Madrid, 11 de marzo de 2026.
En su segunda temporada, la empresa Impacta ha conseguido reunir un elenco de artistas importantes para el Auditorio Nacional. Cecilia Bartoli nos cantó Orfeo ed Euridice el pasado mes de noviembre, veo constantemente anunciada en Youtube La Pasión según San Mateo de Bach dirigido por Raphaël Pichon para Semana Santa, y ahora está empresa nos trae al divo favorito de Madrid: el tenor Juan Diego Flórez, quien vuelve al Auditorio Nacional de Madrid después de seis años.
Como cada año, el divo peruano visita la capital con un recital. La temporada pasada tuvimos la suerte de tenerle en el Teatro Real por partida doble: con un recital acompañado de su orquesta peruana en septiembre del 24, y en julio del 25, en tres funciones de La Traviata, dos con Nadine Sierra y una con Sabina Puértolas, con un gran éxito personal para la española. Tras haber cantado en Australia, Estados Unidos, Italia y hace dos días en Zaragoza, hace una parada en Madrid antes de seguir en Sevilla, Barcelona, Praga y Graz. Junto a él, su pianista habitual Vincenzo Scalera, ofrecen un programa en el que hay una destacada presencia de Mozart, Rossini, zarzuela y ópera francesa e italiana.
Primera parte
Wolfgang Amadeus Mozart : «Misero! O sogno… Aura che intorno» K. 431
«Del più sublime soglio», de La clemenza di Tito
«Se all’impero, amici Dei!», de La clemenza di Tito
Gioachino Rossini: Une bagatelle, from Péchés de vieillesse (para piano solo)
«Le Sylvain»
«Quell’alme pupille», de La pietra del paragone
François-Adrien Boieldieu : «Viens, gentille dame», de La dame blanche
Segunda parte
Ruperto Chapí :«Flores purísimas», de El milagro de la virgen
Amadeo Vives : «Por el humo se sabe dónde está el fuego», de Doña Francisquita
José Serrano : «Te quiero morena, de El trust de los tenorios
Ernesto Lecuona :Mazurka Glissando (for piano solo)
Jules Massenet : «Pourquoi me réveiller?», de Werther
Charles Gounod : «Quel trouble inconnu me pénètre?… Salut! Demeure chaste et pure», de Fausto
Franz Liszt : Consolation No. 3 (para piano solo)
Giuseppe Verdi : «La mia letizia infondere… Come poteva un angelo», de I lombardi
Bises
I te vurria vasà
Te amo Perú / La Flor de la Canela / Fina Estampa
Cucurrucucú Paloma
Donizetti: "Pour mon âme" de La Fille du Régiment.
Donizetti: "Una Furtiva Lagrima" de L'Elisir d'Amore.
Lacalle: Amapola
Con un Auditorio con todas las entradas vendidas (aunque luego hubiera algunos asientos sin ocupar), la noche prometía. Y Flórez no decepcionó a los que habían ido a verle, aunque como es habitual, el concierto fue a más, hasta llegar al clímax de los bises. Aunque la voz esté más madura, Flórez sigue impresionando en sus conciertos, ofreciendo en ellos el alto nivel de siempre, con sus bellos agudos, su manejo de la coloratura y su exquisita voz elegante, juvenil y en varios momentos vigorosa, incluso en un sitio tan poco propicio para las voces como el Auditorio Nacional. Sin duda, y después de tres décadas de carrera, quien tuvo retuvo.
La primera parte empezó con tres piezas mozartianas, en las que su canto sensible y elegante se acomodó en las dos primeras. El primer gran momento vino en la última de ellas, la famosa aria "Se all'impero" de La Clemenza di Tito, toda una prueba para el cantante. Incluso si ese rol pudiera ser para un tenor con una voz más grande, Flórez salió airoso del reto con su dominio de la coloratura, su fraseo y sus potentes agudos. En esta pieza, al final de la primera estrofa, quién sabe si por entusiasmo espontáneo, o lo más probable, desconocimiento de parte del público, este rompió a aplaudir, para sorpresa de tenor y pianista. Luego vino su especialidad, Rossini, representado en dos piezas, la primera la canción "Le Sylvain", que se caracterizó por su sensibilidad, y luego un aria de La Pietra de Paragone, en la que se desenvolvió con su genial técnica, tan ideal para las obras de este autor, concluyendo con la famosa aria "Viens, Gentille dame", en la que sorprendió con un falsete al final de frase "L'âme doit être émue", y de nuevo con su genial coloratura, concluyendo el aria prolongando la nota triunfalmente.
