sábado, 24 de septiembre de 2022

Revisiting the myth with a minimalistic score: Philip Glass' Orphée at the Teatros del Canal.


Much to our surprise, the 2022-2023 Teatro Real opening season has taken place not in its majestic stage, but in the modern, alternative one of the Teatros del Canal, which usually stages some operas of the Teatro Real season , but not certainly the opening title. To start the current season, the company has chosen Philip Glass' Orphée, a chamber opera sung in French, putting music to Jean Cocteau's script for his own 1950 film. 

Philip Glass is one of the most celebrated contemporary composers. With an extense catalogue comprising movie soundtracks, operas, experimental works, symphonies, piano sonatas... Glass is at the same time one of the few contemporary living composers with massive audience, reaching many young, modern-art-loving audiences. 



It is curious how the minimalist music, born with a revolutionary, experimental purpose, is saving the modern symphony, and operatic repertoire, since the works by Glass himself, Adams, Pärt or Nyman are easier, accessible, and more beautiful to conservative ears than atonalistic works. Pärt seems more enjoyable to massive, traditionalistic ears than Schoenberg. 

Jean Cocteau's 1950 film Orphée re-imagines the myth, portraying the mythical Orpheus as irascible, obsessed with success, promiscuous, who makes suffer his wife, and the mythical background set now in the 1950s Paris, in a work in which the borders of the living world and underworld are not very precise. According to the chauffeur Heurtebise, it is set by the mirrors.

Rafael R. Villalobos is one of the most promising directors in operatic stages. He produced an interesting Così in Seville,  and also his polemic Brussels and coming-soon in Barcelona staging for Tosca has made the scheduled tenor Roberto Alagna and his wife Aleksandra Kurzak to leave the project. In this occasion, Villalobos sets the action in the 1990s America, where neo-liberalism was at its height and the television was it most powerful tool. The only set, in a mostly empty stage, is a structure with several television screens in which we can see advertisements and different programs from American TV in those times.  This structure changes of position as the drama goes by.  The rest is an empty stage, leaving the setting to the acting direction and lightning, which makes a beautiful Act 3. In this vision, as minimalist as the music, the borders between dreams and reality are even less clearer than in the original script.



Glass conceived his Orphée as a chamber opera, sung in French as it sets music to Cocteau's script, which becomes the libretto. This has several inspired moments as the interludes, the first Heurtebise scene, with a beautiful basic sequence, or Act 3, in which the music suggests the dark underworld very interestingly. 

Jordi Francés conducts the Teatro Real Orchestra, now reduced to 31 musicians, but still surpassing the original ensemble imagined by Glass. Francés conducts the orchestra, getting more and more inspiration, to make a beautiful Act 3. Percussion, brass and woodwind sections did bright in the performance and the general level was very good, despite some tutti which in the upper zones was perceived as diffusing. 


The cast for this opera was a mostly Spanish, and all of them were truly devoted. 

Edward Nelson, with a nice voice and in a physical fit shape, sang a tormented, tempered Orphée. Mikeldi Atxalandabaso, the leading Spanish spieltenor, really was the best singer in the cast, with his beautiful, brilliant-toned voice, as the mysterious Heurtebise. María Rey-Joly was a splendid, well sung Princess, and Sylvia Schwartz performed a tormented, also well sung Eurydice. Pablo García-López had a difficult task as Cégeste, a role which alternates singing with sprechgesang, but he undertook it with his youthful voice. From the rest of supporting roles, we could mention Karina Demurova as Aglaonice, a powerful mezzo-soprano here depicted as a strong amazone, and David Sánchez as the Judge, with a great dark bass voice who was heard all over the hall. 



Several young people was seen in a highly occupated hall, and welcomed warmly the work, with ovations to the protagonists. The youthful ambiance was suggested by the many woos heard to applaud singers, instead of the traditional bravos. An unusual season opening, which despite all is not the official one, which will take place next month with Aida, now at the Teatro Real stage. But, why not, if this is an opera about an universal myth, with libretto by a renowned writer and music by a world-famed composer?

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viernes, 23 de septiembre de 2022

La revisión minimalista de un mito: Orphée de Philip Glass en los Teatros del Canal.


Madrid, 22 de septiembre de 2022.

Para sorpresa de muchos, la temporada 2022-2023 del Teatro Real comienza no en el regio coliseo, sino en un moderno y alternativo escenario: la sala roja de los Teatros del Canal. Esta temporada lleva el leitmotiv "bajo el signo de Orfeo", ya que el mítico bardo tendrá representación con tres grandes óperas dedicadas a él. La primera de ellas, es Orphée, una ópera en francés de Philip Glass, con libreto de Jean Cocteau.

