lunes, 18 de mayo de 2026

La ONE se despide de la ópera por una temporada: Primer Acto de la Valquiria con Park y Miknevičiūte.

 

Madrid, 17 de mayo de 2026.

Se acerca el final de esta temporada de la Orquesta y Coro Nacionales de España, la última de David Afkham al frente de esta orquesta a la que ha llevado a una época gloriosa, hasta convertirla en la mejor disponible en la capital para grandes obras sinfónicas. El mito viviente Kent Nagano, le sustituirá a partir la siguiente temporada, esperando que pueda llevarla hacia una nueva y exitosa época. En su recta final, se ha programado una de las citas más esperadas por los operófilos locales, y por supuesto para los wagnerianos: el primer acto de La Valquiria, primera jornada de El Anillo del Nibelungo, de Richard Wagner, y su ópera más popular, se interpreta en tres funciones en concierto. Sin óperas wagnerianas completas representadas en la capital desde 2024, y esperando el nuevo Tannhäuser en 2027, esta es la gran cita del año para los wagnerianos madrileños. 

La Valquiria es la ópera más popular de todo el Anillo. Su lirismo, desbordante en el primer acto, la presencia de las emociones y conflictos internos de sus heroicos y divinos personajes, y su bella música, con momentos célebres como el primer acto al completo y especialmente su dúo final, la famosa cabalgata de las valquirias o el gran final del tercer acto, son razones por las que esta ópera muchas veces se ha llegado a representar independientemente del ciclo completo. Dentro de esta independencia, el primer acto regularmente se interpreta suelto en concierto, dada su gran popularidad. Múltiples grandes interpretaciones discográficas y transmisiones de radio de este acto se han nos han llegado desde hace décadas, tanto en estudio como en vivo, siempre por los más grandes cantantes. 

La música de este primer acto es pasional, teatral, salvaje y al mismo tiempo lírica y hermosa; gracias al genio de Wagner para crear ambientes y emociones, en una obra que desborda teatralidad y musicalidad. Su estremecedor preludio agita las cuerdas, mostrando la tensión de la huida de Siegmund en una noche de tormenta, las cuerdas van bajando la intensidad, pero no la tosquedad, hasta que antes de que Siegmund abra la boca, se apagan no dulcemente, sino a golpes secos. Wagner nos transmite su cansancio. Tras el encuentro con Sieglinde, se da paso a la empatía, es aquí cuando las cuerdas transmiten ternura, sensibilidad, con un precioso solo de violonchelo, instrumento que se luce en este acto. La brutalidad de Hunding viene reforzada por el metal. La tercera parte del acto es la más conocida y la más lírica, pasando del torbellino de emociones de Siegmund cuando encuentra la espada y clama a su padre Wälse, seguido de la solemnidad cuando Sieglinde cuenta su historia, pasando a la delicia tras las arias "Winterstürme" y "Du bist der lenz", seguidas del dúo de los amantes que cierra la obra. En ese dúo la música da cuenta del genio de Wagner para transmitir al público la pasión desbordante, la deliciosa noche primaveral que contrasta con el frenesí de la tormenta que abría el acto,  y el entusiasmo de dos jovenes hermanos y amantes al conocerse después de tantos años separados.

Siegmund es un hombre vigoroso, valiente, atormentado por la desgracia que le acecha. En esta ocasión, el tenor escocés Nicky Spence ha sido el encargado de interpretarlo. Sin embargo, la interpretación ha sido descafeinada, arrastrando a la orquesta con ella. Al inicio del acto, la voz no es que sonara ni muy grande ni muy heróica, pero se adecuaba a la escena de un Siegmund cansado. Incluso cuando contaba su historia ante Hunding, ante la que ya daba señales de debilidad, se mantuvo en un nivel correcto. Sin embargo la prueba de fuego vino a partir de la gran escena final. En la poderosa "Ein Schwert verhiess mir der vater", la voz luchaba por hacerse oír, y de hecho en los dos "Wälse" que debía cantar no hubo impacto alguno, ni volumen, incluso el timbre se reveló poco heroico. Era un Siegmund que musitaba. En la célebre "Winterstürme", la primera mitad se ajustó a su voz más bien lírica, pero en la otra mitad volvió a mostrar con problemas para hacerse oír en varios momentos. Frases que deberían ser cantadas con vigor, o al menos transmitirlo, parecían delicados susurros. No es de sorprender que Sieglinde y Hunding lo aniquilaran en escena.

