martes, 6 de febrero de 2018

Dead Man Walking en el Teatro Real, 6 de febrero de 2018.



Después de tres largos meses, volvía al Teatro Real para ver Dead Man Walking, una ópera basada en una historia real. Había leído y oído que se trataba de toda una sensación y avivó mis ganas de verla. Me he encontrado con una obra muy bonita, que sin ser un hito (al menos de momento, pero el tiempo lo dirá; y segundas lecturas si procede) emociona, trata un tema actual, íntimo y universal.
Una función muy emocionante es la que se ha vivido este 6 de febrero en el Real.

La historia de la religiosa Helen Prejean fue llevada al cine, y Susan Sarandon ganó el Oscar a la mejor actriz por su interpretación. Prejean recorrió un camino para el que se necesita humanidad, y también mucha entereza: asistir a un condenado a muerte en la recta final de su vida. Recientemente, el compositor Jake Heggie la convirtió en una ópera, que ha tenido mucho éxito. Y ahora ha repetido ese triunfo en Madrid.

La música de Jake Heggie es preciosa, y por encontrarle un análogo me ha parecido mejor que The Perfect American. Además, ha conseguido gustar al público. Muy americana en el estilo y las melodías - opiniones más leídas encuentran influencias de Bernstein-, y con un esquema que incluye preludios, arias, monólogos, escenas, impresionantes coros, etc. Personalmente, recuerdo una bella música para viento en una escena a solas de la protagonista en el segundo acto. La producción de ópera contemporánea en Estados Unidos suele tener aceptación entre el público debido a la composición tradicional y el tratamiento de temas históricos y sociales estadounidenses. Ahí tenemos a Adams y a veces a Glass.

Mark Wigglesworth dirigió muy bien a la orquesta del Real, aunque no lograse ésta un nivel supremo. No eché en falta brillantez en ninguna sección esta vez, lo que es decir mucho.



La puesta en escena de Leonard Foglia es espectacular y funcional a la vez. Nada más abrirse el telón se ven unas rejas y el asesinato de los jóvenes por parte del protagonista y su cómplice, para luego dar paso a una colorida escuelita donde empieza la historia. Muy bien resuelta el aria de la Hermana Helen mientras conduce, con proyecciones de fotografías de carreteras americanas: una excelente composición de Elaine J. McCarthy.  La plataforma escénica que representa la prisión es impactante, así como la dirección de actores para el coro de presos; que se comen a Helen con la mirada. Muy bella la aparición de Joe (el condenado) con una iluminación azul y violácea de fondo. La dirección de actores como ya dije antes ha sido espléndida, siendo cada vez más conmovedora: la comisión de inocencia y todo el acto segundo llegan al alma. Pero el final es aún más espléndido, con la ejecución del preso en silencio sepulcral con una aturdidora iluminación amarilla y esos pitidos de máquina del corazón que llegan a provocar ansiedad acrecenta la fuerza de la escena. Gran trabajo.

Joyce DiDonato y Michael Hayes en un momento de la representación

Joyce DiDonato ha interpretado magistralmente a la gran hermana Helen Prejean. Su actuación ha sido impecable y vocalmente bella. De piedra me he quedado con el espiritual final a cappella, sobrecogedor. Para el recuerdo.

Michael Mayes ha sido igualmente un gran Joe De Rocher. Quizá no me lo imagine como Rigoletto o el Conde de Luna por esa voz un tanto gutural, pero a este personaje le viene como anillo al dedo; porque a partir de ella realiza una interpretación sobrecogedora, que nos hace sentir al antihéroe. Me gustó mucho el pianissimo que hace en "everything is going to be alright" en el dúo con Helen en el primer acto.

Measha Brueggergosman volvía al Real después de mucho tiempo. Me gustado esta vez su interpretación y su voz, que sonaba preciosa y se dejaba oír (algunos dicen que su voz es muy pequeña). Creo que Brueggergosman está más indicada en este papel de comprimaria que hace años como Antonia de Los Cuentos de Hoffmann, de la que hizo una interpretación olvidable. Aquí resultaba encantadora.

El resto del reparto ha estado a un buen nivel. Particularmente, hemos de mencionar a  Maria Zifchak, que interpretó magistralmente a la madre de Joe, y también a Toni Marsol como Owen Hart (padre de una de las víctimas), excelente a nivel vocal y actoral.



Creo firmemente en que la ópera debe seguir viva a través de nuevas creaciones. Hay muchos caminos como obras de arte deje cada uno, muchos no gustarán al público y otros sí. Obras como esta pueden no sólo agradar al público más conservador sino que también su temática actual atraerá a personas ajenas a la ópera: a mí me han preguntado algunos interesados profanos, aunque no he podido esta vez traerme a nadie. De momento, esta vez la sala tenía alta ocupación y por los comentarios el público ha salido entusiasmado. Junto a La Favorita, ya tenemos al éxito del año en lo que llevamos de temporada.


Las fotografías no son de mi autoría, si alguien se muestra disconforme con su publicación en este blog le pido que me lo haga saber inmediatamente.

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