Philip Glass es uno de los más grandes compositores de la actualidad. Y de los pocos que, traspasando fronteras entre la música clásica, y la experimental en sus inicios, más bandas sonoras de cine, ha llegado a un público masivo. Pero además de eso, es uno de los más grandes compositores de ópera de Estados Unidos, y desde luego uno de los más asequibles al público. Glass ha demostrado su genio en obras experimentales como "Einstein on the Beach", que hace trilogía con dos óperas antológicas como la inspiradísima "Satyagraha", sobre la vida de Gandhi, cuyo estremecedor primer interludio del acto segundo recientemente se ha escuchado como banda sonora de la serie "Stranger Things", y  "Akhnaten"; la famosa película experimental "Koyaanisqatsi", que supuso su consagración definitiva, las hermosas piezas para piano "Metamorphosis", o como compositor de bandas sonoras de cine de películas como "Kundun" o "Las Horas", partituras nominadas al premio Oscar.

El minimalismo musical, aunque considerado moderno, y cuyos orígenes eran revolucionarios y experimentales, ha encontrado su sitio en el público de forma muy peculiar. Si bien es admirado no solo por amantes del arte contemporáneo, incluso muchos espectadores jóvenes, también se ha convertido en la opción mejor acogida, dada su accesibilidad, por los melómanos más conservadores. Ahí está la música de Arvo Pärt, indiscutiblemente el mejor músico de nuestro tiempo, celebrada por muchos melómanos que no pueden entender una obra de Messiaen, Rihm, Berg o Schönberg. Michael Nyman goza de una excelente aceptación. Un camino parecido ha encontrado en el mundo de la ópera, y muy especialmente en la escena estadounidense, con obras de Glass o de John Adams (cuya ópera Nixon en China, que se verá en abril, es uno de los principales acontecimientos líricos en España en esta temporada), autores cuya música resulta no solo asequible, sino que los temas que llevan a escena son propios de la historia el país norteamericano, o temas que conocen. Todo lo contrario de una Europa enquistada en lo atonal y abstracto. 

Unido al texto de Jean Cocteau, el famoso poeta francés quien hizo una película sobre Orfeo, y cuyo guión sirve de libreto para esta ópera, Glass nos da su propia versión musical, en versión camerística, de la adaptación de Cocteau del mito griego. Este Orfeo es artista, pero no despierta tanta empatía como el original griego. Este Orfeo engaña y trata mal a su Eurídice, y además divaga constantemente como buen genio sensible, irascible, promiscuo y temperamental, lo que hace que el público no sepa muy bien lo que quiere el héroe. Personajes del inframundo se hacen pasar por personas de carne y hueso, que hacen lo posible por ayudar a Orfeo en su doble tarea de unir pero también de separarlo de su amada Eurídice, lo que difumina aún más si cabe la frontera entre realidad y ficción, entre el mundo de los vivos y los muertos, que según el chofer Heurtebise la marcan los espejos.

La producción de Rafael R. Villalobos, joven promesa de la dirección de escena en el mundo operístico ( quien dirigió un Così fan Tutte en Sevilla a finales de 2020, con un aforo reducidísimo debido a la pandemia, y cuyo polémico montaje de Tosca en Bruselas, previsto esta temporada en Barcelona, ahuyentó al famosísimo tenor Roberto Alagna y a su esposa, la soprano Aleksandra Kurzak, previstos para cantar esta temporada en este título, debido a su fuerte contenido), ambienta esta obra en los Estados Unidos de los años 90, en un momento en que el neoliberalismo feroz impregnaba cada sector de la vida, algo que se reflejaba en la televisión. Por eso mismo, hay una inmensa estructura, con múltiples pantallas de televisión, que recibe al espectador en la sala, y que va cambiando de posición a medida que avanza la obra y se intensifica el drama. En esas pantallas de televisión se ven imágenes de informativos, anuncios (incluido uno del refresco Gatorade) y programas de televisión de los años 90. Dichas pantallas constituyen el único decorado del montaje, dejándolo como única referencia temporal de una puesta en escena extremadamente minimalista (como la música), en la que la dirección de actores y la iluminación de Irene Cantero, en cuyas manos el acto tercero resulta ser de gran belleza estética y acorde con el tono lúgubre que toma la obra, hacen el resto. Esa desnudez escénica se conecta con la obra a la hora de difuminar los límites entre la vida y la muerte, la realidad y el sueño, el éxito y el fracaso, temas que obsesionan a la sociedad en todas las épocas y que son alentadas en décadas recientes por el poder depredador de los medios de comunicación. 

