domingo, 21 de junio de 2026

¿Y si el belcanto se trasladara a la España del siglo XXI? Il Viaggio a Erialtorvo en Madrid.

 


Madrid, 12 de junio de 2026.

La diversidad de la ópera alcanza todos los escenarios posibles. En las grandes ciudades, además de los grandes teatros y auditorios, los centros culturales juegan un rol importante en la difusión de la cultura y las artes escénicas. Los centros culturales de Madrid tienen una programación muy variada, en la que a veces, se cuela la ópera. Aún recordamos los melómanos madrileños las funciones de Ópera Moncloa en el Centro Cultural del barrio capitalino del mismo nombre, en la Facultad de Medicina de la Complutense y en el Templo de Debod una vez al año. En la programación del Centro Cultural El Madroño, en el barrio de Vicálvaro, al sureste de Madrid, este mes de junio ha incorporado la lírica a su programación. Una función única de "Il Viaggio a Erialtorvo", de Mario Varela, un joven compositor y musicólogo quien pese a su corta edad (24 años), ya ha preparado una nueva edición crítica de una ópera olvidada de la época belcantista, "La Donna Selvaggia", de Carlo Coccia, que se representará en Italia este verano. Entusiasta de Rossini, la Asociación Española para la Iniciativa Joven, o AESIJ, ha premiado al Centro Progreso Musical por esta nueva ópera. 

Esta ópera cómica en dos actos, rinde homenaje a la ópera bufa. Su argumento transcurre en un ficticio pueblo perdido de la España vaciada, Erialtorvo de la Nada, en el que un tren de renfe (aquí llamado TenFe) con destino a la gran ciudad, Ayusia (Madrid), se queda varado en ese pueblo perdido debido a una avería en el tren. En él viajaba un grupo de jóvenes urbanitas que, debido a este estropicio, tienen que pasar la noche en Erialtorvo. Un pueblo carente de todo tipo de comodidades, como comprobarán a su llegada al único hotel-restaurante de la zona. Durante esta estancia forzada, no solo se verán obligados a acomodarse, sino a redescubrirse, a exteriorizar sentimientos ocultos y conflictos latentes entre ellos. Los personajes, como en óperas bufas, son de lo más variopinto que uno encuentra en la juventud de hoy: un niño pijo, cuya madre incapaz de aceptar su autonomía lo sigue de cerca, y un joven magrebí de estética hip-hop se pelean por los amores de una joven feminista militante. También encontramos una joven de ciudad acostumbrada a todas las comodidades y que tiene que darse de bruces con la realidad rural, y otra joven preocupada por ella. Del lado del pueblo, una pareja de edad madura y regente de la posada, que no se entienden como matrimonio y su hijo deseoso de escapar de la monotonía del pueblo. Su lenguaje musical se inspira en el de la ópera bufa belcantista: melodías bellas y ágiles, preciosos interludios orquestales, como el que da inicio al acto segundo, y arias también bellas y de difícil tesitura, pasando factura esto último al elenco en algunos momentos. De hecho la enorme ambición de los números musicales, servidos por unos entregados y esforzados intérpretes, me hacía preguntarme cómo sonaría esto en boca de artistas que cantan habitualmente óperas de Rossini, Bellini y Donizetti en los grandes teatros italianos. 

El compositor se encontraba como director musical, y al piano estaba Teresa Cos, repertorista venezolana de gran experiencia, quien hizo un acompañamiento impecable. La puesta en escena, que incluía un pequeño vídeo de los jóvenes caminando con su equipaje a cuestas por la carretera antes de empezar, corre a cargo de Rita Moldao. Los números musicales de esta ópera se han cantado en italiano, pero los diálogos hablados lo han sido en español. Un elemento antiguo de la comedia musical, la interacción con el maestro y las alusiones a la producción, se han recuperado en los diálogos. 


En una ópera bufa con tantos personajes y marcado carácter coral, donde casi todos sus personajes son protagonistas y cada uno tiene su momento musical, en el que habla de sus sentimientos, y en una producción donde además los miembros de esta escuela musical han dado lo mejor de sí, es difícil hablar de quién lo hizo mejor y peor, porque todos están en plena evolución y pulimiento de sus instrumentos vocales. Dicho lo cual, me aventuro a decir que el personaje de Vittoria tiene la mejor música de la obra, con dos bombones musicales como la cavatina "O Ciel pietoso" en el primer acto, y el dúo con Giulia en el segundo, "Ho amato". La mezzosoprano Naara Prada los defendió maravillosamente. A propósito del segundo dúo, en el que Vittoria y Giulia descubren su amor oculto, se convierte en un tierno (y musicalmente más asequible) guiño alternativo a la comunidad LGTBIQ+, al que ofreció el Proyecto Zarza con Bohemios el pasado marzo con sus radicales y ojipláticos Bohemios. El rol de Giulia tiene la tarea de protagonizar el Finale ultimo, con una destacadísima y dificilísima intervención, con un guiño al cierre de Amina en la Sonnambula. La soprano Ana Rivero fue la encargada de defenderlo con todo el arrojo que le fue posible con su bonita voz, además transmitiendo como actriz el entusiasmo del personaje. El triángulo amoroso de Edoardo, Mirko y Marina fue interpretado por Alfredo Fauró, Francisco Granizo y Marina Rego respectivamente. Fauró en el rol de Edoardo tuvo que afrontar una dificilísima aria, Ah! Tradimento, en la que se esforzó. Granizo tuvo un aria preciosa en el segundo acto, en la que mostró su bella y potente voz de bajo barítono, que en un futuro esperamos desarolle una carrera a seguir. Rego transmitió el lado más divertido de su personaje, una joven feminista radical e independiente, en los números de conjunto que tiene. Muy divertidas las, primero rivales y luego amigas, Rosina y Filomena, interpretadas por Laura Miralles y por Águeda Velázquez, respectivamente. El personaje de Filomena, además cuenta con una preciosa aria, poco antes del final "Così te ne vai", que la mezzosoprano Velázquez cantó tiernamente. El marido de Filomena, Berto, fue interpretado por el barítono Javier Brandariz, convincente al adaptar su voz a la de un personaje típicamente paleto, rústico pero de buen corazón. Vocalmente me pareció mejor en los conjuntos, donde muestra un grave que se imponía a sus compañeros. Este grave lo mostró aún más en su aria, L'arancia è rotondaMáximo Caballero interpretó al joven Tino, su hijo, cuyo personaje tiene un aria que abre el segundo acto, tras una bella introducción instrumental. Transmitió la desesperación de su personaje por salir del pueblo.

No todos los días uno asiste a un estreno mundial, menos aún de un estilo hoy poco cultivado en la capital como el rossiniano (compositor poco programado en los últimos veinte años en Madrid), y menos aún en un espacio modesto como un centro cultural, que por sus dimensiones apuesta más por teatro hablado, danza o cine. Y por ello mismo, esta apuesta por la lírica, y el empeño de los partícipes de la producción ha hecho que la magia de lírica en vivo llegue al público (pese a la pésima educación de algunos -no todos- ancianos que hablaban incluso por el móvil) , al que el Teatro Real y el Teatro de la Zarzuela les suele parecer prohibitivo.

Aquí puede verse la ópera completa.

Aquí se puede escuchar el dúo "Ho Amato" con orquesta.

Las fotografías y vídeos no son de mi autoría, si alguien se muestra disconforme con la publicación de cualquiera de ellas en este blog le pido que me lo haga saber inmediatamente. Cualquier reproducción de este texto necesita mi permiso.

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