Desde que Flórez empezara a cantar romanzas de zarzuela en sus recitales, además de haber grabado un disco hace un par de años, puede decirse que tiene un idilio con el género, conquistando así a su público hispanohablante, con su peculiar forma de cantar zarzuela, tan personal y apasionada. La segunda parte empezó con una exquisita y entregada interpretación de la bellísima romanza "Flores Purísimas", seguida de las populares "Por el humo se sabe", que cantó entregado y "Te quiero morena", con la que se metió en el público en el bolsillo por cantar con gracejo, incluso dirigiéndose al público de los bancos del coro, que estaban de espaldas a él. Luego llegó el turno de las arias de óperas francesas, la bellísima Pourquoi me réveiller, de Werther, que cantó con una gran sensibilidad y transmitiendo la tristeza del personaje, llegando a apianar algunas palabras de forma bellísima, para luego dar dos impresionantes agudos, en uno de los mejores momentos de la noche. Luego vino el aria de Fausto de Gounod, que cantó tan entregadamente como la anterior. El programa se cerró con el aria La mia letizia infondere de I Lombardi de Verdi, seguida por la cabaletta Come poteva un angelo, en la que se lució con un canto vigoroso y entregado.
Cuando se va a un recital de Flórez, ya es tradición, que no solo haya ronda de bises, sino también que la mitad de ellos sea de canciones latinoamericanas, con él mismo acompañándose con su guitarra. Y así fue: cuando apareció con ella fue fuertemente ovacionado. Después de saludar al público, el cual dio vivas a Flórez y a Perú, empezó con una canción napolitana, I te vurria vasà. A continuación, cuando se arrancó con "Te amo Perú", las primeras palabras de la canción Bello Durmiente, lo que hizo dos veces, el público ovacionó. Así empezó su famoso mix de Chabuca Granda, formado por esta canción, La Flor de la Canela y Fina Estampa, al término de las cuales el teatro se vino abajo, con un público emocionado, y en el que se encontraban, como en tantos otros recitales, muchos peruanos. Siguió con otro de sus clásicos, "Cucurrucucú Paloma", incluído el prolongado falsete con el que se divierte el público, y que en esta ocasión aplaudió dos veces durante la emisión de esta nota.
Tras los tres bises latinos, volvieron Flórez y Scalera, primero con un bis esperado, y que tengo el privilegio de oírselo a Flórez por primera vez, rogando que no sea la última: la famosa aria Pour mon âme, de La Fille du Régiment de Donizetti, la de los famosos 9 does de pecho, y de la que Flórez es un legendario intérprete. Flórez demuestra su pasión por esta pieza, que cantó con soltura y vigor, en un espectáculo pirotécnico, y con su habitual desparpajo, cantando también para el público de atrás, y en el agudo final, mirando a ambas partes, lo que divirtió al público, quien premió a Flórez con una atronadora ovación. Después vino otro clásico, Una Furtiva Lagrima, quizá el mejor momento de la noche, ya que en ella su canto se mostró pleno, de radiante belleza, de nuevo vigoroso y entregado. El último bis fue otro clásico popular; la Amapola de Lacalle, con la que volvió a seducir al público.
A su lado estuvo el excelente pianista Scalera, quien logró que el piano fuera más que un acompañamiento, sino que tuviera su propio e intenso brillo, como fue en la última aria de Mozart, o en el aria de Werther. Tuvo tres momentos en solitario, en los que se lució, haciendo que particularmente las piezas de Lecuona y Liszt desbordaran una íntima belleza.
Y así, un concierto de una hora y cuarenta y cinco minutos de duración previstos inicialmente, se extendió hasta las dos horas y media, debido al éxtasis de los bises. Otro triunfo para Impacta, que se ha apuntado otro éxito con esta noche memorable, con un Flórez que ayer confirmó por qué es tan aclamado por el público de la ciudad.

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