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Madrid, 24 de mayo de 2026.
El Círculo de Bellas Artes cumple cien años, y esta temporada lo ha celebrado con un concierto excepcional (fuera de abono), y el más esperado de su Ciclo de Cámara. La gran soprano wagneriana de nuestros días, la noruega Lise Davidsen, y el pianista James Baillieu, han interpretado un recital compuesto exclusivamente por lieder de Franz Schubert; en el bello Teatro Fernando de Rojas, el cual se encuentra dentro del edificio del CBA. A sus treinta y nueve años, tras haber debutado con éxito el rol de Isolda en Barcelona y Nueva York, Davidsen se encuentra de gira con estos recitales dedicados a Schubert. Antes de venir a la capital, actuó en Gerona. Y llevará este programa a Londres y Nueva York, próximamente. Tan esperado era este concierto que consiguió agotar todas las localidades hace unas pocas semanas. En el entreacto, además, se ofreció una copa a los espectadores con motivo de esta celebración.
El programa fue el siguiente:
PARTE I
Am Bach im Frühling, D 361 (Junto al arroyo en primavera)
Ganymed, D 544 (Ganímedes) Der Zwerg, D 771 (El enano)
Gretchen am Spinnrade, D 118 (Margarita en la rueca)
Mignon-Lieder. Kennst du das Land, D 321 (Canciones de Mignon. Conoces la tierra)
Gesänge aus Wilhelm Meister, D 877 (Cantos de Wilhelm Meister): Heiss mich nicht reden, n.º 2 (Nome hagas hablar) So lasst mich scheinen, n.º 3 (Dejadme lucir) Nur wer die Sehnsucht kennt, n.º 4 (Sólo quien conoce el anhelo)
Der Tod und das Mädchen, D 531 (La Muerte y la doncella)
PARTE II
Der Musensohn, D 764 (El hijo de las Musas)
Lachen und Weinen, D 777 (Reír y llorar)
Suleika I, op. 14, n.º 1, D 720 (Suleika I)
Auf dem See, op. 92, n.º 2, D 543 (En el lago)
Der Blinde Knabe, op. 101, n.º 2, D 833 (El muchacho ciego)
Du bist die Ruh, D 776 (Tú eres la paz)
Die Allmacht, op. 79, n.º 2, D 852 (Omnipotencia)
Die junge Nonne, D 828 (La joven monja)
Erlkönig, D 328 (El rey de los Alisos)
Litanei Auf das Fest aller Seelen, D 343 (Letanía en el Día de Difuntos)
BISES:
An die Musik
An Die Natur.
Davidsen tiene unos medios vocales poderosos, que la han elevado a los altares wagnerianos. Su poderosa e imponente voz, que barre todo a su alrededor, cuenta con un volumen que recorría toda la sala, unos agudos impactantes y un timbre oscuro, dramático, ideal para las obras del genio de Bayreuth. Verla cantar en vivo hace pensar a veces en que uno está no solo ante una continuadora de la escuela escandinava wagneriana que Flagstad y Nilsson llevaron a lo más alto, sino también que lo más parecido que estamos a vivir lo que debió de ser escucharlas a ellas, es escuchar la voz de Davidsen. En un principio, uno podría pensar que para algo tan íntimo como el lied, esta sobrenatural presencia (tanto en lo vocal como en lo físico, pues esta mujer mide casi un metro noventa de altura) podría ser demasiado. Sin embargo, esta estrella wagneriana ha demostrado que con esos recursos, existen otras formas de cantar y transmitir el por otra parte heterogéneo mundo de los lieder schubertianos; que son igualmente válidas. Que canciones con una fuerte carga narrativa o que representan diálogos, se pueden interpretar como si de óperas se tratasen, ya que de alguna fuente Wagner tuvo que formarse para poder crear la vocalidad de sus dramas musicales. Y que Davidsen es capaz también de adaptarse y encontrar el modo de transmitir con éxito las intenciones del variado repertorio que ofreció anoche. Del mismo, la primera parte tuvo buenos momentos, pero la segunda fue para el recuerdo.
De este modo, Davidsen pudo transmitir ternura cuando describía el país que describe Mignon en el evocador Mignon-lied, o con su excelente grave y su desgarradora declamación, reflejar la desesperación de la joven que huye de la muerte en Der Tod un das Mädchen, en la primera parte. Además, cada dos o tres canciones, tanto ella como el pianista se dirigían al público para introducirles en las piezas que estaban a punto de interpretar.
En la apoteósica segunda parte (para la que Davidsen se cambió de vestido), se convirtió en la genuina voz del amor en Suleika, dio una memorable interpretación de Du bist die Ruh, atacando la frase "von deinem glanz allein erhellt", primero con un poderoso agudo y luego en su repetición con un bello pianissimo. En Die Allmacht, cantó con todas sus fuerzas, como si fuera una mensajera de Dios, en un canto que traspasaba toda la sala, con solemnidad wagneriana. Erlkönig es una pieza cuya intensidad se presta a ser interpretada como una escena operística, algo que Davidsen logró, dando la sensación de que estuviera interpretando los grandes roles wagnerianos en los que es especialista. El programa se cerró oficialmente con la bellísima Litanei “Auf das Fest aller Seelen”, una preciosa e íntima pieza, que interpretó con una dulzura y una calma que, en contrapunto a Die Allmacht, eran totalmente angelicales. El concierto concluyó con dos bises, An die Musik y An die Natur, que interpretó bellamente.
Baillieu demostró su alto nivel como pianista, con unas interpretaciones memorables del Mignon-lied y Auf dem See, de gran belleza. Al final de la primera parte, además, interpretó de seguido las dos últimas piezas de la misma, sin descanso.
El concierto se cerró con fuertes ovaciones a la soprano, e incluso no se pudieron contener después de algunas piezas, como ocurrió tras Die Allmacht, algo normal después de una exposición vocal tan abrumadora. Davidsen con su sola presencia hizo que esta velada musical fuera inolvidable y que, sin haber nada wagneriano en el concierto, supliese la ausencia de este compositor esta temporada en la capital debido a su estilo.
Am Bach im Frühling, D 361
Ganymed, D 544
Der Zwerg, D 771
Gretchen am Spinnrade, D 118
Mignon-Lieder. Kennst du das Land, D 321
Gesänge aus Wilhelm Meister, D 877 : Heiss mich nicht reden, n.º 2 So lasst mich scheinen, n.º 3 Nur wer die Sehnsucht kennt, n.º 4
Der Tod und das Mädchen, D 531
PART TWO
Der Musensohn, D 764
Lachen und Weinen, D 777
Suleika I, op. 14, n.º 1, D 720
Auf dem See, op. 92, n.º 2, D 543
Der Blinde Knabe, op. 101, n.º 2, D 833
Du bist die Ruh, D 776
Die Allmacht, op. 79, n.º 2, D 852
Die junge Nonne, D 828
Erlkönig, D 328
Litanei Auf das Fest aller Seelen, D 343
ENCORES:
An die Musik.
An Die Natur.


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