez que bellísimo. Toda una revelación. Gerd Nienstedt es un excelente Hunding, con un porte brutal y una verdadera voz de bajo que hoy se echa de menos en Bayreuth.

En cuanto a las divinidades, Theo Adam interpreta su Wotan. Palidece ante un Hotter, pero se me antoja mejor que McIntyre. La voz puede pecar de ser demasiado clara por momentos y la técnica es la que es, pero la voz no es fea. En su monólogo del acto segundo tiene unos graves estupendos y sobretodo domina la expresividad del personaje, emanando la autoridad y el poder que éste requiere. Más que digno en los adioses. Anja Silja realiza una notable Brunilda. A nivel actoral, tiene el físico ideal (rubia, esbelta, en aquél entonces tenía 27 años) de una valquiria. Vocalmente no es Nilsson ni Varnay, ni siquiera Mödl, pero sale más que airosa del desafío. Pese a que los agudos son cortos y rozan delicadamente la línea entre lo espectacular y el grito, el resto de su canto es más que digno, con una excelente interpretación previa a la aparición a Siegmund en el tercer acto, y los Hojotoho del principio suenan imponentes, pese a las limitaciones. Otra creación que hoy echaríamos de menos. Grace Hoffman es una cumplidora Fricka , de gran voz y estilo, en la línea de las excelentes comprimarias que había en aquel tiempo para Wagner.

Las valqurias también están a un excelente nivel, a destacar los gritos de guerra de la gran Elsa Cavelti como Helmwige.

Seguiremos con el Tristan y el Holandés a corto plazo.
La cabalgata de las Walkirias. Fotograma del vídeo.



miércoles, 5 de septiembre de 2018

Video review: Tristan und Isolde from the 2015 Bayreuth Festival


The following video in my Bayreuth list was this 2015 production of Tristan und Isolde, staged by Katharina Wagner, great-daughter of the composer.

After the big scandal of her Meistersinger production in 2007, Mrs. Wagner presents a staging in which darkness, opression and austerity are predomining in the scene. Isolde will marry to Marke, portrayed here as a sadistic abusive husband, presumably a dictator in his kingdom. His opressive influence will mark tragically the destiny of the main four characters. Tristan is not here an hero, but a victim of Marke.



The curtain rises and shows Act 1 with a big platform of labyrinth of stairs in which the characters move, trying to reach each others. At the beggining, they are sit in different points of the platform, and then they will interact. They don't drink the love drink, but they will pour it in their hands, as the DVD photo is showing. Act 2 set us to the reign of terror set by Marke, with him and his court watching in the high level and torturing Isolde and Brangäne with lights, much to his amusement. The same will be done with Tristan and Kurwenal. One of the best moments comes with the Love Duet: Isolde and Tristan will look to the bottom of the scenary where there will be projected an image of the shades of a man and a woman coming close and then walking away. After Brangäne's warning aria, a cage is seen, where the lovers enter and leave, and finally seal their love with their blood.  Then, Marke and his henchmen come to interrogate Tristan and Isolde.




Act 3 has also one of the great moments. In a dark ambient, the tiny Tristan's court is seated on circle, like in a vigil for their dying lord. Tristan has visions of Isolde, but when he reaches them, the visions vanish, revealing their mirage nature. One of the most scariest visions is the last one, when he takes the hand of the ghost of his beloved mistress, its head starts bleeding before disappearing. The visions appear in a beautiful blue triangle. And before Tristan dies, the three visions appears in within the triangles on scene. After his death, the tragedy of the killing of Melot and Kurwenal, Isolde sings her Liebestod taking Tristan's hand while he is lying in a hospital bed. At the end, Marke forces Isolde to go with him, dissapearing in the darkness, while Brangäne is left alone with the death bodies as the curtain falls. Isolde will have to face a future of abuses by her evil husband, but she doesn't care, because her mind is now with her Tristan.


Christian Thielemann gives again an accomplishment conduction of the orchestra, achieving splendid versions of the preludes, and with an unforgettable Act 2. The chorus led by Eberhard Friedrich were quite well in their brief intervention.

Evelyn Herlitzius is the start of this cast. She is skilled in acting temperament, a passionate way of singing and a big voice. She probably isn't the ideal Isolde but her style is adequate for this drama and that passion is seen in her singing, despite some troubles in high notes. A great performance.

Stephen Gould is at the same accomplished level as Herlitzius. In this moment (2015) his voice resist the challenging score and his voice sounds beautiful and heroical.

Christa Mayer is a good Brangäne, with an attractive lower register. Iain Paterson sings Kurwenal decently, but not as expected, however he acts very well. Georg Zeppenfeld as Marke is one of the great performances of the evening, with his beautiful bass voice and his amazing acting as the evil husband according to Mrs. Wagner's conception.

Raimund Nolte has been a revelation as Melot, portraying the servilism of the character, and with a nice voice. Tansel Akzeybek sang a double character: the young sailor in Act 1 and the shepherd in Act 3, being the latter the role most adequate to his voice. Kay Stiefermann has an appealing presence, suitable for the steersman, and well sang.


The performance became a success, thanks to an amazing cast and conductor, and the staging work has been satisfactory, with moments of beauty.


My reviews are not professional and express only my opinions. As a non English native speaker I apologise for any mistake.
Most of the photographs are from the press and belong to its authors. My use of them is only cultural.

martes, 4 de septiembre de 2018

Vídeo: Tristan und Isolde, Festival de Bayreuth de 2015.