Es Orphée una obra de cámara, con influencias del barroco, pero que muy pronto da señales del estilo de Glass. Se reconocen, en las diferentes secuencias musicales que suponen la base de cada escena, reminiscencias de sus grandes obras como Satyagraha, Koyaanisqatsi o el preludio de Akhnaten. Muy inspirada resulta la primera escena entre Eurídice y Heurtebise, los interludios en general, y el acto tercero va cobrando un cautivador estilo entre lo trágico y lo siniestro. El amor final de los protagonistas, en el Inframundo, lejos de ser romántico, es lúgubre, y eso lo sugiere la música. Jordi Francés dirige a la Orquesta Titular del Teatro Real con una pequeña plantilla de 31 músicos, pero aún así, superior al número original previsto por Glass para su estreno. La orquesta saca adelante este difícil repertorio, inspirándose a medida que avanza la obra, muy especialmente en el viento y la percusión, aunque hay momentos en que la orquesta se empastaba, al menos en lo percibido arriba. En el acto tercero la orquesta logró transmitir esa belleza siniestra al igual que lo hacen obra, montaje y partitura. 

En cuanto al reparto, un entregado elenco español en su mayoría acomete con gran dignidad esta obra.

Edward Nelson interpreta a Orfeo, con una bella voz de barítono, aunque más ligera que oscura, y con un físico espectacular, ideal para el montaje. 

El gran Mikeldi Atxalandabaso interpretó maravillosamente a Heurtebise, con un timbre brillante, la voz en su sitio, con un canto impecable. 

María Rey-Joly interpreta a una Princesa, en espléndida forma física y vocal, con un canto estupendo. Un servidor la recuerda cuando, siendo adolescente, era Woglinde, y otros roles comprimarios en el Teatro Real hace dos décadas. 

Sylvia Schwartz interpreta a la sufrida Eurídice, transmitiendo la fragilidad del personaje en su interpretación. 

Pablo García-López tiene un complicado trabajo escénico como Cégeste, que además alterna el canto con el sprechgesang. Trabajo escénico que abordó con su juvenil voz.

Del resto del elenco, todos aparecen entregados a esta producción. Podemos destacar a Karina Demurova como Aglaonice, aquí una esbelta y fuerte amazona, con una voz potente de mezzosoprano y al bajo David Sánchez, con una destacada participación como el juez en el tercer acto, en el que se mostró en buena forma vocal.

Una sala con alta ocupación, con un público en el que se encontraba mucha gente joven, acogió bien la propuesta, y una prueba de ello es que al salir los protagonistas, los tradicionales (que posiblemente se estén perdiendo) bravos de la ópera dieron paso a un coro de entusiastas "ues" de aplauso. Raro es que la temporada de un gran teatro de ópera empiece en un escenario alternativo, con una obra de cámara. Pero ¿por qué no, si se trata de una revisión de un mito universal, con libreto de un conocido escritor y música  de un renombrado compositor contemporáneo? 

Las fotografías no son de mi autoría, si alguien se muestra disconforme con la publicación  de cualquiera de ellas en este blog le pido que me lo haga saber inmediatamente. Cualquier reproducción de este texto necesita mi permiso.

jueves, 8 de septiembre de 2022

ESP/ENG Maestra frente a maestras: Cecilia Bercovich interpreta a compositoras judías en Madrid.


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El Centro Sefarad Israel lleva ya 16 años como embajador de la cultura judía en la capital española. Situado en un palacio renacentista en el centro de Madrid, el Palacio de Cañete, rodeado de historia, por la Plaza de la Villa, y de cultura, estando cerca del Istituto Italiano de Cultura, difusor de la cultura italiana, en el barroco palacio de Abrantes. Conocida es también su participación en la tradicional fiesta de la Janucá que se hace en la Plaza de la Villa cada diciembre. Parte de la red de casas, el Centro Sefarad Israel lleva a cabo exposiciones, conferencias, presentaciones literarias y también conciertos de vez en cuando, acercando la música judía a los madrileños. 

El concierto de hoy, en el marco del día europeo de la cultura judía, está dedicado a compositoras judías contemporáneas, interpretado por la violinista, violista y directora de orquesta Cecilia Bercovich, a quien vimos recientemente en el Teatro de la Zarzuela. El programa estuvo formado por tres obras de tres autoras diferentes, todas ellas para viola:

Lera Auerbach (nacida en 1973, Rusia) - Monolog, 1997 Enlace a Youtube.
Hillat Ben-Kennaz (nacida en 1970 en Israel) - Sweet and sour, 2017 Enlace para escuchar.
Betty Olivero (nacida en 1954 en Israel) - Per Viola, 1994 Enlace para escuchar en soundcloud.