Vida Miknevičiūte es una de las intérpretes wagnerianas más aclamadas en la actualidad, y especialmente en el rol de Sieglinde. La soprano lituana tiene una voz deliciosa, más lírica que dramática, lo que le da frescura al personaje, pero cuando tiene que afrontar momentos dramáticos hace lo posible por transmitirlos al público con su lírica voz. Así, los agudos sin sonar impactantes, tienen el volumen suficiente y suenan lo suficientemente correctos en los momentos más intensos. Cumplió notablemente en la bella "Der Männer Sippe", donde transmitió la solemnidad y melancolía de ese momento, y en el dúo final su canto fue juvenil, entregado, además de completarlo con su presencia escénica.

El mejor intérprete fue sin duda Jongmin Park como Hunding. Este bajo surcoreano es uno de los más importantes exponentes de la cuerda de bajo profundo en el mundo. Además sus interpretaciones en óperas wagnerianas le han llevado a los más grandes teatros líricos: Milán, Berlín, Bayreuth y próximamente Nueva York. En Madrid es habitual en las temporadas del Teatro Real, donde ha dejado inolvidables interpretaciones de roles como Fafner, Ramfis y Pogner. Aquí mostró sus poderosos medios: una potente voz que corría por todo el auditorio, y un timbre oscurísimo ideal para este brutal personaje. Cualquier letargo en el que pudiera estar algún espectador, se rompió cuando pronunció "Heilig ist mein Herd: heilig sei dir mein Haus!", frase vigorosamente emitida. Durante toda su intervención mantuvo su poderosa línea vocal. Aunque no me gustó mucho que cuando le dice a Siegmund que se guarde porque se enfrentan al día siguiente, la última palabra de la amenazante frase "hüte dich wohl!" no se pudiera oír porque el metal le tapó. Aun así, nada empaña una interpretación sobresaliente.

La Orquesta Nacional de España bajo la batuta de David Afkham tiene un excelente nivel. Sin embargo, y como he dicho antes, se vio empañado por el volumen del tenor. Tras un preludio en el que aún no se entraba del todo en calor pese al vigor de las cuerdas, la orquesta empezó a mostrar su verdadero nivel, y el violonchelo sonó maravilloso. Los metales fueron un complemento que acompañó bien a la brutalidad de Hunding. Sin embargo, da la impresión de que la orquesta ha bajado su volumen para no tapar al tenor. Aun así pudo brillar en momentos como cuando tras los Wälse que Siegmund exclama para invocar a su padre, la trompeta brilló cuando el héroe ve la espada en el árbol. Durante el dúo final hubo momentos de belleza como en el "Winterstürme", pero también otros momentos más bajos para no tapar al tenor. Sin embargo, la orquesta pareció mandar al traste todo cuando Siegmund proclama "so blühe denn, Wälsungen-Blut (florezca así la sangre de los welsungos)", pues la orquesta cerró el concierto con un tutti espectacular y a la altura del éxtasis de la obra. 

Hay que añadir que antes de este primer acto, se interpretó, "Infierno", una parte del poema sinfónico La Divina Comedia, de Conrado del Campo, un talentoso músico español cuya inspiración straussiana es evidente, incluso algunos le han llamado el Strauss español. La pieza de bellísima música estuvo muy bien interpretada.

Pese a lo popular de la obra wagneriana,  para los tres conciertos de este fin de semana que ha pasado, había muchas entradas disponibles, pese a que algunos me han asegurado que se vendieron bastantes durante el viernes y el sábado. Los que estaban ahí, aplaudieron con entusiasmo a los intérpretes, especialmente a Miknevičiūte, Park y Afkham. Incluso los artistas tuvieron que hacer una salida más debido a que el público aplaudió bastante. A la salida, hubo bastante gente en la puerta de artistas, y Spence firmó bastantes autógrafos. Yo esperé al gran Park, quien se hizo fotos con todos los melómanos que allí estábamos. Esta serie de conciertos ha visto a los miembros femeninos de la orquesta vestir de calle, en protesta por el vestuario de gala proporcionado por la orquesta, que al parecer les resulta incómodo e incluso obstaculizaba su trabajo.



Se ha anunciado la nueva temporada de la Orquesta Nacional de España, la primera con Nagano al frente, y no habrá ninguna ópera programada. Una pena, así que hay que agradecerle al señor Afkham no solo su gran labor sino también el haber incluido grandes óperas y fragmentos líricos en estas temporadas, porque esta orquesta ha demostrado su valía para el género. 



Las fotografías escénicas y vídeos no son de mi autoría, si alguien se muestra disconforme con la publicación de cualquiera de ellas en este blog le pido que me lo haga saber inmediatamente. 

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