Siguiendo con las últimas producciones del Festival de Bayreuth, le toca el turno a  la última de Tristan und Isolde, que se estrenó en 2015 y que sigue en cartel; en el montaje de Katharina Wagner, bisnieta del compositor.

Tras el escándalo de sus Maestros Cantores, la señora Wagner realiza una producción de la gran ópera de su bisabuelo totalmente austera; con un ambiente de opresión y oscuridad de la que sus personajes son víctimas. Isolda está prometida a un esposo maltratador, del que se presume que tiene a su reino en un régimen de terror. Parece ser consciente de ese destino, con lo que toma mayor sentido la toma del filtro de la muerte. Los demás personajes no escapan tampoco a ese destino, ya que Tristan en el segundo acto inspira tanta compasión como su amada; algo que nos hace pensar en el terror que le aguardará a ella una vez que Tristan ya no esté. Marke ya no es ese venerable rey anciano dolido por la traición de su amigo, sino un sádico que se regodea con el sufrimiento de los demás personajes.



Nada más abrirse el telón se ve a lo largo del escenario un laberinto de escaleras. Al principio, los cantantes están sentados en diferentes puntos de la plataforma, con escasa iluminación. Luego esta aumentará para mostrar el laberinto en el que los personajes se moverán constantemente. El puente central se levanta y desciende según conviene a la acción. Los personajes no beben el filtro del amor, sino que lo derraman en sus manos. En el segundo acto se ve una jaula de rejas circulares, en posición primero horizontal y luego en vertical. Los esbirros de Marke arrojarán primero a Isolda y a Brangäne, para posteriormente hacerlo también con Tristan y Kurwenal. En lo alto del escenario Marke, Melot y su guardia enfocan todo el rato con la luz a los sufridos personajes, para su diversión. En la primera parte del dúo de amor, tras encontrarse, Isolda y Tristán consiguen escapar de la luz opresora y bajo una capa se refugian mientras colocan estrellitas. Posteriormente, cuando empieza la parte más conocida del dúo, llega uno de los momentos más bellos del montaje: los amantes se acercan al centro del escenario, y se proyectan unas imágenes de las sombras una pareja acercándose primero y alejándose después del ojo del espectador. Luego desaparecen las imágenes para mostrar una de las jaulas en la que los amantes entrarán y saldrán, para luego infligirse una herida con cuya sangre sellarán su amor. Después aparecerá Marke con su séquito y torturará a los personajes.



En el tercer acto, el escenario está casi desnudo, con el séquito escaso del protagonista sentado en coro, como si estuviesen en una vigilia por su señor ya agonizando. Tristán verá visiones de su amada a las que intenta acercarse, pero al tocarlas desaparecen, o en uno de los momentos más duros, la visión de Isolda sangrará por la cabeza. Este es otro de los momentos más destacados, ya que las apariciones tienen lugar en un aura triangular azul, y luego aparecerán dos más arriba, creando un espectáculo sombrío y aterrador. Finalmente llegará la verdadera Isolda para encontrar a su Tristán yaciendo en el suelo. Tras la terrible matanza, Isolda cantará el Liebestod sujetando la mano de su amado que yace ahora en una camilla. Tras terminar es separada bruscamente por Marke y arrastrada por éste hacia la oscuridad, como presagio de un futuro de maltratos, aunque a esta Isolda no parecerá importarle porque aunque su cuerpo esté presente, su mente ya está junto a Tristán. Mientas ella y su malvado esposo desaparecen, Brangäne se queda sola con el cadaver del héroe mientras cae el telón.



Christian Thielemann dirige la orquesta con la maestría habitual en él, excelente en los preludios y yendo a mejor a partir del segundo acto. El coro del festival dirigido por Eberhard Friedrich bordó su breve intervención.

Evelyn Herlitzius capitanea un sólido reparto, con una Isolda que si bien no tiene una plenitud vocal tiene un temperamento escénico impresionante. Aborda el personaje con estilo y autoridad que pone al servicio de su enorme voz, aunque el agudo a veces le pasa factura.

Stephen Gould le da réplica cantando un Tristán casi al mismo nivel, con una voz (que en 2015) aún no está desgastada, tiene un timbre de auténtico heldentenor y consigue salir airoso del tercer acto. Aunque en años recientes la voz parece ya aquejar un poco de desgaste, en el momento de esta grabación aún resiste cómodamente la desafiante partitura.

Christa Mayer es una excelente Brangäne, con un atractivo registro grave. En cambio Iain Paterson está un poco flojo como Kurwenal.  Georg Zeppenfeld es otro de los atractivos del reparto, con un Marke que actoralmente borda el retrato psicopático que le atribuye Doña Katharina y a un buen nivel vocal.

En cuanto a los comprimarios, Raimund Nolte es una sorpresa en el breve papel de Melot: su interpretación refleja la vileza y el servilismo de su personaje, aunque su voz sea la de un bajo demasiado ligero pero definitivamente un cantante a seguir. Tansel Akzeybek hace doblete como el joven marinero del primer acto y como el pastor del tercer acto; siendo éste un mejor papel para su voz. Kay Stiefermann cumplió también en el rol del Timonel, además de tener una apariencia atractiva.


La producción ha sido un éxito a juzgar por los aplausos recibidos, gracias a un gran equipo musical. Aunque su trabajo genera división y al parecer no siempre acierta, esta vez Katharina Wagner ha realizado un trabajo muy apreciable con momentos de gran belleza.