Las tres obras han tenido hoy su estreno en España, y según la propia Bercovich, supervisadas por las autoras, e incluso con alguna nueva modificación para este concierto. Tres obras, en las que la solista hacía una introducción sobre cada una antes de interpretarla, y que incluso animó al público a debatir y preguntar. Cada una de las obras duraba más que la otra, en cada una había una dificultad, una diferente forma de afrontar, de canalizar los sentimientos. 


Monolog, una pieza de unos cuatro minutos y con diferentes indicaciones, está concebida por Auerbach como un diálogo entre el solista y el público. Y como todo diálogo, tenía unos  momentos más intensos que otros. Sweet and Sour, de Ben-Kennaz, iba por la misma senda, alternando momentos de más calma, los dulces, que rozan el piano, con otros, los amargos, que son más estridentes, más disonantes. Per Viola, es una obra complicada, según lo dijo Bercovich, advertida por Olivero, quien además es la decana de las compositoras israelíes, y además que va por otro estilo de intensidad, siendo una obra de una pasión y de una fuerza, que no se aplacaba, y  que parecía sobrepasar la sala. No obstante, terminó con notas en piano, como si esa fuerza, una vez que ya estuviera dentro del oyente, se diluyera en el silencio de la sala. 

Bercovich es defensora de la vanguardia, y como bien dijo en la introducción, ha sido muy bueno el poder contar con la opinión, el asesoramiento de las compositoras. Y ciertamente, a juzgar por las preguntas a la solista, el público pudo advertirlo. Incluso una señora encontró una similitud de la obra de Olivero con la interpretación de Itzhak Perlman "A Yiddishe Mame", la famosa canción popular en yidis.

La interesante programación musical del Centro Sefarad-Israel, dentro del resto de su actividad, nos conecta con la importancia de los judíos para con la música occidental, a la que tantos melómanos e intérpretes legendarios han dado a lo largo de la historia.

ENGLISH: Maestra meeting Maestras: Cecilia Bercovich plays Jewish female composers in Madrid.

The Centro Sefarad Israel has been an ambassador of Jewish Culture in Madrid for 16 years. Placed in a Renaissance palace in Central Madrid, the Palacio de Cañete,it is  surrounded by history (the famous and medieval Plaza de la Villa) and culture (the Istituto Italiano di Cultura, placed in a Baroque palace, and devoted to Italy culture and language). This center is known also because of its organization, alongside the Jewish Community in Madrid, of the Hanukkah in the Plaza de la Villa every year. Part of the Red de Casas, cultural centres such as Casa Árabe or Casa Asia, it also hosts expositions, lectures and also concerts, connecting Madrid with the Jewish world.

Today's concert, commemorating the European Day of Jewish Culture, is devoted to contemporary female composers. Cecilia Bercovich, violinist and violist, as well as conductor in the recent Zarzuela "El Sobre Verde" at the Teatro de la Zarzuela, was the soloist playing the viola, in the following program comprising just three works:

Lera Auerbach (Russia, 1973) - Monolog, 1997, link to listen in Youtube.
Hillat Ben-Kennaz (Israel, 1970) - Sweet and sour, 2017 link to listen
Betty Olivero (Israel, 1954) - Per Viola, 1994 link to listen

There three works have had their Spanish premiere in this concert, and according to Bercovich herself, the composers themselves have advisored her, and even with some new arrange for this occasion. Before each piece, Mrs. Bercovich has introduced the pieces, each one larger than the previous one, different difficulties, different ways to confront or canalise feelings.


Monolog, a 4-minute piece, with different indications, is conceived by Auerbach as a dialogue between soloist and listener, with different moods during the piece. Sweet and Sour, by Ben-Kennaz, was in the same path, alternating slower moments , the sweet ones, with more strident, disonant ones, the sour ones. Per Viola is a difficult work, Olivero told Bercovich, going in another path of intensity, with a never ending strength and passion, which, however, ends calmly, in a haunting piano note.

Bercovich supports new creations, and as she told in the introduction, it was great to count with the composers' opinions and support. Judging by the questions made by the public to the soloist, they found connections, similarities between the pieces and with other ones. Even a lady in the audience found a similitude between Olivero's piece and Itzhak Perlman's version of "A Yiddishe Mame", the famous Yiddish tune.

The interesting musical activity of the Centro Sefarad Israel, connects us the Madrileños the importance of the Jewish people in Western music, which they have supplied with lots of music lovers and musical geniuses.


Retrato de Cecilia Bercovich por Gonzalo Queipo. Todos los derechos reservados.